El peso se fortalece y cinco sectores ya traen dólares: el aviso de Di Stéfano sobre lo que viene

El peso se fortalece, cinco sectores ya generan dólares y la cordillera cambió el mapa productivo. Pero hay un detalle que Di Stéfano marcó sobre los salarios y que explica por qué a muchas familias todavía no les cierran las cuentas.

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El peso se fortalece y cinco sectores ya traen dólares: el aviso de Di Stéfano sobre lo que viene
El peso se fortalece y cinco sectores ya traen dólares: el aviso de Di Stéfano sobre lo que viene

Salvador Di Stéfano llegó a Salta con un mensaje que incomoda a más de uno: la economía argentina cambió de régimen y quien no lo entienda va a quedar afuera. En diálogo con El Tribuno, el analista y consultor económico sostuvo que el país dejó de depender exclusivamente del campo para generar divisas y que ese giro redefine las reglas del juego para empresas, trabajadores y consumidores.

Su planteo central no pasa por discutir el rumbo político, sino por explicar por qué la estructura productiva se movió de lugar. "Lo que trató de explicar es el cambio de régimen económico y por qué no hay que tener tapujos para invertir, por qué no hay que estar trabado para invertir", señaló.

De la pampa a la cordillera

Para Di Stéfano, el cambio más profundo está en el mapa de los recursos. "El otro cambio estructural es que se ha descubierto la cordillera y de esta bendita cordillera sale petróleo, sale gas, sale litio, sale cobre, sale oro, sale plata", expresó.

A ese conjunto le sumó el agro de siempre y calculó que la combinación de esas actividades permitió llegar a exportaciones por unos 100.000 millones de dólares. Sobre el futuro del petróleo fue optimista, aunque atado a condiciones concretas: "Y el año que viene, si se habilita el VMOS, los precios actuales del petróleo serían más de 20 mil millones de dólares nuevos que ingresarían. Si baja, estaríamos arriba de los 10 mil".

El resultado, según su lectura, es que la Argentina empieza a parecerse a otros países de la región. "De ser un país en donde el campo aportaba dólares, hoy te encontrás que cinco sectores aportan dólares. Entonces empieza a tener la dinámica de un país minero o petrolero", explicó.

Ese flujo de divisas, agregó, puede traducirse en inversión externa e infraestructura en las zonas donde se explotan los recursos. "De repente se empieza a presentar este tema: mucha inversión que viene del exterior, mucho desahorro en dólares para inversión en cambio de infraestructura en los lugares que se desarrolla", sostuvo.

El peso fuerte no es una mala noticia

Di Stéfano cuestionó la lectura instalada de que un dólar barato equivale a una economía débil. "Muchas veces, esa moneda con un mayor valor, la gente lo toma como un escenario en donde la gente tiene que comprar dólar porque el dólar está barato", indicó.

Su interpretación es la inversa: "El peso se fortalece porque el país tiene recursos naturales que está sacando de sus raíces y exportando al mundo".

En esa línea, destacó tres datos del nuevo escenario: superávit fiscal, un Banco Central capitalizado y cada vez menos efectivo en la calle. "Es un Estado que tiene un superávit fiscal importante, ingreso menos egreso menos interés, eso da positivo. Tenemos un Banco Central que se ha capitalizado con muchas reservas", afirmó.

Y sumó un cambio cultural: "La gente ya no tiene más billetera, billetes y ahora tiene billeteras digitales. Y la gente se ha dolarizado".

Quiénes tienen más para ganar

El consultor se animó a un pronóstico regional: las provincias cercanas a la cordillera correrían con ventaja. "Mi impresión es que todas las provincias que estén cerca de la cordillera van a tener una mejor performance que las provincias que no estén cerca de la cordillera", afirmó.

Para respaldarlo comparó el interior con los grandes centros urbanos y apuntó al efecto de los subsidios. "Eso ya lo vemos cabalmente con Provincia de Buenos Aires, que era una situación cuando tenían todos los subsidios y hoy que no tienen los subsidios, otra situación. El interior está mejor que CABA y Provincia de Buenos Aires", sostuvo.

Su conclusión fue tajante: "Este es un cambio brutal al cual yo planteo que no hay que temerle. Hay que apoyarlo y hay que generar inversiones".

Recesión selectiva: quiénes la sufren

Consultado sobre si el país está en recesión, Di Stéfano prefirió separar la película general del detalle por sector. "Vos tenés una economía que ha crecido desde el 2023 hasta ahora", señaló.

Sin embargo, reconoció que en los últimos dos trimestres varios rubros se complicaron por un shock externo. "Hace dos trimestres que, producto de un shock internacional que es la suba del precio del petróleo, donde el 15% pasó de 2.600 pesos a 2.400 pesos, generó una recesión porque las empresas se encontraron con dificultad para invertir porque tuvieron menos rentabilidad", explicó.

A eso le sumó el coletazo de la última elección: "A su vez, vos venís del shock de la elección pasada, en donde las tasas subieron demasiado y tenés que sortear este contratiempo".

Los más golpeados, según su diagnóstico, son la construcción, el comercio y la industria, todos dependientes de la demanda interna y del financiamiento. El sector exportador, en cambio, corre por otra pista: "Pero si vos tomás todo el entramado exportador, sigue muy firme. De hecho, estamos en récord de exportaciones. Entonces, vos tenés récord de exportaciones, récord de producción agropecuaria, récord de producción de petróleo", remarcó.

El desafío es que ese dinamismo derrame hacia el resto. "Tenés muchas cosas en récord que tienen que terminar derramando sobre el resto de los sectores. Pero no es inmediato", advirtió.

El consumo cambió de forma, no solo de volumen

Sobre la caída del consumo, que también se siente en Salta, Di Stéfano pidió mirar el detalle. "Ahí hay de todo. Y sobre todo tenemos que ver qué consumo", respondió.

Su ejemplo más claro está en la mesa de los argentinos: "Si vos, por ejemplo, tomás cerdo, la gente está comiendo más cerdo. Pollo está comiendo lo mismo. Carne vacuna come menos". En lácteos encontró otro movimiento: "Lácteos, se está tomando más leche, porque la leche bajó, el queso bajó".

La conclusión es que no existe una sola realidad comercial. "Acá en Salta debe haber un montón de pizzerías, a alguna le va bien, a alguna le va mal. La heladería, a alguna le va bien, a alguna le va mal", ejemplificó.

La recuperación, anticipó, será lenta: "El consumo en general va a un proceso de recuperación lento, porque hoy el salario no depende de un aumento que dé el Estado".

El litio paga mejor que el mostrador

Di Stéfano fue directo al explicar por qué los sueldos ya no suben parejo: "El salario es la consecuencia de la productividad marginal de la empresa. Si tu empresa gana plata, vos vas a tener un mejor salario. Si tu empresa no gana plata, vos no vas a tener un mejor salario".

Para aterrizarlo usó dos trabajadores salteños: "Acá en Salta hay empresa de litio. El que trabaja en la empresa de litio gana más que el que labura atendiendo un comercio". La razón, según él, es la inversión detrás de cada actividad: "¿Qué inversión tiene el comercio? ¿Qué inversión tiene la mina de litio? Bueno, vos ganás en función de la inversión de la empresa".

También descartó la receta de inyectar dinero. "Por eso la gente nos pregunta: 'Che, ¿van a hacer un plan platita?'. ¿Qué es? ¿Imprimir la plata? No", expresó. Y marcó el camino: "Lo que tiene que haber es más inversión de los empresarios y eso ir para adelante".

La construcción ya no es la de antes

Otro sector que debe reinventarse, según el analista, es el inmobiliario. "Cambian todos los modelos de negocio", afirmó.

El esquema viejo, explicó, era simple: el dueño del terreno construía y vendía. "Antes, igual, la construcción tenía un terreno y la gente venía y entró la gente. Y el que tenía el terreno hacía un edificio. Eso se terminó", sostuvo.

Hoy, dijo, hace falta un paso previo: "Hoy tiene que venir un empresario, comprar el terreno, hacer el edificio y después venderlo".

Por qué la inflación no baja tan rápido

Di Stéfano reconoció avances en materia de precios, pero advirtió que el tramo final será más largo de lo que muchos esperan. "La inflación es un fenómeno monetario", afirmó.

El punto de partida y el actual, según sus números: "Vos empezaste con una inflación del 12 mensual y hoy te está estabilizando en el 2 mensual".

El freno tiene nombre: tarifas. "¿Por qué te estabiliza el 2 mensual y no baja? Porque todavía tenés que ajustar las tarifas eléctricas. La gente no paga el 100% de la electricidad ni el 100% del gas. Lo paga el Estado", sostuvo.

Y agregó el efecto del gasoil sobre la energía: "Entonces, a ver, en la medida que se van sacando los subsidios, hay un problema para bajar la inflación". Su pronóstico: "Yo creo que la baja de inflación va a ser más larga".

Tres meses de empate no alcanzan

El economista puso en contexto el dato que suele celebrarse: los salarios privados le ganaron a la inflación. "Ahora tuvimos tres meses donde los salarios del sector privado le ganaron a la inflación. Ahora, ¿qué le ganaron a la inflación? Le ganaron por 0,2, 0,3", explicó.

La diferencia, dijo, es insignificante para el bolsillo familiar: "No es que te sobra una plata para que tu casa sea Disneylandia".

Su vara para hablar de mejora real es otra: "Para que vos estés mejor, necesitás 12 meses ganándole a la inflación y que eso te reporte un 5% más en términos reales".

La mermelada que dejó de venderse

Di Stéfano insistió en que los precios no explican todo. "Hay un cambio de patrón de consumo y hay un cambio de conducta de consumidor", sostuvo.

Para ilustrarlo contó el caso de un vendedor de mermeladas que no entendía su caída de ventas. "Una vez me encontré con un señor y me dijo: 'Ando mal porque las mujeres hacen huevos revueltos y los hombres comen huevos revueltos'. Le dije: '¿Cuál es el problema?'. Me dice: '¿Vos les ponés arriba de huevos revueltos mermelada?'. 'No, yo vendo mermelada'", relató.

El comerciante no tenía un problema de precio, sino de hábitos: sus clientes habían cambiado el desayuno. "Los precios de muchos productos bajaron y las empresas se están reacomodando a eso", sostuvo.

Billetera digital y local como depósito

El cambio también atraviesa la forma de comprar y vender. "Vos te levantás y seguramente hacés unos huevitos revueltos. Antes no ocurría eso", comentó.

Sobre el rol del local comercial, fue categórico: "Yo tengo un local comercial y vos pedís la cosa a tu casa. El local comercial ya tiene más sentido como exhibición y depósito para llevar a casa que como lugar de encuentro para generar venta".

Y volvió sobre el efectivo: "¿Vos tenés billete en el bolsillo? No, tenés la billetera digital. Nadie lleva billete".

Para Di Stéfano, estos cambios tienen origen previo a la actual gestión. "Son muchos cambios todos juntos que operaron pospandemia. No es un cambio de Milei, es un cambio que era inercial de la pandemia y que hoy se metió en la estructura económica argentina", señaló.

Cómo medir la gestión sin olvidar el punto de partida

Consultado sobre cómo evaluar el impacto del Gobierno, el analista pidió mirar de dónde se partió. "Primero que, a ver, la situación de Argentina no la tenemos que medir por lo que hace el Gobierno solamente, sino por cómo encontró el Gobierno a la Argentina", respondió.

En ese sentido, recordó las condiciones iniciales: "Este Gobierno asumió con reserva negativa y debiendo un montón de guita de importaciones que se hicieron y que no se habían entregado los dólares".

El proceso, según él, tuvo dos etapas: "Entonces, vos primero tuviste que hacer toda una organización del Gobierno y después tuviste un cambio de régimen económico".

Y las consecuencias no son parejas: "El que no se adaptó a ese cambio de régimen económico, hoy está complicado". Ese impacto baja en cascada: "El empleado que trabaja en una empresa de alguien que no se adaptó al cambio de régimen económico gana menos guita y seguro va a tener dificultad para llegar a fin de mes".

Jubilados y familias: el costo social de la transición

Di Stéfano no esquivó la parte incómoda de su diagnóstico. "Los jubilados tienen dificultad para llegar a fin de mes", expresó.

Ante esa realidad apeló a la solidaridad familiar: "Y nuestra función como hijos es ayudar a nuestros padres".

El reconocimiento del costo social convive, en su exposición, con la defensa del rumbo. "Este proceso es el que te va a llevar a que vos tengas una inflación baja. Nosotros no podemos vivir 70 años más con inflación", afirmó.

Como contraste regional mencionó a los vecinos: "Cuando digo el mundo, digo Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile, Perú. No tienen inflación. ¿Por qué nosotros tenemos que condenar a todas nuestras generaciones futuras a vivir con inflación?", planteó.

La deuda con los que vienen

En el cierre, Di Stéfano habló de esfuerzo generacional. "Esta generación va a tener que hacer el esfuerzo. Nosotros vamos a tener que hacer el esfuerzo de devolverle a nuestros hijos las rutas que nos habían dejado nuestros abuelos, que no están", sostuvo.

También apuntó al sistema previsional: "Devolverle a nuestros hijos una seguridad social para que nuestro hijo cuando sea grande se pueda jubilar y no sea estafado como somos estafados nosotros".

El balance que dejó no fue optimista en el corto plazo. "Devolver todo eso es mucha plata, es mucho tiempo, es mucho esfuerzo y la vamos a pasar mal", reconoció.

Pero lo enmarcó en un objetivo mayor: "Sí, pero la vamos a pasar mal en pos de un objetivo para que nuestros hijos y nuestros nietos estén mucho mejor", concluyó.

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