El plan de los investigadores para reindustrializar Argentina y dejar atrás el experimento Milei
Un grupo de investigadores propone un plan para reindustrializar Argentina con foco en biotecnología, IA y transición energética. ¿Qué rol juega el Estado y qué desafíos enfrenta el país?
Un grupo de investigadores argentinos elaboró un documento de 62 páginas que propone una estrategia para reindustrializar el país y lograr una estabilidad real y sostenible. El trabajo, que circula en ámbitos opositores, busca instalar la cuestión productiva en el centro del debate y marcar el rumbo para después del gobierno de Javier Milei.
El informe, titulado “Estrategia para la reindustrialización sustentable de Argentina: identificación de los núcleos estratégicos para el desarrollo argentino”, sostiene que la industria es la clave para alcanzar una estabilidad duradera. Para lograrlo, plantea la necesidad de políticas industriales selectivas, coordinación estatal, marcos regulatorios adecuados y articulación regional.
Además, propone restablecer vínculos comerciales y de inversión con socios estratégicos que fomenten el aprendizaje tecnológico y abran puertas a la integración productiva local.
¿Cuáles son los tres núcleos estratégicos?
El análisis parte de la disputa geopolítica entre Estados Unidos, China y Europa, y allí identifica tres áreas clave para dinamizar la estructura productiva argentina: biotecnología, digitalización (IA) e industrias vinculadas a la transición energética. No obstante, advierten que son sectores con alto dinamismo tecno-económico mundial, pero también con altas barreras de entrada.
El documento busca identificar la naturaleza de esas barreras, tanto productivas como geopolíticas, y contrastarlas con las capacidades nacionales y el potencial para cerrar la brecha.
¿Quiénes están detrás del trabajo?
El informe fue elaborado por Pablo Lavarello, Verónica Robert, Sebastián Sztulwark y Mercedes Marcó del Pont, en el marco de un trabajo conjunto entre la Fundación Heinrich Böll (Alemania) y la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE). Los autores ponen el foco en lo ambiental y aseguran que las fuerzas de alta innovación productiva pueden activar procesos de rejuvenecimiento en actividades maduras, lo que representa una ventana de oportunidad para países de desarrollo tardío como la Argentina.
El análisis circula desde hace días en la dirigencia opositora, incluidas las distintas facciones del peronismo y el kirchnerismo, que empiezan a evaluar la posibilidad de volver al poder.
Digitalización: la oportunidad de la IA
En el caso de la digitalización, el trabajo señala que la adopción de técnicas de IA en usos productivos específicos todavía presenta fallas que no resuelven los grandes modelos de lenguaje. Esto, afirman, abre espacio para impulsar plataformas locales en sistemas productivos y de contenidos.
La Argentina cuenta con capacidades para el entrenamiento de modelos específicos de IA, aprendizaje profundo y grandes datos, además de tecnología satelital. También hay capacidades locales en programación de algoritmos de control en sistemas productivos donde los “paquetes tecnológicos” aún están abiertos.
Con la base científica y de ingeniería en sistemas de las universidades, el entramado de empresas de servicios, la comunidad de programadores y las capacidades estatales como ARSAT, se podría crear un núcleo dinámico con iniciativas público-privadas para brindar infraestructura de nube y capacidad de cómputo para usos productivos.
En el mismo rubro, se plantea reforzar el presupuesto de Ciencia en disciplinas básicas como lógica y matemática, atraer inversiones en centros de datos bajo requisitos de acceso a capacidad de cómputo y reorientar la Ley de Economía del Conocimiento hacia articulaciones público-privadas que complementen capacidades digitales con usos productivos.
Biotecnología: un umbral elevado
En biotecnología, a pesar de las asimetrías con los grandes polos de innovación mundial, Argentina parte de un umbral elevado: capacidades científicas y técnicas avanzadas, empresas que avanzaron en mejoramiento vegetal y productos farmacéuticos en procesos de escalamiento productivo mundial, aprendizajes críticos en materia regulatoria y una gran demanda regional de insumos agrícolas.
Se propone dar un salto de escala en I+D, apoyar las capacidades de bioproceso en salud humana y animal e insumos industriales, y crear un marco institucional que aproveche los escasos grados de libertad en estándares regulatorios y propiedad intelectual. También se plantea diseñar una política de compras públicas en salud y acuerdos comerciales regionales y extrarregionales que permitan mayor acceso a mercados en la era del proteccionismo.
Transición energética: el futuro o el enclave
El documento sostiene que el desarrollo de energías limpias y tecnologías de transición energética se posiciona como un núcleo estratégico por dos motivos. Primero, porque permitiría reconfigurar parte de la manufactura metalmecánica y la industria de bienes de capital hacia un segmento de alto crecimiento en el mercado doméstico y global. Segundo, porque solo una matriz productiva que cumpla estándares ambientales exigentes puede ser competitiva.
La difusión de estas tecnologías es un camino para actualizar sectores como el automotriz. Si Argentina no participa de esas cadenas, profundizará su dependencia tecnológica.
Los autores advierten que el país dispone de recursos críticos como el litio y el cobre, pero también de renovables que pueden ser la base para nuevas industrias que demanden energía limpia en gran escala, como el hidrógeno y los centros de datos. El problema, sugieren, es la orientación actual que parte del gobierno nacional y comparten muchos gobernadores. “En un contexto en el que la energía limpia pasa a ser una necesidad crítica, sin herramientas para participar aguas arriba y abajo de estas cadenas, estas industrias van camino a ser enclaves con bajo nivel de involucramiento local”, dicen.
Lecciones del pasado y desafíos futuros
El documento apunta a reducir las brechas tecnológica, social/territorial y ambiental, y afirma que Argentina cuenta con una de las estructuras productivas más diversificadas de las economías periféricas, con capacidades en ciencia y tecnología que sobrevivieron a todo, incluido Milei.
Pero no solo cuestiona el plan de la extrema derecha. También toma distancia de experiencias pasadas. “Las experiencias de política industrial sustentadas en el pensamiento heterodoxo entre los años 2002 y 2023, comenzaron en el orden inverso. Se implementaron los instrumentos frente a la aparición de problemas sectoriales y se vieron limitados por la ausencia de una planificación estratégica”, señala el informe.
En el borrador de planes a 5 y 10 años, aparece una larga lista de actividades industriales que tienen vitalidad reconocida o pueden rejuvenecerse. Se trata de potenciar las actividades más dinámicas para contribuir al rejuvenecimiento de viejos sectores, aumentar su productividad, ampliar oportunidades de inserción internacional y fortalecer el empleo de calidad.
Industrias construidas durante la fase fordista -como la petroquímica, la siderurgia y los metales básicos- y actividades protegidas como la automotriz tienen potencial de rejuvenecimiento a partir de su ajuste a nuevos estándares ambientales. “La combinación de esa base industrial con los recursos energéticos renovables domésticos, así como el desarrollo de vectores energéticos como el hidrógeno, podría alentar una expansión en su versión ‘verde’ (acero verde, urea verde, combustibles sintéticos y SAF)”, dice el documento.
Es parte de un trabajo mucho más extenso y de un proceso de discusión que parece iniciarse porque criticar a Milei es bastante más fácil que gobernar la Argentina y salir adelante.