El PJ de Chubut se parte en tres y nadie quiere soltar la lapicera

El PJ chubutense se rearma en tres frentes que no se hablan entre sí y que responden a terminales distintas en Buenos Aires. Con las PASO eliminadas en la provincia, la pregunta que nadie responde es quién fija la fecha electoral y qué pasa con Comodoro Rivadavia.

· 4 min de lectura
El PJ de Chubut se parte en tres y nadie quiere soltar la lapicera
El PJ de Chubut se parte en tres y nadie quiere soltar la lapicera

El justicialismo chubutense dejó de ser un bloque compacto. Mientras los cruces por tarifas y obras copan la agenda pública, el partido diseña en silencio un tablero electoral con tres vertientes bien diferenciadas, cada una con su propia terminal en Buenos Aires y su propia apuesta de poder.

La primera pata se agrupa alrededor de la conducción formal, encabezada por el sector de Juan Pablo Luque. Se trata de un espacio pragmático que apuesta al diálogo institucional y a la convivencia con la gestión de Ignacio Torres, con un objetivo claro: preservar espacios de poder y sostener la estructura partidaria fuera del Ejecutivo provincial.

El cálculo legislativo y el dilema de Comodoro

La renovación de las tres bancas en el Senado de la Nación aparece como un activo central: el sistema premia a la primera minoría y ofrece un horizonte de seis años. A la par, el armado de la lista para la Legislatura provincial se proyecta como el verdadero reaseguro para condicionar leyes productivas, presupuestos y pliegos judiciales.

El foco de tensión está en Comodoro Rivadavia, capital histórica del poder justicialista. Ante el distanciamiento con la gestión de Othar Macharashvili, en la dirigencia local cobró fuerza la idea de una ingeniería electoral atada al calendario: si la provincia adelanta sus comicios generales a los primeros meses del año, se abriría una ventana para desacoplar la elección municipal y pegarla a los comicios nacionales de octubre.

Ese desdoblamiento hipotético permitiría medir el volumen electoral del sector en una disputa provincial anticipada y, a la vez, replegar fuerzas sobre el territorio propio a fin de año para retener el municipio petrolero. Sin embargo, analistas y dirigentes de la oposición interna advierten sobre el riesgo de alterar los calendarios en beneficio de especulaciones personales, y señalan que la ciudadanía suele castigar ese tipo de maniobras.

Las bases se mueven y miran a Santa Cruz

En la vereda de enfrente se consolida la segunda pata, impulsada por intendentes del interior, cuadros jóvenes y sectores gremiales que quedaron al margen de las decisiones principales. El intendente de Dolavon, Dante Bowen, encabeza este armado y optó por disputar desde los padrones, con una campaña sostenida de afiliaciones en toda la provincia.

La movida encontró trabas administrativas en la sede partidaria, lo que derivó en la advertencia de recurrir a la Justicia mediante un recurso de amparo para frenar cualquier intento de proscripción. Desde el entorno del jefe comunal remarcaron que el espacio que sintoniza con Axel Kicillof tiene una postura tomada de cara al futuro y subrayaron que "en el espacio de Axel se habla de ir a las PASO, de ninguna manera van a cerrar un acuerdo sin primarias".

El contraste con Santa Cruz es elocuente: allí el intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, asumió la jefatura provincial del partido tras acordar una lista de unidad con figuras como Daniel Peralta y Javier Belloni. En su discurso, Grasso buscó clausurar los personalismos al sentenciar que "se terminó el yoísmo", y convocó a recuperar el contacto directo en los barrios para enfrentar a Claudio Vidal. En Chubut, en cambio, la unidad parece lejana y las diferencias se dirimen en trincheras paralelas.

Las terminales nacionales y el rol del Instituto Patria

La tercera pata se sostiene en el kirchnerismo de matriz tradicional, que mira con recelo tanto los entendimientos institucionales de la conducción local como la autonomía que pregona el sector alineado con la provincia de Buenos Aires. En este espacio, José Glinski estaría intensificando recorridos para medir voluntades y explorar una eventual postulación provincial, amparado en un posible respaldo de Máximo Kirchner y el Instituto Patria, la fundación con sede en la Capital Federal que oficia como cuartel general del núcleo más cercano a Cristina Fernández de Kirchner.

El trasfondo local reproduce las tensiones de la cúpula justicialista en Buenos Aires. Mientras la senadora nacional Juliana Di Tullio salió públicamente a enfriar los roces al asegurar que "Cristina no está peleada con Axel", los campamentos provinciales se preparan para un desenlace inevitable. Luque mantiene puentes con figuras vinculadas al massismo y a Victoria Tolosa Paz, mientras que Bowen y Glinski representan dos formas distintas de concebir la construcción política.

Con la eliminación de las PASO en el orden provincial, Chubut quedará obligada a resolver sus candidaturas en elecciones internas una vez que el Ejecutivo fije la fecha. El peronismo local avanza hacia ese plazo con un esquema tripartito donde nadie parece dispuesto a ceder la lapicera sin antes medir su fuerza real en las urnas.

Más para leer

Torres apuntó contra una jueza de Chubut y dejó una frase que encendió la polémica
Política
Malvinas, el debate que incomoda: qué hay detrás de las medidas de Milei
Política
Atilio Viglione se prepara para un cambio histórico: el gas llega a las casas, pero hay un detalle que nadie esperaba
Política
Chubut mete a los puertos bajo la órbita de Pesca: el cambio que nadie esperaba
Política
El abogado de Jones Huala reveló qué se firmó en el juicio abreviado y qué figura penal quedó descartada
Política
Chubut puso un techo a los descuentos por préstamos: cuánto te pueden sacar del sueldo
Política