El PJ de Jujuy se queda sin interna: la lista de Rivarola fue impugnada y crece la tensión
La Junta Electoral impugnó la lista de Rubén Rivarola y dejó al PJ jujeño con una sola nómina. ¿Qué maniobras denuncian desde el sector opositor? Los detalles de una interna que promete tensión.
El Partido Justicialista (PJ) de Jujuy vuelve a sumergirse en una crisis interna tras el rechazo de la lista liderada por Rubén Rivarola. La Junta Electoral dejó afuera esa nómina, lo que allanó el camino para que la única lista en competencia sea la de la senadora Carolina Moisès, con Carlos de Aparici como candidato a presidente del partido. Las elecciones están previstas para el 30 de agosto, pero todo indica que no habrá competencia real.
¿Qué pasó con la lista de Rivarola?
Según fuentes partidarias, la Junta Electoral consideró que la presentación del sector de Rivarola tenía incumplimientos de carácter sustancial, por lo que la nómina fue desestimada. Aunque existía la posibilidad de corregir los errores, el espacio liderado por Rivarola no participará del proceso electoral, según trascendió.
La decisión no cayó bien en el sector de Rivarola. Desde ese espacio cuestionaron duramente el proceso y afirmaron que tenían condiciones para competir en una elección interna. Además, apuntaron directamente contra Carolina Moisès, a quien acusan de haber impulsado maniobras para dejar fuera de carrera a la lista opositora.
El intento de unidad que fracasó
Antes de la ruptura, Moisès había propuesto a Carlos de Aparici como un nombre de consenso para intentar alcanzar la unidad con el espacio integrado por Rubén Rivarola, Guillermo Jenefes y Guillermo Snopek. Sin embargo, las negociaciones no prosperaron y el conflicto se profundizó.
De esta manera, el PJ de Jujuy llegará a la renovación de autoridades sin una competencia interna efectiva y con un escenario marcado por las diferencias entre sus principales dirigentes. El conflicto provincial se da en un contexto de fragmentación del peronismo en distintas provincias del país, donde las dificultades para alcanzar acuerdos y las disputas por la conducción partidaria son moneda corriente.