El Polaco dejó un legado que ahora busca llegar a la Legislatura: el proyecto que cambiaría el trato hacia los animales
El proyecto que lleva el nombre del histórico proteccionista santiagueño ya está en la Legislatura y podría cambiar para siempre la forma en que la provincia trata a los animales. Lo que propone afecta a todos, pero hay un punto que genera más preguntas que certezas.
La lucha que durante más de dos décadas llevó adelante Eduardo “Polaco” Riemersma por los animales podría transformarse en una política pública para toda la provincia. Este martes, la Cámara de Diputados de Santiago del Estero recibió el proyecto “Ley Polaco”, una iniciativa elaborada por el grupo Abogadas Solidarias que apunta a crear un nuevo marco provincial para prevenir, denunciar, investigar y sancionar el maltrato y la crueldad animal.
La propuesta lleva el nombre del histórico proteccionista santiagueño como homenaje a quien dedicó su vida al rescate y cuidado de animales abandonados, enfermos o víctimas de maltrato. El texto está estructurado en 10 capítulos y 60 artículos y no solo modifica herramientas institucionales: también cambia la manera en que la ley concibe a los animales.
De “cosas” a seres sintientes
Uno de los ejes centrales es el reconocimiento de los animales como seres sintientes, es decir, capaces de sentir dolor, sufrimiento y bienestar. En esa línea, el proyecto incorpora el concepto de familias multiespecie, que contempla el vínculo afectivo y cotidiano entre las personas y sus animales de compañía. Se trata de uno de los cambios conceptuales más profundos de la iniciativa, que busca acompañar una transformación ya visible en la sociedad.
Un registro provincial para quienes maltraten animales
Entre las herramientas concretas aparece la creación de un Registro Provincial de Maltratadores de Animales. La inclusión en ese registro podría generar restricciones, por ejemplo, para obtener o renovar la licencia de conducir y para acceder a determinados espectáculos públicos o deportivos. Además, el proyecto clasifica las conductas de maltrato en leves, graves y gravísimas, con consecuencias diferenciadas según cada caso, para evitar respuestas dispares frente a hechos similares.
Fiscalías especializadas y capacitación obligatoria
Otro de los puntos centrales es la creación de unidades o fiscalías especializadas en maltrato animal, para que las denuncias sean investigadas por operadores con conocimiento específico. La iniciativa también prevé capacitaciones obligatorias para integrantes de las fuerzas de seguridad, el Poder Judicial y el Ministerio Público Fiscal. El objetivo es que el primer contacto de la ciudadanía con las instituciones —cuando se intenta denunciar abandono, crueldad o maltrato— cuente con personal capacitado para recibir la denuncia, orientar correctamente y activar los mecanismos correspondientes.
La prevención comenzaría desde las escuelas
El proyecto no concentra todo en las sanciones. Uno de sus capítulos centrales apunta a la prevención mediante la educación y la concientización. En articulación con el sistema educativo provincial, propone incorporar desde los primeros niveles contenidos sobre respeto, empatía, cuidado responsable y protección de los animales. La idea parte de considerar que una política sostenida requiere no solo sancionar el maltrato, sino generar un cambio cultural desde la infancia.
El Estado y una mayor responsabilidad
De prosperar la iniciativa, otro cambio importante sería el fortalecimiento de la participación institucional frente a casos de abandono y crueldad. Durante décadas, buena parte de la tarea de rescatar, alimentar, recuperar y buscar hogares para animales estuvo sostenida por proteccionistas, refugios, organizaciones y vecinos, muchas veces con recursos propios. La Ley Polaco busca que la problemática cuente con más herramientas del Estado y con un sistema que integre prevención, educación, recepción de denuncias, investigación y sanción.
El legado de “El Polaco”
Eduardo “Polaco” Riemersma convirtió la defensa de los animales en una causa de vida. Durante más de dos décadas estuvo vinculado al rescate y recuperación de perros abandonados, enfermos o maltratados, y se convirtió en una de las figuras más reconocidas de esta tarea en Santiago del Estero. Su nombre quedó especialmente ligado al refugio “El Montecito de los Canichones”, donde llegaron a estar bajo cuidado cientos de animales.
Tras su fallecimiento, ocurrido a fines de agosto, quedó planteado el desafío de garantizar la continuidad de una tarea sostenida durante años por su esfuerzo y el de quienes lo acompañaron. Ahora, a pocas semanas de su muerte, su nombre llegó a la Legislatura provincial a través de un proyecto que pretende llevar aquella lucha individual y solidaria a otra dimensión.
De una lucha personal a una política provincial
La presentación en la Cámara de Diputados es apenas el comienzo del recorrido legislativo. El proyecto deberá atravesar las instancias de análisis y debate antes de una eventual sanción. Sin embargo, su ingreso abre una discusión que trasciende la figura del histórico proteccionista: qué herramientas necesita Santiago del Estero para prevenir el maltrato animal y qué responsabilidad deben asumir el Estado, la Justicia y la sociedad.
La denominada Ley Polaco pretende dar una respuesta integral a ese interrogante. De avanzar, el mayor homenaje a Eduardo Riemersma podría dejar de estar solo en el recuerdo de sus rescates y transformarse en algo permanente: una política pública provincial destinada a proteger a los animales y a continuar, desde las instituciones, una lucha a la que “El Polaco” dedicó gran parte de su vida.