El plan de créditos baratos que promete el Gobierno choca con una realidad que duele
El Gobierno promete créditos hipotecarios baratos para reactivar la construcción, pero los datos del INDEC muestran otra cosa. Las empresas del sector ya avisaron qué es lo que realmente les falta y no es exactamente lo que se está ofreciendo.
La actividad de la construcción volvió a caer en julio, justo cuando el Gobierno impulsa los créditos hipotecarios como motor del mercado inmobiliario. Los datos del INDEC muestran que el sector no logra despegar y que el optimismo oficial choca con las expectativas de las propias empresas.
El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró en julio una baja interanual del 4,5% y, contra junio, la contracción fue del 4,6% desestacionalizado. Aunque el acumulado de los primeros siete meses todavía es positivo (1,7% frente a 2025), la serie tendencia-ciclo, que muestra la evolución de fondo, también retrocedió 1,1% mensual.
El dato llega en un contexto de euforia oficial por el crédito: en las últimas semanas, varios bancos ampliaron sus líneas UVA, con plazos de hasta 20 o 30 años. Banco Macro, por ejemplo, lanzó una línea a UVA + 7,5% a 20 años para clientes seleccionados, y Banco Provincia presentó nuevas opciones para vivienda. Pero la oferta de financiamiento no alcanza para sostener la actividad.
Qué esperan las empresas del sector
La encuesta cualitativa del INDEC entre grandes firmas revela un panorama gris: la mayoría no espera cambios en su actividad entre agosto y octubre. Entre las dedicadas a obras privadas, el 14,4% anticipa una caída y apenas el 10,6% una mejora. Peor es la situación entre las que dependen de la obra pública: el 25,8% prevé una baja y solo el 16,9% un repunte.
Las empresas también identifican qué podría reactivarlas. Para las de obra privada, el principal factor es el crecimiento de la economía (29,7% de las respuestas), seguido por la disponibilidad de créditos para construir (18,5%) y el abaratamiento del crédito (14,8%). Curiosamente, el crédito para comprar inmuebles quedó muy abajo, con apenas 7,4%.
Esa diferencia es clave: las constructoras valoran más el financiamiento para nuevos proyectos que el destinado a la compra de viviendas terminadas. El mercado no depende solo de que una familia pueda pedir un préstamo, sino de que haya condiciones para construir.
Entre las que esperan una caída de la obra privada, los motivos son contundentes: la disminución de la actividad económica (33,4%), los altos costos de construcción (24,2%) y la falta de crédito (15,2%). Los costos de los préstamos para construir o comprar apenas concentran un 3% cada uno.
La tensión detrás de los números
Los datos exponen una contradicción: hay crédito disponible, pero las familias dudan en tomar una deuda ajustada por inflación a 20 o 30 años. La decisión depende de los ingresos, el valor de la propiedad, la cuota inicial y la estabilidad laboral. Del lado de las empresas, hacen falta demanda efectiva, costos previsibles y financiamiento para sostener los proyectos hasta terminarlos.
Los insumos confirman que el escenario no mejora. En julio, el consumo de asfalto se desplomó 23,1% interanual; el yeso cayó 21,2%; los ladrillos huecos, 12,9%; las cales, 9,8%, y el hormigón elaborado, 9,5%. También retrocedieron el cemento portland (8,1%), las placas de yeso (7,2%), los pisos y revestimientos cerámicos (6,9%) y el hierro redondo y aceros (2,4%).
En el acumulado de siete meses, las caídas persisten: yeso -11,5%, pisos y revestimientos -9,1%, asfalto -8,9%, mosaicos -7% y ladrillos huecos -5,1%. Solo algunos rubros, como pinturas (10,3%) y artículos sanitarios (6,9%), mostraron aumentos.
El empleo registrado en el sector, en tanto, creció en junio apenas 1,2% interanual y 0,5% en el semestre. Una mejora acotada, que no contempla a todos los trabajadores de la actividad, y que muestra que la recuperación, si llega, será lenta.