El pibe de 7 años de Loncopué que se llama como Messi y ya fichó para Vélez
Un pibe de 7 años de Loncopué, que se llama Lionel como Messi, ya tiene su futuro asegurado en un grande. Pero el camino hasta ahí no fue fácil, y el que más sufrió fue su papá, que lo acompaña a todos lados. ¿Qué club lo tuvo en la mira antes de que Vélez lo fichara?
Un nene de siete años oriundo de Loncopué, que lleva el mismo nombre que Lionel Messi, acaba de dar un paso enorme en su corta carrera: quedó fichado en Vélez Sarsfield. Lionel Núñez empezó a jugar a los cuatro años en Atlético Loncopué y su talento lo fue llevando cada vez más lejos, hasta que el Fortín decidió quedarse con la pequeña joya neuquina.
Con la timidez propia de su edad, Lionel se presenta ante LM Neuquén desde su localidad: “Hola, soy Lionel Núñez. Juego para Vélez, Río Grande y Atlético. Soy categoría 2019”. Pero a la hora de hablar con la pelota en los pies, se transforma: es extremo zurdo, juega de 11 o de 7 perfil cambiado, y ataca el arco rival con una naturalidad que llama la atención.
Todo comenzó en Loncopué
Antes de Buenos Aires, las pruebas y los grandes escudos, hubo una cancha mucho más cercana. Lionel arrancó en Atlético Loncopué, donde disputó su primer torneo en la Liga Infantojuvenil de la localidad. Después se sumó a Río Grande de Neuquén Capital, institución con la que se consagró campeón del Torneo Apertura de LIPADE.
Su paso por Río Grande le abrió otra puerta: tras una captación de Mariano Tedesco, Lionel integró un grupo de chicos de Río Negro y Neuquén que se mostró para River. Allí compartió proceso con Tedesco, Cristian Servera y Miguel Silva. El pibe se ilusionó con River, y su familia también. Pero apareció otra oportunidad.
“Él es extremo zurdo, juega de 11 o a veces a perfil cambiado lo pueden poner de 7. Es categoría 2017. De hecho, también podría haber esperado una prueba con River, pero al no saber la fecha exacta decidimos que él firme con Vélez”, contó Jorge, su papá.
Un Mundialito que le cambió el camino
Vélez apareció en escena después de que Lionel fuera observado mientras jugaba en LIPADE. Su desempeño llamó la atención de los veedores y recibió una invitación para disputar el Mundialito del club de Liniers, que se hizo entre el 20 y el 25 de julio. Allí integró un equipo de Morón en un torneo del que participaron más de 1.500 chicos, y entre tantos pequeños futbolistas, Lionel consiguió destacarse.
Tras el certamen llegó la invitación para seguir con una serie de pruebas. Los viajes continuaron, la ilusión creció y finalmente, el 28 de agosto, Lionel quedó fichado por Vélez Sarsfield.
Papá, compañero de ruta
Detrás de cada viaje hay una familia que acompaña. Jorge es quien está al lado de Lionel en este recorrido. El nuevo desafío implica organizar kilómetros, estadías y una rutina poco habitual para un chico de siete años. “Salió goleador de la última edición del torneo Cuenca del Agrio. A Vélez tiene que viajar cada dos meses y quedarse 10 días para jugar dos fechas de Liga Metropolitana. Yo lo acompaño a todos lados”, afirmó.
Mientras Lionel juega, su papá acompaña. De ahora en adelante, los viajes desde Neuquén hacia Buenos Aires serán parte de una aventura que recién comienza. Vélez será el lugar donde podrá medirse, aprender y seguir desarrollándose, pero sin desprenderse de los clubes que lo vieron crecer. Tras fichar con el Fortín, Lionel ya no puede participar en otros selectivos o equipos, salvo en sus instituciones de origen: Atlético Loncopué y Río Grande de Neuquén.
Del interior neuquino a los grandes clubes
Antes de concretar su llegada a Vélez, Lionel también integró el selectivo ADN de Santa Fe, con el que fue subcampeón de la categoría 2017 en Córdoba durante junio. Y en el medio apareció otro grande, nada menos que uno de los gigantes de Europa: fue seleccionado por Manchester City para participar de una experiencia durante el próximo año.
River lo tuvo en su radar. Vélez decidió ficharlo. Manchester City también posó sus ojos sobre él. Todo mientras Lionel sigue siendo un nene que juega en los recreos junto a sus compañeros y disfruta de la pelota en las canchas de la provincia. La historia recién comienza y, por ahora, el pequeño futbolista de Loncopué deberá seguir haciendo lo que más disfruta: jugar, aprender y divertirse con una pelota en los pies.