El poder de una fe diminuta: la lección que desafía a los escépticos
Un padre desesperado busca la curación de su hijo epiléptico. La respuesta de Jesús sorprende a todos: ¿basta una fe diminuta para lograr lo imposible?
En un relato que atraviesa los siglos, la enseñanza sobre la fe vuelve a resonar con fuerza. Un padre desesperado busca ayuda para su hijo, pero la respuesta que recibe transforma la comprensión de lo posible.
Según el Evangelio de San Mateo (17,14-20), un hombre se acerca a Jesús en medio de una multitud. Su hijo padece epilepsia y sufre caídas frecuentes al fuego y al agua. El padre había llevado al niño ante los discípulos, pero no lograron curarlo.
¿Qué respuesta encontró el padre?
Jesús, ante la incredulidad general, exclama: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí». Con una orden directa, el demonio sale del niño, que queda sano en ese instante.
Los discípulos, sorprendidos, preguntan en privado por qué ellos no habían podido expulsarlo. La respuesta de Jesús es contundente: «Porque ustedes tienen poca fe. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: ‘Trasládate de aquí a allá’, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes».
Esta breve pero profunda enseñanza invita a reflexionar sobre la naturaleza de la fe y sus alcances. La imagen del grano de mostaza, la más pequeña de las semillas, contrasta con la magnitud de lo que promete: mover montañas.
El pasaje, que forma parte de la liturgia católica, fue compartido por el sitio La Banda Diario, con sede en Santiago del Estero. La publicación, fechada el 8 de agosto, ofrece una mirada a este texto bíblico que sigue interpelando a creyentes y no creyentes.
La escena no solo relata un milagro, sino que plantea un desafío: ¿cuánta fe es suficiente? La respuesta, según el evangelio, no está en la cantidad, sino en la autenticidad. Incluso la más mínima, si es genuina, puede lograr lo imposible.
La reflexión llega en un momento en que muchos buscan respuestas ante las dificultades cotidianas. La historia del padre y su hijo enfermo resuena como un recordatorio de que la esperanza, aunque parezca pequeña, tiene un poder transformador.