El plan era al aire libre, pero el clima obligó a los artistas a moverse de urgencia
El clima les jugó una mala pasada y los obligó a mover el escenario a último momento, pero igual la gente respondió. Lo que se viene para la próxima edición depende de un factor que nadie controla.
La ciudad de Jardín América vivió un fin de semana cargado de propuestas comunitarias, y una de ellas se llevó todas las miradas: el debut de Rito Feral, un evento que mezcló música, circo, teatro y artes visuales, y que pese a un contexto climático complicado logró una convocatoria más que interesante.
El plan original era que todo pasara al aire libre. Sin embargo, las fuertes tormentas que cayeron sobre la zona obligaron a la organización a rearmar el esquema a contrarreloj. Para no poner en riesgo ni al público ni a los artistas, el espectáculo se mudó a las instalaciones de la Asociación Civil Crecer Unidos (ACCU), un espacio que terminó siendo clave para que la noche saliera redonda.
Con el escenario bajo techo, la propuesta artística no se achicó. Todo lo contrario: los artistas desplegaron un show intenso y variado que mantuvo la atención del público de principio a fin.
Humor, teatro y música extrema
La noche arrancó con el humor ácido del clown Dark Trotamundos y la atmósfera oscura y envolvente de la banda Valle de Pantano. Después llegó el turno del plano teatral, que tuvo su momento más fuerte con la obra “Hijo del Monte”, una puesta que dejó una huella emocional profunda en los presentes.
La música extrema también dijo presente: Infección Crónica fue la encargada de hacer explotar la noche con su sonido. Y para el cierre, la adrenalina y el vértigo llegaron de la mano del grupo de acrobacia Gravedad Cero, que sumó su destreza al show.
A todo esto se le agregó la intervención artística en vivo de Nantú Tattó, quien se encargó de llevar el espíritu del ritual a la piel de los asistentes.
Agradecimiento y lo que viene
Desde Crudo Producciones, la productora a cargo del evento, no ocultaron su satisfacción y agradecieron el acompañamiento de la comunidad local, de los artistas y de la comisión de la ACCU.
Con el saldo positivo que dejó esta primera experiencia bajo techo, los organizadores ya piensan en el próximo paso: redoblar la apuesta y mostrar más arte en escena en una segunda edición de Rito Feral en el corto plazo. La ilusión es que esta vez el tiempo acompañe y se pueda volver al formato al aire libre.