El plan que revive un esquema de hace 200 años y pone a Argentina en el mismo rol

El acuerdo que revive un esquema de hace 200 años: Argentina vuelve a quedar como proveedor de materia prima y comprador de lo que otros fabrican. Scalabrini Ortiz ya lo había advertido en 1948, y ahora el canciller lo festeja como un logro.

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El plan que revive un esquema de hace 200 años y pone a Argentina en el mismo rol
El plan que revive un esquema de hace 200 años y pone a Argentina en el mismo rol

El embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, anunció el lanzamiento del Corredor Andes-Atlántico, un plan que conectará la producción de minerales, petróleo y gas con los mercados de Occidente a través de ferrocarriles y puertos financiados por capitales estadounidenses. La iniciativa llega casi 80 años después de que Raúl Scalabrini Ortiz describiera cómo el tendido ferroviario inglés había sido diseñado para vaciar las materias primas del interior hacia los puertos y devolver manufacturas importadas.

"El compromiso del presidente Trump y el liderazgo del presidente Milei se traducen hoy en algo concreto: Estados Unidos y Argentina lanzaron el Corredor Andes-Atlántico, la iniciativa que conectará la matriz productiva argentina con los mercados de Occidente a través de inversión de EE. UU", escribió Lamelas en un tuit publicado a las 20.13. El canciller Pablo Quirno recién informó del tema en sus redes a las 23.

Un antecedente que no se puede ignorar

En 1948, en el contexto de la nacionalización de los ferrocarriles encarada por Juan Perón, Scalabrini Ortiz escribió el prólogo de su libro Historia de los ferrocarriles argentinos. Allí advertía: "Las líneas fueron trazadas con un sentido ajeno a las conveniencias nacionales, porque su estudio, planeamiento y financiación fueron ofrecidos a los extranjeros". Y agregaba: "El ferrocarril fue el arma primordial de que se valieron los extranjeros para sofocar todo progreso". El historiador Norberto Galasso reconstruyó que nadie le quería publicar el trabajo y que apenas logró imprimir 1000 copias de los primeros capítulos, que él mismo cosió y transformó en libros.

Qué dice el acuerdo y qué lugar le queda a Argentina

La declaración conjunta del Corredor Andes-Atlántico establece que Estados Unidos será "un socio fundamental para la infraestructura y la inversión en Argentina". El texto detalla que las exportaciones de minerales, petróleo y gas aumentarán mediante inversiones estadounidenses en "ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos e infraestructura de generación y transmisión de energía", todo construido sobre una "base de tecnología confiable" que busca garantizar "la máxima ciberseguridad". Esa cláusula es leída como el filtro anti-China que Washington impone en las licitaciones.

El comunicado oficial desglosa cuatro sectores:

Transporte: "Identificar proyectos de infraestructura prioritarios para la rehabilitación y expansión de ferrocarriles, vías navegables y puertos, con oportunidades para que empresas estadounidenses compitan en licitaciones o en calidad de subcontratistas".

Energía: "Desarrollar comercialmente los recursos energéticos de la región de Vaca Muerta a través de inversión, tecnología e instrumentos financieros de EE. UU.".

Minerales: "Identificar oportunidades bajo el Acuerdo Marco de Minerales Críticos EE. UU.-Argentina". Ese acuerdo, firmado el 22 de agosto de 2024, obliga a Argentina a avisarle a Estados Unidos sobre los proyectos mineros prioritarios para que las empresas de ese país los exploten.

Digital: "Apoyar el uso de tecnología confiable", en línea con el Artículo 3.2 del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproca. Esta es la cláusula que ya se usó para impedir que una proveedora de telecomunicaciones en Vaca Muerta comprara insumos de Huawei.

Condiciones y financiamiento

El comunicado indica que Estados Unidos conseguirá los fondos y Argentina "continuará fortaleciendo su entorno legal y regulatorio, así como la protección a la inversión para atraer capital extranjero". En otras palabras, ponen la plata y piden leyes a medida.

El financiamiento vendrá del Exim Bank, agencia pública de crédito estadounidense. Anunciaron proyectos por 7.000 millones de dólares, la mayoría destinados a un proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) con YPF. El secretario de Estado Marco Rubio, tras cruzarse con Milei en un pasillo de Naciones Unidas, lo dijo sin vueltas: "Estados Unidos siempre actuará en defensa del interés nacional de nuestro país, y no en función del interés del orden internacional".

Los acuerdos que se acumulan

El canciller Quirno celebró el anuncio y mencionó los instrumentos previos: el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproca (ARTI), el Acuerdo Marco de Minerales Críticos y Pax Silica. Este último, firmado a finales de junio de 2026, deja a Argentina en el mismo rol que en el siglo XIX: proveedor de materias primas y comprador de productos industrializados.

El ARTI, firmado el 5 de febrero de 2026, tiene una particularidad: la frase "Argentina deberá" aparece 113 veces, mientras que "Estados Unidos deberá" figura solo 10 veces. La palabra "Argentina" sola aparece 172 veces; "Estados Unidos", 59.

El Acuerdo Marco de Minerales Críticos apunta a la "exploración, extracción, procesamiento y refinación" de minerales críticos. Su punto 4 establece que Argentina "tiene la intención de proveer información a los Estados Unidos respecto de potenciales licitaciones y proyectos" y que hará "todo lo que se encuentre a su alcance para alentar a los gobiernos subnacionales a proporcionar esta información". Es decir, notificar con prioridad a Washington e incluso presionar a las provincias para que hagan lo mismo. ¿Qué pidió Milei a cambio? Nada: el acuerdo no exige contrapartida alguna, ni transferencia de tecnología ni inversión en industrialización local.

La polémica por el modelo industrial

Esta semana el ministro de Economía Luis Caputo comparó el RIGI con las Zonas Económicas Exclusivas chinas, y Milei insultó al periodista Diego Iglesias, que desde China informaba sobre esas zonas. Iglesias respondió: "El RIGI da beneficios siderales sin pedir nada a cambio. Las Zonas Económicas Especiales exigieron transferencia de tecnología y asociación con empresas chinas".

En la misma línea, la Pax Silica busca que los países firmantes se limiten al eslabón de la cadena tecnológica que les toca. Su ideólogo, el subsecretario de Asuntos Económicos Jacob Helberg, de 36 años, fundó The Hill & Valley Forum, un lobby de tecnomillonarios de Silicon Valley cuyo primer sponsor es Palantir, la empresa de Alex Karp y Peter Thiel. En un documento titulado "La trampa de la soberanía digital", Helberg sostiene que los países no deben desarrollar lo que ya tiene otro y que la soberanía digital no existe. "Habrán logrado no la llamada 'soberanía digital' sino una especie de mediocridad sincronizada", afirma.

Helberg plantea una nueva división internacional del trabajo: un país tiene minerales, otro los extrae, un tercero aporta científicos y un cuarto el capital. Argentina volvería a su rol de proveedor de materia prima y consumidor de producto terminado. Antes eran el cuero y la ropa; ahora son los minerales críticos y la inteligencia artificial. Lo que Helberg nunca menciona es quién se queda con los beneficios y con el control de la tecnología. Había 16 países que firmaron la Pax Silica. Argentina fue el 17.

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