El plan que ya convoca a 800 vecinos de Roca con talleres gratuitos

¿Cuánto pueden cambiar la vida de un vecino 60 talleres gratuitos y un financiamiento de hasta $1.200.000 para emprendedores? El programa que ya moviliza a casi 800 personas en Roca y busca ir más allá de la asistencia.

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El plan que ya convoca a 800 vecinos de Roca con talleres gratuitos
El plan que ya convoca a 800 vecinos de Roca con talleres gratuitos

En pleno contexto económico difícil, la demanda de capacitación y salidas laborales no para de crecer en los barrios de Roca. Frente a eso, el programa provincial CapacitarteRN se convirtió en una herramienta clave: hoy sostiene entre 58 y 60 talleres gratuitos en la ciudad, con una participación cercana a las 800 personas, según confirmaron fuentes oficiales.

Julián Pawly, delegado de Desarrollo Humano de la zona Alto Valle Centro con sede en General Roca, explicó que la iniciativa representa un cambio de paradigma para su área, históricamente ligada a la asistencia urgente y la vulnerabilidad.

De la urgencia a la formación

La delegación que conduce Pawly cuenta con un equipo técnico de seis trabajadores sociales, que atienden por demanda espontánea o derivaciones de otras áreas. Suelen colaborar con los municipios en emergencias como incendios, coordinando la asistencia y cruzando información para dar respuestas rápidas.

Pero con CapacitarteRN, la lógica cambió: "Nos da la oportunidad a nosotros como delegación de desarrollo, salir netamente de lo asistencial y de estar presente como Estado, con una herramienta y un programa concreto para crear capacidades, habilidades y formar a los vecinos para mejorar sus condiciones de vida, desarrollo personal o económicas", reflexionó el funcionario.

El programa, impulsado por el Gobierno de Río Negro a través del Ministerio de Desarrollo Humano, no se limita a Roca: a nivel provincial la red ya alcanza unos 600 espacios de formación. "La idea es que tengan una formación de inclusión, puede ser para hacer un proyecto, para conseguir un trabajo, aprender a soldar, o complemento con un trabajo que tengo y a la tarde me dedico a soldar y hago canastos de basura a los vecinos", detalló Pawly.

Oficios tradicionales y nuevas tecnologías

El esquema tiene un fuerte anclaje territorial. La Provincia no impone los cursos desde un escritorio, sino que articula con asociaciones civiles, bibliotecas populares e instituciones intermedias. Son esas organizaciones de base las que detectan las necesidades del barrio, proponen los proyectos y eligen a los talleristas.

La oferta es amplia: soldadura, albañilería, construcción en seco, confección de indumentaria, marroquinería, tapicería, carpintería y electricidad domiciliaria son algunas de las ramas más tradicionales. Pero también ganaron terreno los nuevos consumos culturales: "Tenemos la innovación de los jóvenes que salen con una creación de contenido, un streaming, herramientas de comunicación visual", señaló Pawly, quien remarcó que esas herramientas digitales ayudan a emprendedores de distintas edades a mostrar y vender sus productos en redes.

Para sostener los espacios, los talleristas reciben un reconocimiento económico por dar seis horas de clases semanales. Además, el programa prevé partidas para comprar materiales e insumos, de modo que ningún vecino abandone por no poder costear los elementos de práctica.

Del curso al emprendimiento

La capacitación es solo el primer paso. El ecosistema de Desarrollo Humano articula con los programas de Microemprendimiento y Desarrollo Local, que aportan financiamiento directo a quienes quieren dar el salto productivo.

Pawly explicó que apuntan a acompañar a quien ya tiene un oficio o un emprendimiento en marcha y necesita escalar. "Yo vengo mañana acá (...) tengo una amoladora vieja y una soldadora. Ahora, si tengo esta otra soldadora, esta herramienta mejorada, puedo crecer", ejemplificó. "Un vecino que tenga ganas de dejar la soldadura como hobbie y hacer un tallercito de trabajo con alguna herramienta más profesional, puede estar acompañado por nuestra delegación."

Para proyectos viables, el Estado aporta fondos que pueden rondar los $1.200.000, destinados exclusivamente a la compra de maquinaria e insumos por canales formales. La operatoria no genera endeudamiento: "Lo rindo con una factura (...) no es un crédito, no debe nada a la provincia", subrayó el delegado. La idea es financiar crecimiento real, no aventuras improvisadas: "A qué apuntamos (...) a alguien que amplíe. No que mañana se me ocurrió 'voy a ser mecánico, dame todas las herramientas' aunque nunca arregló un auto", aclaró.

Qué viene: cierre de ciclo y certificados

La mayoría de los cursos arrancaron entre junio y julio, con una duración de cuatro a cinco meses. Por estos días, los grupos están promediando la cursada. Para octubre está previsto el cierre formal del ciclo 2026, con exposiciones donde los alumnos podrán mostrar y vender sus trabajos. Cada participante recibirá un certificado oficial firmado por la Provincia, que valida los saberes adquiridos y puede abrir la puerta a un nuevo futuro laboral.

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