El petróleo neuquino ya se procesa en Uruguay: qué hay detrás del cambio
El crudo neuquino ya alimenta la refinería de La Teja y desplazó al petróleo africano. La distancia, la calidad del Medanito y las obras en Puerto Rosales y José Ignacio están detrás de este giro comercial.
El crudo de Vaca Muerta avanza en el mercado uruguayo y ya es una porción relevante de lo que se refina en Montevideo. La irrupción del Medanito, un petróleo liviano de la Cuenca Neuquina, modificó el esquema de abastecimiento de la estatal ANCAP, que durante años dependió de África.
La nueva ruta comercial entre Argentina y Uruguay se consolidó por dos factores: el aumento de la producción de shale oil y la mayor capacidad de evacuación desde Puerto Rosales, en el sur bonaerense. Ese combo habilitó un circuito marítimo de corta distancia hacia las instalaciones uruguayas.
Qué cambió en la refinería de La Teja
Hasta hace poco, ANCAP compraba petróleo liviano principalmente a Nigeria y Angola. Los cargamentos cruzaban el Atlántico para alimentar la refinería de La Teja. Ahora, la producción argentina aparece como una alternativa más cercana y con características adecuadas para ese complejo.
El Medanito tiene baja densidad y poco azufre, dos cualidades que facilitan su procesamiento. A eso se suma la distancia: el viaje desde Puerto Rosales hasta la Terminal Este de ANCAP, en José Ignacio, es mucho más corto que el que viene del Golfo de Guinea.
Mientras los barcos africanos pasan entre dos y tres semanas en el mar, la ruta argentina permite programar las entregas con mayor agilidad.
Esa logística más breve mejora la frecuencia de los envíos, achica la necesidad de mantener grandes stocks y reduce la exposición a los fletes internacionales. También le da a ANCAP más margen para ajustar sus compras según la demanda interna.
Las obras que hicieron posible la conexión
Del lado argentino, las inversiones en la Cuenca Neuquina y en Puerto Rosales permitieron incrementar los despachos y recibir buques de mayor porte. En Uruguay, la modernización de la monoboya de José Ignacio fortaleció la recepción: el sistema offshore recibe el crudo de los barcos y lo manda por un oleoducto submarino hasta los tanques de la Terminal Este. De ahí, el petróleo sigue por ductos hasta La Teja.
La expansión neuquina también se extiende a otros mercados. La recuperación del Oleoducto Trasandino reactivó los envíos a Chile, para las refinerías de ENAP en el Pacífico. Así, la Cuenca Neuquina suma salidas hacia distintos destinos.
Vaca Muerta vuelve a aparecer como el origen de un cambio que trasciende las fronteras argentinas. Incluso, la futura incorporación de unidades flotantes de licuefacción permitiría llevar gas neuquino a Sudamérica por barco, sin depender solo de los gasoductos terrestres.