El plan de una heredera para recuperar a sus hijos: autos blindados, exespías israelíes y un operativo que terminó en juicio
Una heredera multimillonaria contrató a exespías del Mossad para arrebatarle sus hijos al padre en Dinamarca. El operativo salió perfecto, pero un detalle la terminó delatando.
Una de las mujeres más ricas de Alemania está sentada en el banquillo de los acusados por organizar el secuestro de sus propios hijos. La historia, que parece sacada de una película de espías, tiene de todo: un comando, una fuga a través de la frontera, un exjefe de inteligencia detenido y una fortuna de más de 400 millones de dólares.
Todo comenzó minutos después de la medianoche del 1 de enero de 2024. En la pequeña localidad danesa de Grasten, la gente celebraba el Año Nuevo con fuegos artificiales. Mientras todos miraban al cielo, cinco hombres actuaron con precisión. Emboscaron a Stephan Hensel, lo golpearon y lo dejaron casi inconsciente en una vereda. Luego se llevaron a sus dos hijos menores: Klara, de 13 años, y Theodor, de 10.
Los chicos fueron maniatados, amordazados y metidos en un auto que partió a toda velocidad hacia la frontera. El paso fue tan rápido que los investigadores sospechan que estaba arreglado de antemano. Después de un transbordo, los trasladaron en una casa rodante y se internaron en Alemania. Se detuvieron en una ruta, donde los esperaban tres vehículos: dos blindados y una limusina también blindada. De allí bajó Christina Block, su madre. Los niños, aterrorizados, la reconocieron y corrieron a abrazarla. Llevaban casi dos años sin verla.
La mujer no es una desconocida. Es heredera de Block House, la cadena de parrillas que su padre, Eugen Block, apodado «el Rey de la Carne», convirtió en un imperio gastronómico con decenas de locales y hoteles cinco estrellas en toda Alemania. Se estima que el patrimonio familiar supera los 400 millones de dólares.
Un divorcio, una disputa y un plan
Christina Block, de 53 años, estuvo casada con Stephan Hensel y tuvieron cuatro hijos. Cuando la pareja se separó, los chicos quedaron con la madre en Hamburgo, mientras el padre se mudó a Dinamarca y ellos lo visitaban regularmente. En 2021, tras una visita, Hensel se negó a devolver a los dos menores. La madre denunció el hecho como un secuestro y la justicia alemana ordenó la restitución inmediata. Pero Hensel litigó en Dinamarca y obtuvo la tenencia. Además, acusó a Block de maltratar a los hijos.
En 2022 hubo un episodio que, con el tiempo, se interpretó como un intento fallido de secuestro: un grupo de hombres habría intentado llevarse a los chicos camino a la escuela, pero la policía danesa abortó la operación. Los sospechosos desaparecieron, aunque sus rastros reaparecieron después.
A fines de 2023, cansada de las demoras judiciales, Block habría contratado a dos exagentes del Mossad para diseñar el operativo que finalmente se concretó. La idea era recuperar a los chicos por la fuerza, una «repatriación» que sus millones podían pagar. Quizás pensó que su fortuna también le compraría impunidad.
El operativo y la caída
La misión fue un éxito desde el punto de vista logístico: 24 horas después del rapto, los chicos estaban en Hamburgo con su madre. Pero la denuncia de Hensel fue inmediata y las sospechas apuntaron a Block. Los menores debieron regresar a Dinamarca a los pocos días, cuando el caso salió a la luz.
La investigación se centró en la millonaria y su entorno. Tras allanamientos y medidas de prueba, el caso llegó a juicio. En estas semanas se está llevando a cabo el proceso que involucra a Block, a su actual pareja, a un exespía israelí y a otras tres personas señaladas como cómplices. El interés mediático es enorme, en parte por la fortuna y la fama de la acusada, y también por la de su marido actual, un reconocido relator deportivo de televisión.
La defensa de Block es débil. Asegura que no sabía nada, que no contactó a los agentes israelíes y que ellos actuaron por su cuenta. Sostiene que el verdadero secuestrador fue el padre, que retuvo a los hijos ilegalmente y les lavó el cerebro para ponerlos en su contra. También dice que su exmarido solo busca vengarse.
Los cómplices niegan todo, aunque las pruebas los complican. David Barkay, un jefe de seguridad israelí que aún no fue imputado pero podría ser investigado, declaró que Block y su nueva pareja conocían perfectamente los detalles de la operación. Solo uno de los acusados admitió participación: el agente israelí, que alega que él creía estar rescatando a los chicos de un secuestro previo, no cometiendo uno.
El juicio se suspendió unos días porque no se presentó a declarar la actual esposa de Hensel. Se espera con ansiedad el testimonio de la hija mayor del matrimonio, que podría ser clave para el futuro procesal de su madre.
El escándalo de espionaje que salpica al caso
En las últimas semanas, el caso sumó un giro inesperado: el espionaje a gran escala. La policía detuvo a August Hanning, exjefe del servicio de inteligencia exterior de Alemania durante casi una década. Un juez ordenó investigarlo y allanar su domicilio por su presunta vinculación con el secuestro. Habría sido el nexo con los exagentes del Mossad y habría participado en la organización del intento fallido de 2022.
Pero lo que encontraron en su casa empeoró su situación: documentos clasificados que probarían su involvement en maniobras delictivas, seguimientos a opositores y la venta de secretos de Estado a potencias extranjeras (se sospecha que a Rusia y China). Bajo la fachada de informes técnicos, se divulgaba información sensible. Ahora Hanning enfrenta acusaciones de espionaje, atentado contra la seguridad nacional y traición a la patria. Para él, el juicio de Block pasó a ser un problema menor.
Mientras tanto, la justicia ordenó que los chicos sigan viviendo con su padre hasta que se resuelvan todas las cuestiones pendientes, incluida la posible sanción para Hensel por la retención ilegal. Christina Block espera la decisión sobre su responsabilidad en el secuestro de sus propios hijos. A pesar de sus millones y su poder, es probable que pase los próximos años en la cárcel.