El PJ teje alianzas con gobernadores díscolos: la estrategia para sumar fuerzas de cara al 2027
El peronismo busca ampliar su coalición con gobernadores que hoy coquetean con Milei. ¿Qué dirigentes están en la mira y qué estrategia usan para sumarlos? Los detalles de una movida que puede definir el futuro electoral.
El peronismo aceleró su armado electoral y ya no esconde su objetivo: ampliar la coalición con gobernadores que hoy coquetean con Javier Milei. La cumbre en el Hotel Emperador destrabó un nuevo nivel de unidad y desató una ronda de contactos con mandatarios provinciales que podrían ser claves en la próxima contienda.
La movida es clara: sumar a los gobernadores peronistas que se mantienen distantes de la estructura central, como Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), para que no terminen jugando para el oficialismo nacional. "Hay que acercar a los gobernadores al esquema principal. Si votan con Milei de acá al año que viene, algunos los putearán y otros los contendrán. Pero tienen que jugar con nosotros en el 2027. O, de mínima, no tienen que jugar con Milei", disparó un intendente del conurbano con peso en los armados nacionales.
La estrategia no es nueva, pero tomó impulso en los últimos días. Dirigentes de todas las vertientes justicialistas empezaron a tender puentes con mandatarios que hasta hace poco eran funcionales a la Casa Rosada. La idea es que el año que viene estén dentro del frente nacional que se constituya, o al menos que no se conviertan en un obstáculo.
¿Quiénes son los gobernadores en la mira?
Jaldo y Jalil son los nombres que más suenan. Ambos son del PJ, pero tomaron distancia de la conducción nacional y se mostraron como aliados tácticos de Milei desde el inicio de su gestión. Sin embargo, durante las elecciones legislativas del año pasado marcaron diferencias. "La mayor parte de Tucumán va a votar a Jaldo. Tenemos que tratar de que esté con nosotros", explicó un diputado nacional del interior.
Otro que está en el radar es Gustavo Sáenz, gobernador de Salta. Su relación con el peronismo es sinuosa: se acerca y se aleja, igual que con el Gobierno nacional. Pero esta semana lanzó críticas duras contra la administración libertaria. "No nos podemos seguir haciendo cargo de todo. Hay cráteres en la ruta. El responsable de todo eso es la Nación", sostuvo en una entrevista con Infobae. Y fue más allá: "Con el equilibrio fiscal no se cura, no se come, no se educa, no se hacen rutas, no se hace nada".
El mensaje de Sáenz, sumado al acuerdo con el misionero Hugo Passalaqua para refundar el bloque de Innovación Federal con un perfil más opositor, generó expectativas en el peronismo. Aunque también dudas: "La mayoría duda de su accionar, pero advierte que se quedó con el sello del PJ en su provincia y que será un jugador a tener en cuenta", analizaron.
Passalaqua, entre Rovira y el PJ
Passalaqua es otro de los destinatarios de los guiños. La primera línea del PJ Federal lo visitó en su residencia y acordó trabajar más unido en el Congreso. El mes pasado, Sergio Uñac también lo visitó y se llevó un respaldo importante para su proyecto presidencial. El gobernador de Misiones está en pleno proceso de divorcio con Carlos Rovira, el cacique histórico que tuvo el poder durante veinte años, y ya avisó que va a endurecer su posición contra el Gobierno.
Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja, también activó la búsqueda de acuerdos. En el aniversario del asesinato del sacerdote Enrique Angelelli, lanzó un mensaje al peronismo cordobés: "Es importante que Martín (Llaryora) se sume a este proceso de unidad para recuperar la Argentina para los argentinos. No hay que tener miedo de sentarnos con nuestros compañeros. Hay que dejar las diferencias de lado y buscar síntesis para representar nuestra posición", afirmó en una entrevista con el diario Alfil. Y agregó: "Nos pusimos a persuadir a los no persuadidos".
¿Qué pasa con Córdoba?
Sumar al peronismo cordobés a la estructura nacional parece, por ahora, una utopía. El kirchnerismo sigue teniendo una influencia importante en el armado. Pero lo que sí se puede trabajar es el posicionamiento público, la fiscalización del año que viene y la posibilidad de que no haya ningún candidato respaldado por el oficialismo provincial. En el mejor de los casos, que participen. En el peor, que sean prescindentes.
Kicillof tiene esa idea dando vueltas por su cabeza hace tiempo. La verdadera unidad tiene que ser con los que están afuera de la estructura actual. Si pueden ser parte del armado, mejor. Y si no, que no jueguen en contra del candidato peronista que quede en pie. El mandatario bonaerense pretende explorar acuerdos con gobernadores como Llaryora, Maximiliano Pullaro e Ignacio Torres.
En Córdoba también está Natalia de la Sota, una figura con vocación de construir una alternativa en conjunto con el peronismo nacional. Con ella ya tendió un puente Juan Manuel Olmos, y hay otro tendido con Sergio Massa. La diputada nacional es una ferviente opositora al gobierno libertario y empezó a dar claras señales de acercamiento.
El PJ activó la etapa de armado nacional. El inicio del segundo semestre, el aplacamiento de la interna bonaerense y el aumento del descontento social que marcan las encuestas, empujaron al espacio a poner el pie en el acelerador para reconstruir una alternativa nacional lo más amplia y sólida posible.