El plan que saca la música de los talleres y la lleva a los barrios de Formosa

Sonidos Comunitarios lleva la música de los talleres a los barrios de Formosa. ¿Qué pasó en la primera edición y quiénes participaron? Los detalles de una propuesta que descentraliza la cultura.

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El plan que saca la música de los talleres y la lleva a los barrios de Formosa
El plan que saca la música de los talleres y la lleva a los barrios de Formosa

La música que se gesta en los talleres culturales de Formosa comenzó a salir a la calle. Sonidos Comunitarios, el nuevo ciclo de la Subsecretaría de Cultura, convirtió a los barrios en escenarios para que los estudiantes muestren lo que aprenden durante todo el año.

La primera edición se realizó el sábado 15 de agosto en el Centro Comunitario del barrio La Nueva Formosa. Durante la tarde, los talleres de arpa Formar Arpegios, guitarra Acordes Formoseños y canto Formosa yo te canto compartieron escenario con las participaciones especiales de Qomllalec y Pombú. El acceso fue libre y gratuito.

¿En qué consiste la propuesta?

El ciclo tendrá cuatro ediciones mensuales, cada una con diferentes talleres. Así, los 12 espacios de formación musical que dependen de la Subsecretaría podrán mostrar progresivamente el trabajo que desarrollan durante el año.

La iniciativa busca descentralizar la formación musical y transformar los espacios comunitarios en puntos de encuentro, participación y creación de públicos. No se trata de llevar un espectáculo armado al barrio, sino de hacer visible un proceso que ocurre durante meses.

Más que una muestra

Para los estudiantes, presentarse ante un público implica un cambio en su experiencia de aprendizaje. Salir del espacio de ensayo y subirse a un escenario los obliga a escuchar de otra manera, a asumir responsabilidades y a trabajar en equipo. El estudiante deja de ser solo quien aprende para convertirse en intérprete y protagonista de una experiencia cultural.

Además, para los vecinos que se acercan, especialmente niños y jóvenes, puede ser la puerta de entrada a un instrumento o a una disciplina artística que no conocían.

El barrio como escenario

El Centro Comunitario de La Nueva Formosa ya funciona como un polo cultural. Allí se dictan talleres de percusión y zapateo a cargo de Freddy Yahari, danzas clásicas con Marianela Vera y producción musical con Nicolás Saavedra. Esta diversidad permite pensar al centro comunitario como un nodo cultural, un espacio donde se aprende, se produce, se ensaya y se comparte arte.

La descentralización cultural es uno de los ejes centrales de la propuesta. No toda la vida artística de una ciudad tiene que concentrarse en los teatros o centros culturales tradicionales. Un barrio, una plaza o una escuela también pueden ser escenarios y productores de cultura.

La música como identidad

Los nombres de los talleres no son casualidad. Acordes Formoseños, Formosa yo te canto: los repertorios y las experiencias van construyendo una manera de narrar el territorio. La cultura no solo conserva una identidad, también la produce y la transforma.

Cuando los talleres llevan su trabajo a los barrios, ponen en circulación formas de mirar, escuchar y representar a Formosa. Y ese proceso se fortalece en espacios donde la comunidad puede reconocerse como parte de la experiencia.

Procesos, no productos

Uno de los mayores valores de Sonidos Comunitarios es que propone hacer circular procesos culturales y no solo productos terminados. No se contrata un espectáculo para que llegue al barrio durante una tarde. Se muestra qué ocurre durante todo el año: las horas de práctica, el vínculo entre docentes y estudiantes, el aprendizaje de un instrumento, el descubrimiento de una voz.

Cada encuentro funciona como una ventana hacia un proceso mucho más amplio. La música que llega al escenario comunitario es apenas la parte visible de algo que sucede antes y continúa después.

Cultura como derecho

La propuesta también abre una discusión sobre el acceso a la cultura. La gratuidad es una condición importante, pero no alcanza. El desafío es acercar la formación y la participación a quienes no tienen contacto habitual con los circuitos culturales tradicionales.

Desde la organización remarcaron que los talleres son libres, gratuitos e inclusivos, y que uno de los objetivos es que la comunidad los conozca y pueda acercarse. Así, el acceso a la cultura se entiende como un derecho a aprender, crear y participar.

La directora de Acción Cultural, Graciela Marechal, a cargo de la Subsecretaría de Cultura, destacó el propósito de que los talleres salgan a recorrer los barrios y valoró el acompañamiento del Ministerio de la Comunidad. Además, planteó una definición política: frente al desfinanciamiento nacional, “en Formosa seguimos el camino contrario, bajo la concepción de que la cultura es un derecho”.

Garantizar el acceso a la cultura significa que una niña pueda acercarse a un instrumento, que un joven encuentre un espacio de creación, que un estudiante tenga dónde mostrar lo que aprendió y que una familia pueda participar sin que el costo sea una barrera.

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