El plan para crear 850.000 empleos que depende de una sola medida

El campo ya explica casi el 23% del empleo privado. Pero el informe de FADA advierte que los 850.000 puestos no llegan solos ni de inmediato: dependen de una condición que hoy no está.

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El plan para crear 850.000 empleos que depende de una sola medida
El plan para crear 850.000 empleos que depende de una sola medida

Un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) sostiene que las cadenas agroindustriales podrían generar 857.881 puestos de trabajo adicionales en diez años si se eliminan las retenciones y se dan las condiciones para una mayor producción. La cifra equivale a unos 85.788 empleos por año y representa la mitad de los 1,6 millones de desocupados que hay en el país, según la comparación que hace el propio trabajo.

El estudio fue elaborado por las economistas Nicolle Pisani Claro y Fiorella Savarino, y proyecta un escenario de expansión del sector a partir de un aumento de la producción de granos y su efecto derrame sobre la industria, las carnes, los biocombustibles, el comercio y el transporte.

Un punto de partida con peso propio

Las cadenas agroindustriales ya son un actor central del mercado laboral argentino. En 2025 generaron 4.332.114 puestos de trabajo, un 1,2% más que en 2024. Eso representa el 22,8% del empleo privado y el 19,1% del total nacional si se suma el sector público.

“Si se analiza al interior, ese dato permite mirar al empleo agro más allá del campo”, explicó Savarino. La producción primaria concentra el 34% de los puestos, la comercialización el 27% y la industria el 21%. El resto se reparte entre transporte y logística (9%) y otros servicios necesarios para que las cadenas funcionen (9%): insumos, bienes de capital, servicios financieros, seguros, inmobiliarios, jurídicos y contables, entre otros.

“Es decir, hay empleo tanto en la siembra y la cosecha como en la fábrica, el depósito, el camión, el supermercado, el estudio contable o la empresa que fabrica una máquina agrícola”, agregó Pisani Claro.

Qué productos explican el empleo

La carne vacuna lidera el ranking con unos 519.000 puestos. Le siguen frutas, verduras, hortalizas y legumbres, con alrededor de 462.000; soja, con 446.000; trigo, con 440.000, y maíz, con 258.000. Detrás de esos productos aparecen empleos en establecimientos rurales, frigoríficos, fábricas, comercios y servicios.

Por rubro, las cadenas agrícolas (soja, maíz, trigo, girasol y otros cereales y oleaginosas) concentran el 32% del empleo agroindustrial. Las economías regionales son el 29%, mientras que las cadenas de carnes y láctea generan el 23% de los puestos.

Como antecedente, FADA señala que entre 2020 y 2025 las cadenas agroindustriales sumaron unos 480.000 puestos, impulsados principalmente por la carne vacuna, la soja, el trigo, el girasol y los lácteos. La estimación incluye asalariados registrados, no registrados y trabajadores independientes, a partir de información del SIPA, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y el Indec.

Los dos motores de la expansión

Para llegar a ese escenario, el estudio plantea dos mecanismos. Por un lado, estima un aumento del 15% de la superficie cultivada, a partir de una mejora del precio que recibe el productor y que permitiría incorporar tierras que hoy no alcanzan una rentabilidad suficiente. Por otro, proyecta una suba del 37% en los rendimientos, vinculada con mayores inversiones en tecnología, fertilización, semillas, maquinaria e insumos.

Bajo esos supuestos, la producción de granos pasaría de un promedio de 135 millones de toneladas a 205,4 millones, un salto del 52%. La diferencia sería de 70,4 millones de toneladas respecto del promedio de las últimas cinco campañas utilizado por FADA, que excluye una campaña marcada por la sequía.

“La respuesta productiva también sería progresiva, alcanzando su máximo potencial en un horizonte estimado de diez años”, sostienen las economistas. La secuencia que describen parte de una mejora de los ingresos del productor, continúa con más inversión y producción, y se extiende hacia las actividades que procesan, transportan y comercializan esa oferta.

Parte del volumen adicional tendría como destino la exportación, tanto de granos como de aceites, harinas, pellets, biocombustibles y otros derivados. Otra porción abastecería al mercado interno, donde los cereales y las oleaginosas se utilizan para elaborar alimentos, balanceados y semillas, además de alimentar distintas producciones ganaderas.

Las advertencias del propio informe

El trabajo aclara que la comparación con los desocupados expresa la magnitud de los empleos proyectados frente al universo de desempleados considerado, pero se trata de un escenario condicionado a una mayor producción y a un horizonte de diez años, no de una reducción inmediata de la desocupación. El propio informe advierte que el crecimiento productivo previsto “no debe interpretarse como un aumento inmediato de la producción”.

Por último, FADA remarcó la necesidad de “políticas públicas estables en el tiempo que generen crecimiento y desarrollo en todas las regiones de Argentina”.

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