El polémico paredón de la UNCuyo no se toca: la jugada que preparan para cerrar el campus
Sociedad · Mendoza

El polémico paredón de la UNCuyo no se toca: la jugada que preparan para cerrar el campus

El paredón de cemento que generó tanta polémica en 2025 no se va a demoler. En su lugar, la UNCuyo y la Municipalidad de Mendoza planean un cierre verde con alambrados y vegetación. ¿Qué pasará con los barrios Olivares y Flores?

El muro de cemento que desató la polémica en 2025 seguirá en pie, pero las autoridades universitarias y la Municipalidad de Mendoza ya trabajan en una alternativa para completar el cerramiento del campus. La idea es sumar un cierre vegetal en el límite con los barrios Olivares y Flores, en el oeste de la capital mendocina.

La propuesta, confirmada a este medio desde la comuna, apunta a delimitar los sectores que aún no tienen un cierre definitivo. En lugar de hormigón, se usarían alambrados acompañados de vegetación. Así, la universidad busca reforzar la seguridad sin repetir el modelo que generó cuestionamientos durante la gestión anterior.

Un cierre verde para los barrios Olivares y Flores

El área elegida para la intervención está en el límite del campus con los barrios Olivares y Flores, cerca de las facultades de Ciencias Políticas, Ingeniería y Derecho. Desde el municipio aseguraron que existe voluntad de participar en el proyecto. "En eso vamos a trabajar para hacerlo en conjunto con ellos", señalaron.

La propuesta aún no tiene fecha de ejecución. Forma parte de las medidas que analiza la gestión de Adriana García, quien asumió la conducción de la UNCuyo tras las elecciones universitarias de junio. La rectora pretende modificar la organización de la seguridad del campus y completar su delimitación con alternativas que incorporen vegetación.

El paredón que sigue en pie

En una entrevista publicada por LA NACION el 15 de octubre, García adelantó que su administración no tenía previsto eliminar el paredón existente y que estudiaba nuevas opciones para cerrar el resto del predio. La decisión de conservarlo responde principalmente a razones presupuestarias: aunque la actual conducción no comparte el criterio con el que se desarrolló la obra, considera que destinar dinero a destruir una estructura recientemente terminada implicaría un gasto injustificado.

El origen de la controversia se remonta a 2025, cuando la anterior administración de la UNCuyo avanzó con la construcción de una barrera de hormigón para impedir el ingreso irrestricto al campus desde algunos sectores de los barrios vecinos. La medida fue presentada como una respuesta a los episodios delictivos que se habían registrado dentro de la universidad. Entre los lugares donde existía preocupación por la inseguridad estaban los alrededores de distintas facultades, las residencias estudiantiles y el comedor universitario.

La construcción costó más de $600 millones y se extendió a lo largo de unos 1.000 metros, desde las inmediaciones del canal Papagayos hasta la calle Champagnat. Pese a su dimensión, el paredón cubrió solamente una cuarta parte del contorno del predio.

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