El plan secreto de Trump para llevar humanos a Marte: ¿qué se sabe?
La Casa Blanca dio un paso decisivo en la carrera espacial. ¿Qué implica el nuevo memorando que firmó Trump? Los detalles que pocos conocen.
La Casa Blanca acaba de dar un paso clave en la carrera espacial. Donald Trump firmó un memorando que obliga a la NASA a buscar opciones comerciales para enviar astronautas al planeta rojo. La medida, que reemplaza una política vigente desde 2013, busca que el sector privado tome protagonismo en el transporte espacial.
El documento, publicado esta semana, establece que la agencia espacial deberá analizar arquitecturas comerciales para llevar humanos a Marte y traerlos de vuelta. Pero no solo eso: también se propone facilitar el transporte hacia la Luna y promover el acceso robótico al planeta rojo.
¿Qué dice el memorando?
La nueva política nacional de transporte espacial fija un objetivo ambicioso: que para 2030, Estados Unidos tenga la capacidad de soportar más de 1000 lanzamientos y reentradas al año. Una cifra que hoy parece lejana, ya que en 2025 apenas se superaron los 200 lanzamientos orbitales, la mayoría de ellos a cargo de SpaceX, la empresa de Elon Musk.
El memorando también deroga la directiva de Barack Obama y promueve asociaciones público-privadas para aumentar la participación del sector privado. La NASA deberá estudiar cómo desarrollar la capacidad de misiones tripuladas a Marte, aunque no se fija una fecha concreta para ese hito.
La competencia con China
El contexto es de carrera espacial. Estados Unidos compite directamente con China por lograr que astronautas alunicen antes de 2030, más de 50 años después de la primera caminata lunar. La política busca, según el texto, "reactivar el liderazgo estadounidense en el transporte espacial".
Además, la NASA ya trabaja en la creación de una base en la superficie lunar y planea usar vehículos robóticos para construir infraestructura que los futuros exploradores humanos podrían aprovechar.
La medida genera expectativas sobre el rol de empresas como SpaceX, Blue Origin y otras compañías emergentes. ¿Podrán cumplir con los plazos? ¿Estamos ante el inicio de una nueva era espacial?

