El pibe que a los 12 se compró una cabra y hoy tiene 200: nadie en su familia sabía del campo
Este pibe de 19 años empezó con una sola cabra a los 12 y hoy vive de un rebaño que no para de crecer. Lo que hizo para financiarlo y el proyecto que ya tiene en marcha sorprenden a propios y extraños.
David Tomé González no heredó un campo ni aprendió el oficio de un padre ganadero. Sus padres trabajan en el turismo, pero él, de chico, ya prefería las cabras al parque. A los 12 años se compró su primer animal y hoy, con 19, maneja un rebaño de unas 200 cabras en Corumbela, en la comarca malagueña de la Axarquía, España.
Su historia se volvió viral en el Viejo Continente. En sus redes sociales se presenta como “el cabrero más joven de Málaga” y no exagera: “Todo empezó muy temprano. Compré mi primera cabra cuando tenía apenas 12 años y hoy ya estoy en pleno proceso de profesionalizar mi propia ganadería”, contó en Las mañanas de Fusión Radio.
Un rebaño que empezó con ahorros y changas
Sin una explotación familiar que continuar, Tomé se financió como pudo. Trabajó como camarero mientras armaba la granja y juntó cada peso que le daban por ayudar con animales ajenos. “Me iba los fines de semana, o entre semana, o por las tardes con gente de mi familia a echar una mano. Me daban algo y lo fui ahorrando”, explicó.
El interés venía de antes. “Prefería ir con las cabras y el cabrero que al parque de niño”, recordó en El Debate. A los 16 ya tenía una pequeña granja y a los 18, un grupo reducido de animales con una meta clara: llegar a los 200 ejemplares. “Es mi vocación desde que recuerdo”, dijo a esa emisora.
En su casa la decisión no cayó bien al principio. “Al principio mi familia intentó disuadirme de seguir este camino, seguramente por lo duro que es, pero la verdad es que a día de hoy me apoyan incondicionalmente”, afirmó en Fusión Radio.
Una rutina que arranca a las 5 de la mañana
Para agosto de 2026, cuando todavía hablaba de consolidar el rebaño, su día empezaba antes del amanecer. “Mi jornada arranca todos los días a las 5 de la mañana, que es la hora del ordeño de los animales. Además de la granja, trabajo como camarero para poder financiar el proyecto, así que al final me quedan solo unas 4 o 5 horas de sueño diario”, relató.
El cuidado de los animales no admite pausas. “El trabajo rural exige tu atención los 365 días del año, da igual el clima que haga, pero para mí no es un trabajo esclavo porque es mi verdadera vocación”, agregó.
Un mes después, El Debate informó que ya había alcanzado las 200 cabras. Se trata de animales de raza malagueña, destinados principalmente a la producción de leche y chivos.
El próximo objetivo: una quesería propia
Con el rebaño consolidado, Tomé ya piensa en el siguiente paso. “Después tengo el propósito firme de construir mi propia quesería. Así podré elaborar y comercializar productos de kilómetro cero sin tener que depender de intermediarios”, contó.
El joven también habla como un ganadero experimentado. Remarcó que la alimentación es clave porque la principal fuente de ingresos es la leche: “Tienen que tener una alimentación equilibrada de fibras y proteínas”.
A más largo plazo, quiere abrir la granja al turismo. “Mi idea es integrar el ecoturismo en la granja: quiero abrir un museo y ofrecer talleres interactivos para que los visitantes vengan, prueben a ordeñar cabras y aprendan a hacer su propio queso. Quiero vivir toda mi vida de esto porque es lo que realmente me gusta”, dijo.
Mientras tanto, sigue compartiendo en redes su día a día en el campo y se define como alguien que está “reivindicando y luchando por el sector primario”. Su historia ya fue replicada por medios españoles como Informativos Telecinco, que le dedicó un reportaje. “Nunca se me ha quitado de la cabeza”, les dijo.