El plan que aprovecha lo que ya existe para bajar emisiones sin cambiar todo
¿Y si para avanzar hacia energías renovables no hiciera falta reemplazar toda la infraestructura actual? Un especialista explicó qué rol cumplen los biocombustibles en ese camino.
El avance hacia energías más limpias no siempre exige demoler lo que ya está en pie. Los biocombustibles se posicionan como una vía para reducir emisiones sin alterar de raíz la infraestructura que hoy mueve a los combustibles tradicionales, según planteó un especialista del sector.
Carlos Mendizábal, profesor del Instituto de Energía de la Universidad Austral, subrayó que estos combustibles alternativos permiten dar pasos concretos en la transición energética reutilizando instalaciones existentes, sin necesidad de modificaciones drásticas.
Por qué no hace falta reemplazar todo
La clave está en que buena parte de la infraestructura actualmente destinada a los combustibles fósiles puede seguir funcionando con biocombustibles. Eso abre la puerta a una transición más ordenada y, sobre todo, menos costosa en obras.
Para Mendizábal, esa característica es central: el aprovechamiento de lo ya construido permite avanzar hacia fuentes renovables sin frenar la actividad ni exigir inversiones disruptivas.
Qué aportan a la reducción de emisiones
El académico remarcó que los biocombustibles contribuyen a disminuir emisiones y se consolidan como una pieza posible dentro del cambio de matriz energética. No se trata de una solución única, pero sí de una herramienta que puede convivir con el esquema actual mientras se desarrollan otras tecnologías.
La mirada de Mendizábal apunta a un tránsito gradual: mantener lo que funciona y sumar alternativas que bajen el impacto ambiental sin detener la maquinaria existente.