El plan minero que impulsa Neuquén para alimentar a Vaca Muerta y volver al oro y la plata
Mientras Vaca Muerta no para de crecer, desde la provincia aseguran que la minería tiene un rol clave para abastecerla. Pero también apuntan a reactivar la explotación de oro y plata, que quedó relegada. ¿Qué proyectos están en la mira?
El despegue de Vaca Muerta empieza a mover otra industria en Neuquén: la minería. Así lo planteó Mariano Brillo, presidente de la Corporación Minera del Neuquén (Cormine), quien aseguró que la expansión de la actividad hidrocarburífera traerá aparejada una mayor demanda de minerales y le dará aire a nuevos proyectos de exploración y explotación en distintos puntos de la provincia.
Brillo puso el foco en un insumo clave para el desarrollo no convencional: las arenas. Ese material, utilizado en la fractura de los pozos, se convierte en un eslabón central de la cadena que alimenta a la formación de hidrocarburos más importante del país.
Una nueva etapa para la minería neuquina
El titular de Cormine consideró que el crecimiento de Vaca Muerta abre una etapa distinta para el sector minero provincial, que durante años estuvo ligado sobre todo a la explotación de oro y plata. Esos metales, que supieron marcar la historia productiva de la región, ahora podrían reactivarse de la mano de un escenario más favorable.
La estrategia provincial apunta a satisfacer las necesidades de la industria petrolera y, al mismo tiempo, recuperar el impulso de los proyectos metalíferos. En ese doble carril, la minería neuquina busca consolidarse como un proveedor estratégico del desarrollo energético y como un motor de actividad en zonas que dependen de la extracción de minerales.
Si bien no se dieron a conocer plazos ni montos de inversión, las declaraciones de Brillo marcan la intención oficial de profundizar el vínculo entre dos sectores que, hasta ahora, convivían sin demasiada conexión. La demanda de arenas para el fracking aparece como el puente más concreto entre la minería y Vaca Muerta, y podría ser el puntapié para que otras explotaciones también encuentren su lugar.
Neuquén se juega así una apuesta doble: sostener el boom hidrocarburífero con insumos locales y, de paso, darle una nueva vida a la minería tradicional de la provincia.