El posadeño que ganó en Canadá y ya es el quinto argentino del ranking mundial de squash
El squash argentino tiene un nuevo motivo para ilusionarse: un posadeño acaba de ganar su tercer título del año en el circuito internacional y escaló 57 puestos en el ranking mundial. Pero detrás de los festejos hay una realidad que pocos conocen: viaja a pulmón, sin apoyo suficiente, y cada torneo es una apuesta económica. ¿Hasta dónde puede llegar?
Juan Segundo Barreyro se consagró en un torneo internacional en la Columbia Británica, sumó su tercer título del año y escaló 57 puestos en el ranking mundial, donde ya es el quinto argentino mejor posicionado.
El squash misionero tiene un nombre que suena cada vez más fuerte en el circuito internacional. Juan Segundo Barreyro, nacido en Posadas y de 28 años, volvió a festejar el último domingo en Victoria, en la Columbia Británica, Canadá, donde levantó el trofeo de un torneo satélite. Es su tercer título en lo que va del año y le permitió dar un salto enorme en el ranking mundial: 57 posiciones de una sola vez.
“Cuando arranqué el año me puse como objetivo estar dentro de los 350 del ranking. Y después de siete torneos y con varios todavía por jugar, cumplí con esa meta”, resumió el jugador en diálogo con EL DEPOR desde tierras canadienses. Y ya piensa en lo que viene.
Un año de títulos y semifinales
El 2026 viene siendo un año redondo para Barreyro. Antes de este festejo en Canadá, había ganado en Ribeirao Preto y en San Pablo, ambos torneos en Brasil. También alcanzó las semifinales en Costa Brava, España, y en Gibraltar. “Es una alegría y algo reconfortante, el trabajo y el entrenamiento pagan. Fue un torneo duro pero pudimos sacarlo adelante”, contó sobre el certamen que acaba de ganar.
El ascenso en el ranking no es menor. Pasó de arrancar el año en el puesto 900 a ubicarse hoy en el 383, según sus propias palabras. “El circuito es algo así como el del tenis, de la ATP… tenés torneos alrededor de todo el mundo y cada uno tiene una jerarquía, desde los Gold o Diamond hasta los satélite”, explicó. Ahora, dice, está empezando a competir en los Challenger, un segundo escalón de mayor exigencia.
¿Por qué eligió Canadá?
La decisión de jugar en el país del norte no fue casual. “Mucho de esto se trata de planificación, de ver los torneos y los premios para por lo menos salir empatados en cuanto a lo económico. Y acá, además, tengo familia”, reveló. El primer torneo en Quebec no le fue bien, pero en el segundo pudo recuperarse y salir campeón.
Todo lo hace a pulmón. “En Sudamérica no hay muchos torneos, entonces tenés que salir a buscar afuera”, señaló. Y reconoció que los recursos son limitados: “Trato de rebuscarme, quizás no puedo entrenar y competir de la manera que quisiera porque no tengo el apoyo suficiente. Cada viaje es estratégico y el objetivo es que, con lo de los premios, al menos no pierda en lo económico”.
El sueño olímpico y el desafío de Los Ángeles 2028
La inclusión del squash en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 cambió el panorama de la disciplina. “Fue una revolución. En el ranking antes había 500 jugadores y hoy hay mil. Está esa fiebre y todo el mundo quiere entrar, hay mucha ilusión y eso hizo que también crezca el nivel”, describió Barreyro.
Él también sueña con estar, aunque es consciente de las dificultades. “El cuadro en Los Ángeles 2028 será de 16 jugadores. En principio irán los dos mejores del continente y además se haría un clasificatorio para los 50 mejores del mundo. No va a ser fácil y no bajo los brazos, pero los cupos son reducidos y va a ser difícil”, admitió.
Lo que viene en el circuito
El calendario no se detiene. Desde el 14 de octubre jugará otro torneo en Canadá, en Gatineau, frente a Ottawa. La diferencia es que ese certamen es un Challenger, un salto de categoría respecto a los satélites. “Será un desafío para mí e implicará un cambio de mentalidad para afrontarlo”, anticipó.
Después de esa competencia tiene previsto regresar a España, donde está haciendo base por estos tres meses. Allí volverá a planificar para optimizar los recursos. “Llevo siete torneos jugados en lo que va del año y mi meta es alcanzar los diez u once, para tener una media positiva. Estoy analizando los próximos pasos, porque tampoco quedan tantos torneos de acá a fin de año. Una opción es Finlandia y después Rumania”, detalló.
Objetivos cumplidos y la meta soñada
Consultado sobre si cumplió los objetivos que se había propuesto para este 2026, fue claro: “Cuando inicié el Circuito Internacional me puse como meta estar dentro de los 350 mejores del mundo. Y me lo planteé sin saber lo difícil que era. No obstante, estoy cerca y todavía me quedan torneos por jugar, así que creo que cumplí con ese objetivo”.
Para 2027, se ilusiona con cerrar el año dentro de los 150 o 160 del ranking mundial, aunque aclara que dependerá del presupuesto y del apoyo que consiga. Y el sueño mayor no tiene techo: “Sueño con estar en el top 100 del ranking mundial. Quizás pisar el top 50 o 60, porque soy realista y sé que después de eso se pone realmente muy duro, tenés que ser un distinto para llegar más allá”.
Muchos entrenadores y compañeros le dicen que tiene potencial, aunque a él le cueste creérselo. “Será cuestión de ir viendo lo que suceda. Lo único que tengo por seguro es que el trabajo, el esfuerzo y la constancia, al final del día, siempre pagan”, cerró el posadeño, que sigue haciendo historia para el squash de Misiones.