El pintor que eligió Unquillo para vivir y que Córdoba no olvidará
Carlos Alonso eligió Unquillo para vivir y convertirla en su refugio creativo. Ahora, a los 97 años, su muerte deja un vacío en el arte argentino, pero también una obra que sigue recorriendo Córdoba. ¿Dónde se pueden ver sus piezas más emblemáticas?
Carlos Alonso, uno de los artistas más importantes de la historia argentina, falleció a los 97 años en Unquillo. Pintor, dibujante y grabador, dejó una obra que marcó la cultura del país y que sigue viva en Córdoba.
La noticia golpeó al mundo del arte. Alonso murió en la ciudad que lo cobijó desde 1981, el mismo lugar donde había vivido su maestro Lino Enea Spilimbergo. Allí construyó un vínculo profundo con la provincia, que se convirtió en parte esencial de su historia personal y creativa.
Un legado que Córdoba resguarda
La Colección Provincial de Arte atesora obras emblemáticas de Alonso, sobre todo de las décadas del sesenta y setenta. En ese período, su producción se volvió una mirada crítica sobre la condición humana, la violencia y la memoria colectiva. El Museo Evita–Palacio Ferreyra también alberga piezas centrales de su trayectoria.
Entre esas obras se destaca Manos anónimas, una de sus series más contundentes. Allí Alonso abordó el horror de la última dictadura militar con dibujos y pinturas atravesados por la opresión, la pérdida y la deshumanización.
A ese acervo se suman 16 obras donadas por el propio artista al Museo Rodante de la Agencia Córdoba Cultura. La iniciativa saca su producción de los espacios tradicionales y la lleva a distintas comunidades de la provincia.
La muestra itinerante exhibe pruebas de artista seleccionadas, muchas de la serie El ganado y lo perdido. El recorrido se completa con trabajos de Mal de amores, Vida de pintor y Super carne, que abordan la pasión amorosa, el autorretrato, la introspección y el lugar del artista frente a su propia práctica.
Desde su puesta en circulación, el Museo Rodante recorrió más de 106 localidades cordobesas. Así, el patrimonio se convirtió en una experiencia de encuentro, reflexión y acceso a la cultura.
De Tunuyán a Unquillo
Carlos Alonso nació en Tunuyán, Mendoza, el 4 de febrero de 1929. Inició su formación artística a temprana edad y desarrolló una extensa trayectoria nacional e internacional. En 1981 se radicó en Unquillo, Córdoba, y desde entonces su vínculo con la provincia fue indisoluble.
Su producción estuvo marcada por una intensa mirada sobre su tiempo. A través de distintos lenguajes y registros, abordó la condición humana, la violencia, el poder, la memoria, el cuerpo y las tensiones sociales y políticas de cada época.
Su obra no solo permanece en museos y colecciones: también sigue circulando por el territorio y generando nuevos encuentros con su público. La vigencia de Alonso está en la capacidad de esas imágenes para interrogar el presente y mantener abierta la conversación sobre la memoria, la violencia, el poder y la condición humana.
Hoy, sus pinturas, dibujos y grabados forman parte inseparable de la historia cultural de Córdoba y continúan encontrándose con nuevos públicos a través de las políticas de circulación cultural de la Agencia Córdoba Cultura.