El poncho de La Sole que deslumbró a todos esconde una crisis: la marca que lo creó, al borde del abismo
El poncho que usó La Sole en la despedida de Messi salvó a una marca artesanal de caer en picada, pero su dueño reveló que la industria textil atraviesa su peor momento: los números que preocupan a miles de familias argentinas.
El artesano catamarqueño Ramón Baigorria, dueño de la marca Rua-Chaky, encendió las alarmas sobre la crítica situación del sector textil argentino. En diálogo con El Destape 1070, reveló que su emprendimiento funciona al 20% de su capacidad de producción y que, de no ser por el poncho que vistió Soledad Pastorutti en la despedida de Lionel Messi, estaría atravesando un momento límite.
"Si no fuera por este poncho, estaríamos en una situación muy incómoda, estaríamos en el 20% de nuestra producción", confesó Baigorria, quien lleva adelante el proyecto junto a Graciela Carrasco y sus hijos Daniela, Agostina e Ignacio.
El poncho que nació para el Bicentenario
La prenda que acaparó miradas no fue creada para la ocasión. Baigorria recordó que el diseño original data de 2010, cuando fue concebido para el Bicentenario de la Revolución de Mayo. "El poncho lo creamos en 2010 por el Bicentenario", detalló.
Su aparición en el homenaje al capitán de la Selección Argentina tomó por sorpresa al propio artesano. "Fue una gran sorpresa ver a la Sole con el poncho", admitió. El impacto fue inmediato: "Tenemos 700 mensajes de WhatsApp desde ayer".
Cada pieza se elabora de manera completamente artesanal y demanda entre 15 y 20 días de trabajo. El modelo más famoso de la firma tiene un valor actual de $600 mil. La familia Baigorria es quinta generación de artesanos y dio sus primeros pasos en 1995, en plena era menemista.
Un sector que no puede competir
Más allá del revuelo por el poncho, Baigorria describió las dificultades que enfrenta la industria textil nacional en el mercado internacional. "El último año que fuimos a la expo de Milán pasamos de ser del país más barato a ser el más caro", sostuvo, y sintetizó: "Estamos sufriendo mucho".
Los números respaldan su testimonio. Según un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad del sector registró en junio una caída interanual del 15,9% y acumuló un retroceso del 24,4% en los primeros seis meses de 2026.
El saldo desde diciembre de 2023 es demoledor: 26.851 empleos formales perdidos y 750 establecimientos que cerraron sus puertas, lo que equivale a un promedio de aproximadamente 30 cierres por mes durante ese período.