El plan de Río Grande para sacar los autos abandonados de las calles: más de 70 intervenciones en un mes

¿Sabías que Río Grande tiene un plan para sacar los autos abandonados de las calles? Más de 70 intervenciones en agosto y un circuito de reciclado que va más allá de la chatarra.

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El plan de Río Grande para sacar los autos abandonados de las calles: más de 70 intervenciones en un mes
El plan de Río Grande para sacar los autos abandonados de las calles: más de 70 intervenciones en un mes

Los vecinos de Río Grande viven una realidad cada vez más visible: autos que pasan semanas o meses estacionados en la misma cuadra, muchos sin ruedas, sin motor o directamente convertidos en chatarra. Durante agosto, el Municipio realizó más de 70 intervenciones por vehículos abandonados, una cifra que refleja el esfuerzo por ordenar el espacio público y avanzar hacia un modelo de economía circular.

El operativo no es solo sacar el auto de la calle. Detrás hay un circuito completo que incluye el acopio, la compactación y la venta de los restos metálicos a empresas que los reciclan fuera de la provincia. Así lo explicó Rodolfo Sopena, subsecretario de Ambiente del Municipio, quien detalló cómo trabajan junto a las áreas de Tránsito, Fluido Vial e Higiene Urbana.

¿Qué pasa con los autos abandonados?

Cuando un vehículo queda completamente desmantelado, personal municipal lo retira de la vía pública y lo traslada al predio de acopio de Las Violetas. Allí se separa la chatarra de otros residuos, como los neumáticos fuera de uso. Una vez que se junta un volumen importante, el material se vende a empresas habilitadas.

La chatarra se compacta en el mismo lugar y luego se envía en camiones a Buenos Aires, donde se funde y se reutiliza. Sopena destacó la importancia de este proceso: “Si no existieran este tipo de empresas acá en la provincia, difícilmente se podría sacar todo este material ferroso. Aprovechar una compactadora permite utilizar mucho mejor el flete y completar un proceso que termina nuevamente en otros materiales y subproductos”.

La venta no es algo que ocurra todos los meses. Según el funcionario, se realiza aproximadamente cada dos o tres años, dependiendo de la cantidad acumulada. De hecho, la primera operación de este tipo se concretó hace tres años, y el predio ya volvió a alcanzar el volumen necesario para iniciar un nuevo procedimiento.

¿Por qué hay más autos en la calle?

La ocupación de la vía pública con vehículos varía según el momento económico. Sopena señaló que se detectan autos que permanecen más tiempo frente a los talleres mecánicos, lo que vinculó con las dificultades de los vecinos para afrontar las reparaciones. “Debe tener que ver también un poco con la crisis que están viviendo los vecinos y que tarda mucho más el arreglo de un vehículo. Eso genera mayor tiempo del auto en la vía pública”, explicó.

Sin embargo, aclaró que la cantidad de chatarra destinada a disposición final no tuvo un crecimiento exponencial, lo que sugiere que el sistema está logrando contener el problema.

Más allá de los autos: neumáticos, pallets y vidrio

El plan ambiental no se limita a los vehículos. El Municipio también desarrolla circuitos específicos para otros residuos voluminosos. Por ejemplo, los pallets generados por la actividad industrial se trituran y se utilizan para recomponer suelos y mejorar caminos en las chacras, o bien se destinan a calefacción o biomasa.

Los neumáticos fuera de uso tienen su propia recolección. Se retiran semanalmente de las gomerías y se trituran antes de enviarlos a Buenos Aires, donde continúan su reciclado. La reducción de volumen permite cargar alrededor de 26 mil kilos por camión, lo que abarata el transporte. Sopena comparó esa eficiencia con el PET, que al mantener espacios de aire entre las botellas enfardadas, reduce la carga efectiva a unos 10 mil kilos por camión.

El vidrio es la próxima fracción que se sumará al circuito. El Municipio prevé habilitar un Ecopunto impulsado por una empresa privada, donde comenzará su procesamiento para su posible uso en obra pública y privada. Además, se estudia un proceso más complejo para moler el vidrio hasta lograr una granulometría que permita usarlo como reemplazo parcial del cemento, aunque esa alternativa todavía está en fase de ensayos y certificaciones.

La meta es clara: reducir la cantidad de residuos que terminan sin tratamiento y aprovechar al máximo los materiales que pueden reincorporarse a otros procesos productivos. Con la combinación de retiro, clasificación, compactación y reciclado, se logra también disminuir el volumen transportado y evitar que chatarra, neumáticos, madera y vidrio ocupen de manera permanente los espacios urbanos o los sitios de disposición final.

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