El plan secreto con el que Escorpión silenció a El Calafate y quedó solo en la cima
“No nos pateaban al arco y festejaban como si fuera la Champions”, disparó Padín al recordar el primer cruce con Esperanza. Ahora, con el liderato de la Zona 3 en el bolsillo, el técnico anticipa que no piensa arriesgar en la próxima salida.
Escorpión vive un presente soñado en el Torneo Regional Federal Amateur. El equipo de Río Gallegos se impuso 2-1 ante Deportivo Esperanza en El Calafate y, con diez unidades, se convirtió en el único líder de la Zona 3 de la Región Patagonia.
Después del partido, el entrenador Carlos “Pachín” Padín pasó por los estudios de LU12 AM680 y dejó un análisis minucioso del triunfo y del momento que atraviesa el plantel.
Para el técnico, el resultado sirvió para revalorizar aquel empate 0-0 de la primera fecha ante el mismo rival, un partido en el que Escorpión fue ampliamente superior pero no pudo quedarse con los tres puntos.
“Cuando nosotros empatamos 0-0 en la primera fecha, fuimos superiores. Ellos no nos pateaban al arco y festejaban el punto como si hubiese sido la Champions League”, recordó Padín.
Con el correr de las fechas, la campaña de Deportivo Esperanza le dio otra dimensión a aquel resultado. El conjunto calafateño venció después a Bancruz y llegó al cruce con Escorpión como uno de los animadores de la zona.
“Después, cuando le ganó a Bancruz, se dieron cuenta de que no era la Esperanza de la temporada anterior. Es un equipo muy duro”, explicó el entrenador.
Un partido pensado en tres etapas
Padín reveló que había diseñado el encuentro en El Calafate con un plan dividido en etapas, contemplando el contexto, el empuje de la hinchada local y el desgaste que podía sufrir el rival.
“Nosotros teníamos planteado el partido en tres etapas. Los primeros 15 minutos, con el fervor de la gente, el humo, las bengalas y las bombas, había que estar bien parados y tranquilos”, relató.
La estrategia rindió rápido: Escorpión abrió el marcador con un gol de Matías Covacich y, según el análisis de Padín, desde ese momento generó varias situaciones para estirar la diferencia.
“Después de esa jugada tuvimos cuatro situaciones antes del 1-1, en un dominio absoluto”, sostuvo.
El empate llegó sobre el cierre del primer tiempo, pero el conjunto de Río Gallegos volvió a tomar el control en el complemento y recuperó la ventaja.
“Después del gol nuestro fue todo nuestro. Pudimos haber hecho tres o uno más”, afirmó Padín.
El técnico reconoció que en el tramo final su equipo debió aguantar el empuje del local y terminó defendiendo más cerca de su propio arco.
“Ellos tuvieron una para empatar al final, un cabezazo en el travesaño. Nosotros, por ahí, cuidando el resultado, inconscientemente nos refugiamos un poquito más atrás”, explicó.
Más allá del sufrimiento, no dudó: “Creo que fuimos justos ganadores. Fue un partido durísimo”.
Sin rodaje, pero con identidad
Padín explicó por qué aquel primer partido ante Esperanza había dejado otra sensación. Recordó que Escorpión llegó al inicio del certamen casi sin fútbol en las piernas.
“Nos fuimos enojados porque equivocábamos los caminos. Pero eso era porque no teníamos rodaje, llegamos sin amistosos y tuvimos una temporada durísima de 25 días”, señaló.
En ese proceso hubo cambios en la preparación física. El entrenador destacó la llegada de Damián Gallego al cuerpo técnico y una metodología de trabajo distinta.
“Cambió la metodología de trabajo. Nunca habíamos entrenado el mismo día a la mañana de la competencia, como pasó el domingo en Calafate, que hicieron gimnasio a las 10 de la mañana los chicos”, explicó.
Uno de los pilares que Padín considera determinantes es la base de futbolistas que sostiene Escorpión y el sentido de pertenencia dentro del grupo.
“El sentido de pertenencia es fundamental. Son todos muy amigos”, sostuvo.
También resaltó el crecimiento de varios jugadores, entre ellos Matías Covacich, autor de los dos goles frente a Esperanza, y “Cuchi” Maidana, otro de los que viene ganando protagonismo.
“El ‘Cuchi’ es un pibe que tiene un potencial bárbaro. Es la primera vez, después de mucho tiempo, que entrena de esta forma, entonces le cuesta terminar los partidos, pero 70 o 75 minutos juega”, explicó.
Además, valoró el funcionamiento colectivo y la capacidad del plantel para sobreponerse a modificaciones durante un partido. Como ejemplo, mencionó la salida de Tomás Merlo, pieza clave en el mediocampo.
“Salió Tomás Merlo, que es el termómetro de nuestro equipo, y entró ‘Panchi’ Iriarte, un pibito de 19 años. El equipo no se resintió, y eso es importante”, señaló.
Doble competencia y la mira en Bancruz
Escorpión también afronta el torneo local, una situación que obliga al cuerpo técnico a administrar cargas y minutos. Padín admitió que no siempre es sencillo mantener la motivación cuando un jugador pasa de un partido del Regional a un compromiso doméstico pocos días después.
“Es difícil motivar al jugador que está jugando todos los domingos, motivarlo el miércoles”, explicó.
Sin embargo, encuentra en la Liga Local una herramienta para evaluar a sus futbolistas y observar alternativas para el Regional.
“Nos sirve para ver el rendimiento para el fin de semana. Cuando tenés que manotear a algún jugador, si en la local no logra destacarse, es raro que se pueda destacar en la Regional”, consideró.
Con el liderazgo de la zona asegurado por ahora, Escorpión ya piensa en su próximo compromiso frente a Bancruz. Padín adelantó que analizará con cuidado la formación y que podría preservar a algunos futbolistas, teniendo en cuenta que el objetivo principal está puesto en la definición de la zona.
“Yo voy a cuidar a un par de jugadores seguramente, porque tengo que ir a buscar tres puntos al Turbio para salir primero de la zona y nada más. No voy a arriesgar”, explicó.
De todos modos, aclaró que la idea futbolística no cambiará: “Nosotros salimos a ser protagonistas en todos lados. La idea es siempre la misma: salir a ganar en todos lados”.
El entrenador sabe que será un partido especial por el conocimiento mutuo entre ambos equipos y por el antecedente del enfrentamiento anterior.
Padín también se refirió a la posibilidad de cruzarse con equipos de otras zonas en las próximas instancias y a la eventual incorporación de jugadores provenientes del Federal A. Con su extensa experiencia en competencias regionales y federales, remarcó que los refuerzos pueden modificar el nivel de los equipos, aunque su adaptación al grupo resulta fundamental.
“Hay muchos factores en un refuerzo. Si viene solamente a ganar plata es una cosa; si se acopla al club, a la ciudad y a los compañeros, es otra”, analizó.
En ese sentido, valoró especialmente la conformación del actual plantel de Escorpión y el proceso que viene desarrollando el equipo.
Con cuatro fechas disputadas, Escorpión suma diez puntos, permanece invicto y mira a todos desde lo más alto de la Zona 3. El triunfo en El Calafate no solo le permitió quedarse con tres puntos de enorme valor: también consolidó el crecimiento de un equipo que, fecha tras fecha, encuentra mayor solidez y confianza.
Ahora, con Bancruz en el horizonte, Padín y sus dirigidos buscarán sostener ese camino, administrar el desgaste de la doble competencia y llegar a la definición de la fase con el objetivo de terminar en lo más alto.