El plan de Delfino en Colón ya tiene su primera parte cumplida: ahora llega el desafío que genera dudas
Colón ganó sus dos primeros partidos con Delfino como local y ahora debe demostrar que puede ser confiable fuera de casa. ¿Podrá el Sabalero imponerse ante San Miguel y encadenar su tercera victoria consecutiva?
En el Brigadier López, el Sabalero arrancó con todo bajo la conducción de Iván Delfino: venció 1-0 a San Telmo y luego goleó 3-0 a Patronato. Dos victorias consecutivas como local que ilusionan, pero el próximo examen será de visitante, un terreno donde el equipo aún no encontró la regularidad.
El regreso del DT al club no pudo ser mejor. En su segundo ciclo, Delfino ya suma seis puntos de seis posibles y su equipo mantuvo la valla invicta en esos dos encuentros. Sin embargo, los números como forastero encienden las alarmas: una derrota ante Ferro y un empate frente a Acassuso dejaron al descubierto una deuda pendiente.
¿Por qué el próximo partido es clave?
El compromiso contra San Miguel se presenta como una oportunidad inmejorable para demostrar que Colón puede ser protagonista también lejos de su gente. El rival viene de ganarle a Colegiales, pero está lejos de su mejor versión: ocupa el 12° puesto con apenas 29 unidades.
En el entorno rojinegro saben que un triunfo significaría mucho más que tres puntos. Sería la tercera victoria al hilo, un golpe anímico importante y la confirmación de que este equipo puede pelear por el primer puesto de la Zona A. Ni siquiera el empate es un resultado aceptable para un candidato que no puede seguir resignando puntos en la ruta.
Los números respaldan la ilusión, pero también marcan la urgencia. Con Delfino en el banco, Colón recuperó solidez defensiva y contundencia ofensiva. Ahora, el desafío es trasladar esa misma imagen al plano visitante, donde las dudas aún no se disipan.
El técnico ya demostró que sabe leer los partidos y que tiene variantes para modificar el desarrollo de los encuentros. Para el duelo ante San Miguel, se esperan al menos dos cambios en el once inicial, una señal de que el DT busca frescura y mayor control del juego.
La afición sabalera, que volvió a copar el estadio en los últimos juegos, confía en que esta vez la historia sea distinta. El equipo tiene argumentos para soñar en grande, pero deberá demostrar carácter en un escenario que históricamente se le complicó.
Con la base asentada y la confianza en alza, Colón encara la recta decisiva de la fase regular con la obligación de sostener el ritmo. El primer paso ya está dado. El segundo, el de ser confiable como visitante, es el que puede marcar la diferencia entre ser un simple animador o un firme candidato.