El PJ neuquino ya tiene nuevo presidente, pero una silla clave quedó vacía: quién la reclama

El peronismo neuquino amaneció con un nuevo presidente, pero la silla que muchos daban por segura quedó vacía: una vicepresidenta primera reclama el lugar y ya prepara la impugnación. El argumento que puede cambiar todo está en la Carta Orgánica.

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El PJ neuquino ya tiene nuevo presidente, pero una silla clave quedó vacía: quién la reclama
El PJ neuquino ya tiene nuevo presidente, pero una silla clave quedó vacía: quién la reclama

El Partido Justicialista de Neuquén amaneció con un nuevo presidente, aunque la decisión está lejos de ser reconocida por todos. Lucas Riquelme fue ratificado al frente del partido en una reunión virtual por Meet, con 10 votos de los 19 integrantes del Consejo Provincial. Reemplaza a José "Turco" Asaad, quien dejó el cargo tras una denuncia por presunta violencia de género y fue expulsado como afiliado por haber competido en las elecciones de 2023 con otro partido: es intendente de Vista Alegre por haber sido candidato por Comunidad, el espacio del gobernador Rolando Figueroa.

Pero la polémica no pasa por Asaad, sino por quién debía ocupar su lugar. Riquelme era el vicepresidente segundo y por encima de él estaba Anahí Valdez, la vicepresidenta primera, que quedó fuera de la sucesión pese a ir por el mismo espacio político, Peronismo Territorial.

Un sector de consejeros se retiró de la reunión del martes antes de votar y ya prepara un reclamo ante los órganos del partido. Si no prospera, irá a la Justicia Electoral.

"Hoy damos un paso importante en el camino que venimos recorriendo. Este proceso refleja el valor del diálogo", expresó Riquelme, quien aseguró que el PJ "se encuentra preparado" para el próximo escenario electoral. Tras la votación, el oficialismo partidario difundió un comunicado en el que habló de una "contundente muestra de consolidación política" y garantizó que la sesión tuvo "en todo momento el quórum reglamentario".

Cómo se organiza el PJ neuquino

Para entender la pelea hay que saber cómo funciona el partido. El PJ neuquino tiene dos órganos de conducción. Uno es el Congreso Provincial, una especie de parlamento partidario que define la estrategia electoral. El otro es el Consejo Provincial, el órgano ejecutivo que conduce el día a día, integrado por 19 miembros. Todo está regulado por la Carta Orgánica, que funciona como la constitución del partido.

En las internas del pasado 15 de marzo, los afiliados votaron listas completas para el Consejo Provincial. Ganó la que encabezaban Asaad como presidente y Valdez como vicepresidenta primera (Peronismo Territorial), que se impuso a la fórmula de Juan Domingo "Chule" Linares y Ángela Ortiz (Peronismo para la Victoria) y se quedó con 12 de los 19 lugares.

Dos peleas en una

De fondo hay una disputa política mucho más amplia. La conducción que ganó en marzo, con muchos integrantes que son funcionarios provinciales, busca un acuerdo electoral con el gobernador Rolando Figueroa. Pero no controla todo el partido: el Congreso Provincial quedó en manos del sector que responde a Oscar Parrilli.

En el medio quedó Anahí Valdez, que llegó a la vicepresidencia en la lista de Asaad y cuyos votos en Zapala, su ciudad natal, según ella fueron decisivos para que Asaad llegara a la presidencia. Después se enfrentó con él y hoy reclama la presidencia.

Pero acá aparece la incógnita. Aun si Valdez hubiera asumido, habría sido una presidenta en minoría. El sector que hoy respalda a Riquelme conserva la mayoría del Consejo, con o sin ella.

La Carta Orgánica lo deja claro en su artículo 41: las decisiones del Consejo Provincial por simple mayoría, con diez de sus miembros presentes, son válidas. Con los mismos 10 votos que consagraron a Riquelme, el oficialismo podría haber seguido decidiendo todo aun con Valdez sentada en la cabecera. Entonces, ¿qué se jugaba en esa silla?

La respuesta puede estar en lo que el cargo da más allá de los votos. Según el artículo 39, quien preside el Consejo Provincial ejerce la representación legal del partido: firma en su nombre y lo representa ante la Justicia Electoral. Y el artículo 40 le permite a la Presidencia convocar a reuniones extraordinarias. En un año con negociaciones electorales en marcha, esas herramientas pesan, pese a no tener el control total del partido como para hacer alianzas.

"Lo elige el afiliado"

El consejero Chule Linares, que encabezó la fórmula derrotada en marzo, sostiene que el Consejo Provincial directamente no tenía facultades para elegir presidente este último martes.

Su argumento es que los afiliados no votaron solo nombres para un cuerpo de 19 personas, sino también quién ocupaba cada cargo. El artículo 38 de la Carta Orgánica establece que los consejeros se eligen por voto directo de los afiliados y que en la lista figuran con nombre y apellido el presidente, los dos vicepresidentes, el tesorero, cinco secretarías políticas y seis técnicas.

El artículo 39 agrega otra limitación fundamental: el Consejo puede repartir funciones entre sus miembros, salvo la presidencia y las dos vicepresidencias. Esos tres cargos no se tocan.

"No es una elección indirecta la que hace el PJ, sino directa", resumió Linares en diálogo con LM Neuquén. "Al caerse Asaad, automáticamente hay corrimiento de lista. No pueden los consejeros elegir una nueva conducción, porque es claro", afirmó.

El corrimiento de lista es el mecanismo por el cual, si alguien deja su lugar, lo ocupa quien le sigue en el orden votado. En este caso, la vicepresidenta primera, que es Anahí Valdez.

"No estamos los consejeros para elegir un presidente. Lo elige el afiliado, y cuando cae el presidente, hay un corrimiento", insistió.

El argumento oficial: no hay reglamento

El oficialismo argumentó que no existe un reglamento interno que indique qué hacer en esta situación, pero Linares lo rechazó: "Por más que ellos dicen que no hay reglamento interno, cuando no hay eso, se apela a la Carta Orgánica siempre".

Hay un detalle más: el artículo 40 obliga al Consejo Provincial a dictar ese reglamento dentro de los 30 días de asumir. Si no existe, la falta es de la propia conducción.

Linares advirtió además sobre el riesgo del criterio contrario. Si los consejeros pueden elegir al presidente, podrían votar a cualquiera de sus integrantes, incluso a un opositor, sin importar lo que decidieron los afiliados en marzo.

El punto a favor de la conducción es que la Carta Orgánica no dice en ningún artículo, de manera expresa, que el vicepresidente primero reemplaza al presidente.

Lo único que prevé es el caso de acefalía, cuando el Consejo Provincial entero queda sin conducción. Para esa situación, el artículo 27 establece que debe intervenir el Congreso Partidario y, si falta más de un año de mandato, convocar de inmediato a elecciones. Es decir, aun en ese escenario, la decisión no sería del Consejo Provincial.

Diez votos justos

La salida de los consejeros opositores tuvo que ver con quién debía conducir la reunión. "Nos retiramos porque queríamos saber quién iba a presidir la reunión. Al no haber presidente, la que tenía que presidir era Anahí hasta que se defina en una votación. Por eso no votamos", explicó Linares.

El consejero también puso en duda la mayoría. "Pudieron conseguir el voto de Bertoldi, que no solía ir a las reuniones, estuvo 15 minutos conectado", dijo en referencia al consejero Gonzalo Bertoldi.

La cuestión de género

Linares puso sobre la mesa otro cuestionamiento. La conducción votada en marzo estaba integrada por Asaad, Valdez y María Laura Montiveros. Con el ascenso de Riquelme, las dos mujeres quedan por debajo de un varón que no encabezó la fórmula.

El planteo tiene respaldo judicial porque en 2018, al aprobar la Carta Orgánica vigente, el juzgado electoral intimó al partido a adecuarla a la ley 27.412 de paridad de género y advirtió que serían nulas las disposiciones internas que se opongan a esa norma.

Según el consejero, antes de llegar a Riquelme también se propuso a Cristian Pieroni, una opción que a su entender no estaba habilitada.

La del martes no fue la primera reunión que intentó resolver la sucesión. El juzgado electoral ya había anulado la sesión del Consejo Provincial del 24 de septiembre, en la que Riquelme había quedado al frente del partido, porque no se había acreditado la identidad de los consejeros conectados por Zoom.

Para la oposición interna, ese fallo debió bastar para que Valdez condujera al menos la nueva reunión. Presentará primero su reclamo ante la estructura del partido. Si no prospera, irá a la Justicia electoral, el mismo fuero que ya anuló el primer intento. Allí se definirá si el Consejo Provincial podía elegir presidente o si la silla le correspondía, por el voto de los afiliados, a Anahí Valdez.

Mientras tanto, el cronograma electoral se viene encima con un peronismo con las heridas abiertas y devaluado para las estrategias electorales.

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