El plan de Los Balcanes para revivir el tren azucarero en Tucumán y lo que significa para el Norte
Lo anunciaron como una obra de infraestructura y terminó siendo un símbolo de resistencia para el Norte. El tren que vuelve a unir Tucumán con los puertos esconde una historia de pueblos que quedaron a la deriva.
La Compañía Azucarera Los Balcanes puso en marcha un ramal ferroviario propio que conecta su ingenio con los puertos, una obra que su presidente, Jorge Rocchia Ferro, definió como un paso clave para la logística del Norte. El empresario, también titular de la Unión Industrial de Tucumán, celebró la recuperación del tren en una entrevista con Aire de Campo, por Radio Nacional AM 870.
El proyecto, financiado íntegramente con capitales de la compañía, implicó construir algo más de dos kilómetros de vías nuevas y reparar otro tramo. Según explicó Rocchia Ferro, el objetivo era claro: sacar el azúcar directo desde la fábrica hacia los puertos, sin pasar por camiones ni trasbordos.
Qué cambia para la industria
Con este ramal, la empresa estima poder despachar unas 140.000 toneladas de azúcar crudo destinadas a la exportación. El tren no solo acorta los tiempos de traslado, sino que también reduce los costos: el industrial calcula un ahorro de entre 25 y 30 dólares por tonelada en comparación con el esquema basado en camiones.
“El tren sale directamente de acá y va al puerto. De la otra manera, tenés que cargar camiones y, en algunos casos, hacer trasbordos”, detalló.
La obra demandó unos 120 días de trabajo y empleó a alrededor de 60 personas de forma directa. Las tareas incluyeron la colocación de durmientes, piedras y vías, con buena parte del trabajo hecho a mano. “Hay muchas cosas que deben hacerse manualmente”, describió el empresario.
Rocchia Ferro remarcó que la iniciativa fue privada de punta a punta. “Todo lo hemos hecho nosotros”, sostuvo, aunque reconoció el apoyo técnico de operadores como el Nuevo Central Argentino y Belgrano Cargas.
Un símbolo para el Norte
Más allá del impacto económico, el regreso del tren tiene una carga emotiva para Tucumán. El dirigente recordó que el cierre de ramales en los años 90 dejó a más de 30 localidades sin conexión ferroviaria, y muchas simplemente desaparecieron.
“Nos toca el corazón”, confesó Rocchia Ferro, que ve en esta obra una señal concreta de recuperación productiva, aunque la considere apenas “una gotita de arena” frente a las necesidades logísticas de la región.
El titular de la Unión Industrial también se mostró expectante ante una eventual privatización o concesión del sistema de cargas. Aseguró que hay ramales paralizados que requieren inversiones y que el interés de capitales extranjeros, incluidos grupos chinos, podría ser una oportunidad.
“Sería una salida extraordinaria para el Norte, porque uno de los grandes problemas que tenemos es el logístico”, afirmó.
El desafío de los biocombustibles
En la misma entrevista, Rocchia Ferro vinculó la recuperación ferroviaria con la necesidad de reglas estables para la industria. En ese marco, destacó el avance de una reforma al régimen de biocombustibles que propone subir del 12% al 15% el corte obligatorio de bioetanol en las naftas.
La iniciativa, según explicó, fue trabajada por las provincias productoras de Tucumán, Salta, Jujuy, Córdoba, Santa Fe y San Luis, junto a cámaras empresariales y representantes de las cadenas del azúcar y el maíz. El actual régimen, dijo, tiene problemas técnicos, como una fórmula de actualización que nunca se aplicó bien.
“Creemos que esto nos va a dar mayor previsibilidad. Vamos a tener 15 años con un horizonte de muy buena estabilidad jurídica”, manifestó.
Finalmente, reivindicó el peso del azúcar en la economía del Norte: “La columna vertebral es el azúcar, que entre empleos directos e indirectos tiene unas 220.000 personas trabajando”.
“El Norte también existe”, resumió Rocchia Ferro al reclamar inversiones, conectividad y condiciones competitivas para las economías regionales.