El plan de Storni para salvar la Cuenca San Jorge: costos de US$20 por barril y una advertencia que preocupa
¿Cuál es el verdadero costo de perforar en la Cuenca San Jorge? Los números de Storni revelan una realidad que nadie quiere ver y un plan que podría cambiar todo.
La Cuenca del Golfo San Jorge enfrenta un desafío monumental: frenar la caída productiva con costos que se dispararon. Adolfo Storni, CEO de Capsa Capex, reveló números contundentes que explican por qué la rentabilidad del petróleo convencional está en la cuerda floja.
Durante las 28° Jornadas Técnicas del IAPG en Comodoro, el ejecutivo puso sobre la mesa un dato que sacude a la industria: un pozo que hace unos años costaba US$500.000, hoy exige una inversión cercana a los US$1,2 millones. La causa, según Storni, es una fuerte “inflación en dólares” que erosionó la competitividad del sector.
¿Cuál es la receta para llegar a US$20 por barril?
El objetivo que planteó Storni es ambicioso: llevar el costo de producción a US$20 por barril, luego de pasar por US$30 y US$25. Pero no hay una fórmula mágica. “El costo de 25 es sumar 20 cosas”, sintetizó, haciendo referencia a la suma de pequeñas eficiencias en perforación, logística, energía y contrataciones.
En ese marco, el CEO de Capsa Capex advirtió que los presupuestos deben calcularse con un barril a US$60, un piso conservador que permita sostener la actividad incluso si el Brent cae. “Menos, menos, menos”, describió sobre el esfuerzo constante para ajustar gastos, que muchas veces se ve neutralizado por la brecha entre inflación y tipo de cambio.
Pozos que cuestan hasta US$4 millones y la urgencia de hacer rendir cada dólar
Storni detalló que en la Cuenca del Golfo San Jorge un pozo puede costar desde US$1,2 millones hasta US$4 millones en áreas de mayor complejidad. Por eso, “hacer rendir el presupuesto va a ser otro pozo”, resumió. La clave está en reducir tiempos de perforación, reutilizar equipos y adecuar el diseño de los pozos a la realidad productiva.
También puso el ojo en las reparaciones: “Que no sean solamente 400 reparaciones, hay que hacer 1.200 reparaciones. Pero que no te cuesten US$1.200.000”, graficó. Para frenar la caída, consideró necesario volver a los niveles de actividad e inversión de 2019, aunque sin llegar a los picos de 2015, cuando se desembolsaron US$1.800 millones en Chubut y US$1.300 millones en Santa Cruz.
¿Polímeros o pozos inyectores? La disyuntiva que divide a la industria
El ejecutivo puso en discusión la efectividad de la recuperación terciaria con polímeros, que puede sumar US$6 por barril al costo. Frente a eso, propuso evaluar una recuperación secundaria más eficiente, con pozos inyectores que cuestan alrededor de US$300.000 y pueden perforarse en pocas horas.
“No podemos pagar US$1,2 millones por un pozo que no produce nada”, sentenció. Y comparó: con lo que cuesta una instalación de polímeros, se podrían perforar numerosos inyectores y obtener un resultado similar.
Cuatro operadoras, un mismo objetivo: compartir costos y equipos
Storni confirmó que existen conversaciones dentro del IAPG para trabajar de manera coordinada entre las operadoras de la Cuenca. La idea es compartir recursos en servicios como fractura, cementación y perfilaje, donde la escala individual no justifica una contratación permanente.
El ejemplo más claro son los pozos inyectores: ningún operador necesita un equipo de ese tipo todo el año, pero si coordinan sus programas, un mismo equipo podría realizar campañas para todos. “Tenemos que trabajar los cuatro operadores”, afirmó, incluyendo a las empresas de Santa Cruz.
El cambio, según su visión, ya se nota: la mesa de negociación es más equilibrada que antes, cuando los grandes imponían condiciones. Aunque todavía hay temas delicados como dotaciones y eficiencia laboral, Storni señaló que se empezaron a discutir cuestiones que antes eran tabú.
RIGI para el convencional y dos reclamos urgentes
Consultado por ADNSUR, Storni fue crítico con el RIGI, que beneficia a grandes inversiones pero deja afuera al petróleo convencional. Su planteo ideal sería extender reglas similares a toda la economía, aunque reconoció que el régimen fue diseñado para proyectos que de otra forma no se harían.
Para el convencional, pidió dos medidas con efecto inmediato: eliminar los derechos de exportación y resolver el IVA inmovilizado de las empresas exportadoras. “El sector acumula créditos fiscales que tardan en recuperarse y pierden valor”, explicó, y propuso compensarlos con otros impuestos o acelerar su devolución.
La advertencia para los proveedores: faltan empresas para lo que puede venir
Storni lanzó una señal de alerta al empresariado local: si la actividad se reactiva, faltarán equipos y empresas en fractura, cementación y perfilaje. “Mañana esto se reactiva y faltan equipos de perforación”, afirmó.
La salida de compañías durante los años de caída dejó espacio para nuevos proveedores locales, pero la oportunidad choca con el costo del crédito. Advirtió sobre el riesgo de tomar financiamiento caro en pesos, que dejó a muchas empresas atrapadas en deudas impagables.
La Cuenca como un compromiso, no solo como un negocio
Detrás de los números, Storni dejó una idea recurrente: la necesidad de sostener la actividad y recuperar producción en una Cuenca que todavía tiene conocimiento técnico, infraestructura y trabajadores difíciles de reemplazar. Incluso planteó que el know-how local podría convertir a las empresas regionales en operadoras en otros países.
Para Storni, la recuperación no puede depender de decisiones mes a mes según el Brent. “Cuando definimos un equipo, trabaja todo el año”, enfatizó. Y fue contundente: “No estamos especulando con que bajó el Brent, que subió la inflación en dólares. Tomamos un compromiso con la gente y tenés que darle laburo todo el año”.
En ese contexto, criticó la caída de actividad del año pasado que dejó equipos sin trabajo. Para él, pagar standby por equipos paralizados es “un pecado”. La continuidad de los programas de perforación es parte de la ecuación para evitar más pérdidas en una Cuenca que ya cayó un 6% en su producción.