El plan para eliminar el estrés que, según un experto, nos está arruinando
Un experto británico asegura que huir del estrés es un error: bien usado, impulsa el crecimiento. La clave está en reinterpretarlo como desafío.
Un experto británico en liderazgo asegura que la obsesión por eliminar el estrés es un error. La ausencia de estrés no equivale a calma, sino a estancamiento, según Drew Povey, autor y fundador de Drew Povey Consultancy.
Povey plantea que el estrés está mal vendido: bien usado, puede convertirse en el empujón que separa a quienes crecen de quienes se aplanan. “Hemos pasado muchos años hablando de cómo eliminar el estrés y tenemos maneras de evitarlo, reducirlo o intentar escapar de él, pero ¿y si ese es precisamente el problema?”, dijo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el estrés mal gestionado está detrás de millones de horas de productividad perdidas y de diagnósticos de burnout, pero aclara que cierta dosis de tensión es parte normal del desempeño humano. El problema aparece cuando se vuelve crónico o incontrolable.
La trampa de querer huir todo el tiempo
Povey insiste con un detalle: muchos inventos que hoy se dan por hechos nacieron en contextos de presión extrema, como el motor a reacción, los autoinyectores de adrenalina, los bancos de sangre y el formato moderno del supermercado. Todos surgieron como respuestas a problemas urgentes.
“Algunas de las decisiones más acertadas y los mayores avances se producen no a pesar del estrés, sino gracias a él”, afirmó.
El consultor explica que, desde el punto de vista neuronal, el estrés y la excitación son casi idénticos. Lo que cambia es la lectura mental: si una situación se etiqueta como amenaza, el cuerpo entra en modo defensa; si se lee como desafío, se libera la misma adrenalina pero canalizada hacia la acción.
Cinco movidas para hacer del estrés un trampolín
- Reinterpretar lo que se siente. Lo que paraliza a una persona puede entusiasmar a otra. Los CEO con los que trabaja Povey suelen “replantear su mentalidad” para que la adrenalina rinda a favor.
- Usar el estrés como una señal, pero no como una luz roja. Que algo nos ponga nerviosos significa que importa. “A menudo, el límite del estrés será el límite del crecimiento”, apuntó.
- Analogía gimnástica. En el gimnasio, nadie progresa levantando siempre el mismo peso. Las fibras se rompen para reconstruirse más fuertes. Lo mismo ocurre con las conversaciones difíciles, las decisiones grandes o los momentos de incertidumbre.
- Dejar que la presión afile el pensamiento. Sin fecha límite, el foco se desinfla. Un deadline o una responsabilidad clara obligan a ignorar el ruido y mirar lo que importa ahora.
- Separar el estrés del malestar. No es lo mismo presión que angustia. La primera puede mejorar el rendimiento; la segunda lo deteriora. El secreto está en saber alternar intensidad y descanso, como en cualquier rutina deportiva seria.
“Es la intensidad seguida del descanso lo que produce el crecimiento”, resumió Povey. La mirada del consultor desafía la idea de que bienestar equivale a ausencia total de tensión. La pregunta, propone, no debería ser cómo eliminar el estrés, sino cómo aprovecharlo.