El piloto fueguino que hizo historia en la Patagonia: ¿cómo logró la victoria?
Lucas Garro y su padre Marcelo hicieron historia en el Gran Premio de la Hermandad. ¿Cómo lograron imponerse en una de las carreras más duras de la Patagonia?
El binomio de Ushuaia se quedó con la gloria en la 51° edición del Gran Premio de la Hermandad, una de las competencias automovilísticas más emblemáticas que unen a Argentina y Chile. Lucas Garro, al volante de un Honda Civic número 804, cruzó la meta en la costanera de Porvenir, dejando su nombre grabado en la historia de la prueba.
El piloto argentino no estuvo solo en esta hazaña: su padre, Marcelo Garro, lo acompañó como navegante. Juntos, formaron una dupla imbatible que dominó la competencia de principio a fin, imponiéndose también en la etapa inicial que se corrió entre la localidad chilena y Río Grande.
Desde el primer día, el equipo fueguino marcó el ritmo y no soltó la punta. Supo administrar la ventaja en cada tramo del circuito, demostrando una regularidad envidiable que los llevó a consagrarse en los cómputos generales y en la divisional G, una de las más disputadas de la carrera.
¿Qué significó este logro para la dupla?
Para Lucas y Marcelo Garro, este triunfo representa la consagración de años de esfuerzo y dedicación en el automovilismo. El hecho de haber ganado en una competencia tan tradicional como el Gran Premio de la Hermandad, que une a dos países, le da un valor especial a la victoria.
La definición de la categoría no estuvo exenta de emoción. La dupla de Punta Arenas, compuesta por Branko Guic y Gonzalo Cerda, también a bordo de un Honda Civic, peleó hasta el final. Finalmente, se quedaron con el segundo puesto, a poco más de dos minutos y medio de los ganadores.
El podio reflejó el alto nivel competitivo de la prueba, donde los equipos del sur de Argentina y Chile demostraron por qué esta carrera es considerada una de las más difíciles y prestigiosas de la región.
Con este resultado, el nombre de Lucas Garro y su padre Marcelo quedará asociado para siempre a la historia del Gran Premio de la Hermandad, una competencia que sigue escribiendo páginas de gloria para el automovilismo patagónico.