El plan alimentario que oculta un secreto: no es solo llenar la panza
¿Sabías que el PIO no solo da de comer sino que busca cambiar hábitos? Conocé los detalles de un plan que combina nutrición y educación en las escuelas de Catamarca.
El Programa de Igualdad de Oportunidades (PIO) en Catamarca va más allá de servir platos de comida en las escuelas. Detrás de cada desayuno o almuerzo se esconde una estrategia nutricional que busca transformar hábitos y garantizar el aprendizaje. ¿Cómo logran que los chicos coman sano sin que se den cuenta?
La iniciativa, que depende de la Provincia, cubre desayunos, almuerzos, refrigerios reforzados y hasta cenas en establecimientos con alumnos albergados. Destinada a nivel inicial y primario, desde 2024 se extiende a secundarias que cumplen ciertos requisitos.
Elsa Carrizo, directora del PIO, y la licenciada en Nutrición Fernanda Varela revelaron los detalles de un trabajo que combina la asistencia alimentaria con la educación en hábitos saludables.
¿Qué hay detrás de cada menú escolar?
Según explicó Carrizo, los fondos provienen de recursos nacionales y provinciales, y este año la inversión fue fuerte. Los montos varían según la zona geográfica: Puna, Prepuna, Interior y Valle Central tienen realidades distintas.
Pero el objetivo no es solo cubrir el hambre del momento. “No es llenarle la pancita a los chicos con cualquier tipo de alimento. El programa tiene metas nutricionales”, enfatizó la directora.
En los monitoreos, los directivos de las escuelas confiesan que muchos alumnos asisten por la comida. Por eso, la prestación se convierte en una herramienta clave para sostener la permanencia escolar.
¿Cómo se adaptan a cada región?
Fernanda Varela remarcó que no es lo mismo una escuela de la Capital que una del interior profundo. Las costumbres y los productos regionales influyen en lo que se sirve.
Uno de los problemas más comunes es el bajo consumo de calcio. En muchas escuelas se toma mate cocido, así que se busca sumar leche en preparaciones como arroz con leche o mazamorra. También se impulsan frutas, verduras y alimentos con fibra.
La estrategia no es imponer, sino educar el paladar. “Hay que hacer foco en algunos nutrientes que es importante que estén presentes en los ámbitos educativos”, señaló la nutricionista.
Pizzas de zapallo: el truco para engañar al paladar
El programa “Educación en Sabores” es una de las herramientas estrella. Capacita a estudiantes y personal de cocina para incorporar verduras y legumbres en comidas que los chicos ya aceptan.
Un ejemplo: pizzas hechas con zapallo, zanahoria o remolacha. La idea es mantener los platos que les gustan, pero aumentar su valor nutricional sin que lo noten.
Y el efecto se multiplica: muchos chicos cuentan en sus casas lo que probaron en la escuela, y eso abre la puerta para incorporar nuevos alimentos en el hogar.
La familia, clave en el plato
El PIO no trabaja solo. Los directores de escuela administran los fondos junto con las comisiones de padres, que participan en la compra de alimentos y en el seguimiento.
Carrizo insistió en que la alimentación escolar es solo una parte de la semana: “Cinco días está el chico en la escuela, recibiendo una alimentación saludable, pero los otros días está en su casa”. Por eso, buscan que la educación alimentaria llegue también a las familias.
Además, hay casos especiales: alumnos con diabetes, intolerancias o necesidades médicas particulares. Los directivos presentan la documentación y el equipo de nutrición adecúa la prestación.
Con una geografía tan diversa como la de Catamarca, el desafío es que cada escuela pueda garantizar alimentos suficientes, variados y adecuados para el crecimiento, sin perder de vista que la alimentación es un derecho que acompaña la trayectoria educativa.