El plan secreto para domar al río Dulce que ilusiona a los guardavidas
¿Sabías que el río Dulce está siendo intervenido para evitar desastres? Descubre cómo los montículos de arena podrían salvar a miles de personas ante la llegada de El Niño.
Mientras el fenómeno de El Niño amenaza con lluvias torrenciales, las máquinas ya trabajan contrarreloj en el lecho del río Dulce para evitar que las aguas arrasen con las poblaciones ribereñas de Capital y La Banda. La iniciativa, impulsada por el gobernador Elías Suárez, ya recibió el visto bueno de los guardavidas.
¿Qué se está haciendo exactamente?
Desde hace dos meses, un operativo con maquinaria pesada interviene el cauce en el tramo que une ambas ciudades. El objetivo: reforzar defensas y prevenir desbordes ante los pronósticos de importantes precipitaciones que traería El Niño en la próxima temporada estival.
El subsecretario del Agua, Sergio Zaltz, recorrió la zona y explicó que se están levantando montículos de arena para conducir el agua y reducir el impacto en las márgenes. "Tratamos de acompañar el cauce en su curso natural y que impacte lo menos posible", señaló.
Los guardavidas, satisfechos con la medida
Martín Cabral, jefe de Guardavidas de Santiago del Estero, no dudó en calificar la obra como "excelente" y "acertada". "Aporta la previsibilidad que necesitamos", afirmó en diálogo con Nuevo Diario.
Cabral recordó que en la última crecida "se trasladó mucho sedimento para las riberas y se compactó todo", por lo que era urgente limpiar y encauzar el río. Eso sí, aclaró que antes se realizó un estudio técnico para fortalecer el canal y hacer que el agua fluya con mayor fuerza por el centro.
¿Cómo funcionará el sistema de montículos?
La clave está en los dos montículos elevados sobre el cauce. Según Zaltz, "son precisamente para que el agua pase por el medio y vaya arrastrando la arena, acomodando el lecho del río". De esta manera, se busca profundizar el canal central y minimizar los impactos hacia las riberas.
El plan forma parte de una estrategia más amplia que se ejecuta en puntos estratégicos de las cuencas Salí-Dulce y Salado-Juramento, con el fin de "garantizar un mejor desplazamiento de la masa de agua para lograr el menor impacto posible en áreas habitadas y de producción".
Las tareas continúan a buen ritmo, y desde el Gobierno provincial aseguran que se trata de intervenciones puntuales para mantener el río dentro de "caudales manejables". Mientras tanto, los vecinos de las zonas bajas siguen atentos a la evolución de las obras, que podrían marcar la diferencia cuando lleguen las lluvias.