El plan de Weretilneck para hacerse cargo de las rutas: ¿una jugada desesperada o una apuesta electoral?
Weretilneck se juega todo con el traspaso de las rutas 22 y 151. ¿Podrá convertir un problema nacional en una victoria propia? Los detalles del acuerdo que tiene en vilo a la política rionegrina.
El estado de las rutas 22 y 151 se convirtió en un dolor de cabeza para el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck. Lo que antes era un reclamo contra Nación, ahora amenaza con salpicar directamente su gestión. El mandatario lo admitió sin vueltas: la gente lo hace responsable, aunque las rutas sean nacionales.
“Saben que son nacionales, pero nos hacen responsables y nos piden soluciones a todos”, reconoció recientemente en Canal 10. Las encuestas más recientes le dan la razón: junto con la situación hospitalaria, la infraestructura vial es una de las mayores críticas al gobierno provincial.
¿En qué consiste la “heroica”?
Ante este panorama, Weretilneck decidió avanzar en el traspaso de las rutas. “Vamos por la heroica”, sinceró un partícipe, consciente de las dificultades y los riesgos. La expresión resume la apuesta: asumir una responsabilidad ajena para intentar convertirla en una respuesta propia.
El 30 de julio, Río Negro preveía firmar el primer acuerdo con Nación, pero aparecieron diferencias y el gobernador regresó de Buenos Aires con la negociación abierta. Ahora, la rúbrica tiene fecha, hora y lugar: está reservado inicialmente para este lunes, al mediodía, el Salón de los Escudos de Casa Rosada. Aun así, existen recelos sobre su concreción por los vaivenes que se sucedieron.
Los puntos que traban el acuerdo
El principal obstáculo estuvo en que Nación se aferró a la redacción del traspaso vial ya firmado por Santa Fe y San Juan, mientras que Río Negro sumó particularidades por las características de las rutas 22 y 151. El mayor desvío del escrito original aparece en cesiones parciales y progresivas, que implicarán otros acuerdos posteriores.
En principio, Río Negro apartará sectores viales que presentan contratos abiertos, en conflicto o amparo judicial. Quedarán pendientes para su regularización por parte de Nación, con plazo fijado (¿60 días?). La Provincia sí aceptaría dos contratos para renegociar con las empresas para su finalización: la rotonda de Choele Choel, a cargo de Equimac, y un tramo importante de la ruta 151, entre los kilómetros 3 y 109, adjudicado a Luciano.
Este primer convenio no habilitará intervención provincial en la ruta 22, en el Alto Valle, por sus áreas “no liberadas” y, en los tramos sí cedidos, proyectan de dos a tres meses de formalidades para recién tener una actuación operativa. En ese tiempo, el gobierno pretende disponer del financiamiento mínimo para la recuperación vial.
El dinero: la clave de todo
Para eso, apura un crédito de Fonplata. El directorio del banco regional se reunirá en octubre en Bogotá y tratará el pedido rionegrino por 60 millones de dólares, a 25 años. Si se aprueba, la expectativa es que el envío de fondos se concrete hacia fin de año.
El control de pesaje fue un artículo de alto debate y se acordó con una salida extraña. Río Negro podrá realizar operativos, con una condición: la recaudación de las infracciones será transferida a cuentas de la Nación.
Otro punto saldado. El plazo de la cesión finalmente será de 20 años, como en las otras provincias, a pesar de la exigencia rionegrina por 30 años. Intervino la política. Weretilneck aceptó frente a un pedido del jefe de Gabinete, Diego Santilli, bajo otros compromisos.
¿Y ahora qué?
El problema cambiará de manos y esa es la apuesta para Weretilneck. Con el traspaso, las quejas ya no tendrán como destinatario a Buenos Aires. Tendrán uno en Viedma. “Hay que empezar a hacer algo”, repiten en el Gobierno. Mostrar respuestas es ahora la prioridad. El riesgo es que no lleguen a tiempo. Con las elecciones cada vez más cerca, la “heroica” puede terminar siendo también una apuesta electoral.