El PJ de Neuquén vuelve a apostar a un apellido histórico para la capital: ¿renovación o repetición?
¿El PJ neuquino apuesta al pasado para ganar la capital? La candidatura de Lorena Parrilli y el cierre con Cristina Kirchner generan polémica.
El peronismo neuquino ya comenzó a mover sus fichas para 2027, y la primera jugada tiene un sabor más a archivo que a futuro. Un sector del partido impulsa a Lorena Parrilli como candidata a intendenta de Neuquén capital, una decisión que encendió debates, chicanas y análisis internos en el espacio.
Lo que llama la atención no es tanto el nombre, sino lo que simboliza. En un partido que busca recuperar terreno en la capital desde hace años, volver a un apellido histórico expone una dificultad recurrente: cuando el PJ neuquino intenta proyectarse, termina mirando al retrovisor.
La apuesta por Lorena Parrilli se presenta como municipal, pero también retrata el estado actual del partido: memoria interna, estructura conocida y escasas señales de recambio generacional. El documento que acompañó su postulación incluyó clásicos del peronismo: justicia social, igualdad, participación ciudadana, planificación, derechos y presencia estatal. Difícil objetar esos conceptos. El problema surge cuando hay que explicar qué hay de nuevo en una candidatura respaldada por un apellido que marcó la política neuquina durante décadas.
Un apellido que vuelve al centro de la escena
En el peronismo provincial, el apellido Parrilli no necesita presentación. Oscar Parrilli presidió el partido, fue diputado provincial y ocupó cargos nacionales. Nanci Parrilli también tuvo paso legislativo. Lorena Parrilli, en tanto, hoy ocupa una banca provincial.
Esa trayectoria puede dar estructura, identidad y peso político hacia adentro del PJ. Pero también abre una pregunta incómoda para un espacio que necesita ampliarse hacia afuera: ¿cuánta renovación puede transmitir una candidatura que se apoya en una familia con tanta presencia partidaria?
Para un partido que sueña con volver a ser alternativa de poder en Neuquén capital, el peso de los apellidos conocidos puede ser tanto una ventaja organizativa como una mochila política.
La capital neuquina cambió de manera radical en los últimos años. Creció en población, se expandió hacia nuevos barrios, sumó conflictos urbanos, problemas de transporte, demanda habitacional, disputas por la planificación y una economía distinta. Frente a ese escenario, el electorado difícilmente se conforme con consignas genéricas o nombres de larga tradición.
El PJ neuquino enfrenta así un dilema claro: cómo hablarle a una ciudad que piensa en 2030 con una propuesta que, en su lanzamiento, parece anclada en símbolos de otra época.
Una candidatura municipal con Cristina en el cierre
El detalle más llamativo del comunicado apareció al final. Tras repasar los problemas de la capital y mencionar ejes como desarrollo urbano, producción, ambiente, derechos y oportunidades, el texto cerró con un enfático pedido de “Libertad a Cristina Fernández de Kirchner”.
La ironía política es difícil de ignorar. Se presenta una candidatura para gobernar una de las ciudades de mayor crecimiento del país, pero el mensaje final vuelve a girar en torno a una figura nacional y a la interna judicial y política del kirchnerismo.