El político más rechazado de la provincia intenta resurgir: ¿Podrá revertir su imagen ante los electores?
Con una imagen pública negativa que supera el 72%, un dirigente provincial intenta resurgir políticamente tras años de retroceso. ¿Qué estrategias está implementando y podrá superar el rechazo social que lo acompaña?
Con una valoración pública negativa del 72,3%, Ricardo Bussi se posiciona como el dirigente con peor imagen en la provincia, según un estudio reciente de Hugo Haime. Este dato lo coloca al nivel de figuras nacionales altamente cuestionadas como Sergio Massa y Máximo Kirchner, complicando cualquier estrategia de reconstrucción electoral.
A pesar de este panorama adverso, el referente de Fuerza Republicana ha iniciado en las últimas semanas una reactivación política con miras a las elecciones de 2027. A través de videos en redes sociales y entrevistas, ha retomado un discurso centrado en criticar la falta de obras tras las inundaciones y en presentar propuestas sobre la situación provincial, marcando el inicio de una nueva etapa de posicionamiento público.

¿Qué factores han deteriorado su credibilidad?
La credibilidad del espacio que conduce Bussi lleva años en retroceso, sufriendo un golpe especialmente fuerte durante la última campaña electoral. En ese momento, difundió un video antiguo junto a Javier Milei presentándolo como si fuera actual, lo que generó una respuesta contundente del presidente. Milei lo calificó públicamente como “farsante, facineroso y mentiroso”, dejando en claro que su candidato en la provincia era Federico Pelli.
Aunque Bussi sostuvo que la ruptura con La Libertad Avanza respondió a diferencias partidarias, el distanciamiento se produjo tras una auditoría que detectó un presunto perjuicio de alrededor de $1.500 millones contra el PAMI. Este caso estuvo vinculado a la designación de Martín Fernández González, un colaborador de Fuerza Republicana.
¿Qué movimientos indican una reorganización?
En estos días comenzaron a registrarse actividades en la sede partidaria ubicada en Córdoba y Balcarce, históricamente con baja actividad fuera de los períodos electorales. Este movimiento refuerza la idea de que el espacio intenta reorganizarse de cara al próximo turno político, buscando recuperar terreno en el escenario provincial.
Sin posibilidad de renovar su banca legislativa en el próximo período, el dirigente debería competir por otros cargos, entre ellos la gobernación o incluso un puesto municipal. Esta estrategia evidencia la necesidad de sostener presencia institucional tras casi tres décadas de trayectoria política, desde su primera elección como diputado en 1997.
¿Qué desafíos enfrenta su posible candidatura?
En este marco, y sin alianzas consolidadas ni respaldo nacional visible, Bussi comienza a perfilar lo que sería su octava candidatura a la gobernación. El escenario está marcado por altos niveles de rechazo social y una estructura partidaria que todavía no logra revertir su pérdida de influencia en el electorado provincial, planteando interrogantes sobre la viabilidad de su proyecto político.