El plan de San Juan para volver a brillar en el mercado internacional de la uva

¿Pensabas que la uva sanjuanina estaba condenada a perder mercados? Un plan con nuevas variedades podría cambiar todo. Enterate de los detalles que definen el futuro de la exportación.

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El plan de San Juan para volver a brillar en el mercado internacional de la uva
El plan de San Juan para volver a brillar en el mercado internacional de la uva

La provincia de San Juan se enfrenta a un desafío que define su futuro agroexportador: recuperar el terreno perdido en la uva de mesa. La iniciativa, que impulsan productores, cámaras empresarias y el Gobierno provincial, busca nada menos que reinventar el sector para adaptarse a un mercado global que ya no es el de antes.

Durante años, la uva de mesa fue una de las principales cartas de exportación sanjuanina. Sin embargo, la pérdida de competitividad, el envejecimiento de los cultivos y la falta de variedades demandadas internacionalmente fueron reduciendo esa presencia. Hoy, Argentina importa más uva de la que exporta, y la producción local se consume en el mercado interno.

¿Cuál es el plan de reconversión?

La estrategia es incorporar nuevas variedades licenciadas de uva de mesa, con gestión ante compañías internacionales y el apoyo de la Secretaría de Agricultura de la Nación y el SENASA. El objetivo es conseguir el material vegetal necesario para iniciar una transformación productiva que no admite demoras.

El antecedente de la uva de pasa, que ya logró reconvertirse con nuevas variedades, demuestra que el camino es posible. Pero la uva de exportación es un desafío mayor: no alcanza con producir más, hay que producir lo que el mercado quiere, con calidad, presentación, rendimiento y oportunidad comercial.

¿Por qué es urgente?

La situación actual es elocuente: en el Mercado Central de Buenos Aires, la uva sanjuanina llega a valer la mitad que la de Brasil o Chile. Esa brecha no se explica solo por los precios, sino por una pérdida de competitividad que afecta toda la cadena.

La reconversión debe ser una política de Estado, no un esfuerzo aislado. Se necesita seguridad jurídica para el ingreso de las plantas, asistencia técnica, financiamiento, previsibilidad y una estrategia comercial que acompañe la transformación desde el viñedo hasta el mercado internacional.

El tiempo apremia: si el material vegetal llega hacia fines de 2027, las nuevas plantas tardarán otros dos años y medio en producir. Cada temporada perdida significa postergar la recuperación de mercados.

San Juan tiene experiencia, conocimiento y condiciones naturales para volver a ser protagonista. La reconversión no será inmediata ni sencilla, pero seguir produciendo variedades obsoletas sería una forma segura de profundizar el retroceso. La uva de exportación no se recuperará mirando al pasado, sino plantando desde ahora el futuro.

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