El Potro Christian Luis ya tiene el título argentino y ahora apunta al mundo: “Quiero ser campeón del mundo”
Christian Luis hizo historia en el boxeo rionegrino al ganar el título argentino crucero. ¿Qué dijo sobre su futuro y el sueño mundialista?
Christian Luis, conocido como El Potro, acaba de hacer historia para el boxeo rionegrino al consagrarse campeón argentino crucero con un nocaut ante Salvador Piccolo en su General Roca natal. Pero el festejo ya quedó atrás: el púgil tiene la mira puesta en el título mundial.
En una entrevista con Río Negro Radio, el flamante monarca no ocultó su emoción por el logro que consiguió en la madrugada del sábado en el polideportivo Gimena López. “Estoy muy contento porque fue un logro importante para mi carrera. Cuando uno inicia en esto tiene sueños, metas y, la verdad, vengo cumpliendo cada uno de los objetivos”, reconoció.
Un título con sabor a historia
El cinturón tiene un valor extra para Luis: es el primer campeón argentino de boxeo en la historia de Río Negro. “Me llena de orgullo ser el primer campeón argentino rionegrino. No teníamos hasta el momento. Portar ese cinturón me llena de orgullo porque los mejores de Argentina lo han tenido y estar dentro de esos pocos es una alegría inmensa”, sostuvo.
La noche en el Gimena López fue una fiesta total. Tanto que hasta los representantes de la Federación Argentina de Boxeo quedaron sorprendidos con la convocatoria. “El título había quedado vacante y el hecho de estar tercero en el ranking argentino me daba la posibilidad de disputarlo y traerlo para acá. Queríamos mostrarle al país y al mundo lo que pasa en General Roca”, explicó con orgullo.
El público fue un actor fundamental. “Sabíamos que la gente iba a responder, pero ver que no cabía un alma más en el Gimena López fue impresionante. Las personas que integran la Federación Argentina nos decían que es una locura lo que estamos haciendo acá porque no pasa en ningún punto del país, ni en Buenos Aires. Fue una noche soñada”, relató.
El momento del nocaut quedó grabado en la memoria de los presentes. “Fue impresionante cómo explotó la gente cuando tiraste a Piccolo. Saltó y vibraba el piso”, recordó que le comentaron después de la pelea.
14 años de preparación
El camino al título no fue improvisado. Luis lleva 14 años de trabajo ininterrumpido. “Empecé a boxear a los 22. Entonces, para el título me preparé 14 años porque vengo trabajando sin parar. No se hace en meses, esto lleva tiempo. Hay que saber esperar el tiempo y saber cuándo es tu momento. Los tiempos de Dios son sagrados”, afirmó.
Para enfrentar a Piccolo, el roquense tuvo una preparación exigente que incluyó dos períodos de sparring con el equipo de Yamil Peralta, uno de los principales referentes del boxeo argentino. “Fue una preparación larga, dura. Fui dos veces a hacer sparring con el equipo de Yamil Peralta. Fue duro el entrenamiento y, durante todo el camino, tuve que trabajar con mi coach y con mi equipo porque los miedos están”, contó.
El rival no era fácil. Piccolo llegaba invicto y con un gran cartel. “Era un rival fuerte, que venía invicto, no conocía la derrota, venía de noquear a un campeón sudamericano. Era un rival fuerte y te empieza a generar dudas. Es más alto que yo y tiene un físico privilegiado para lo que es el boxeo. Para la categoría no soy alto”, analizó.
Los miedos antes del combate
Luis confesó que uno de sus temores era perder por nocaut frente a su gente. “Uno de los miedos era perder por nocaut en mi ciudad. Fue una lucha en mi cabeza, pero lo trabajamos de la mejor manera”, dijo. En el ring, el plan inicial no se dio, pero supo adaptarse: “Tenía un plan, se dio otro, pero me tranquilicé, pude ver con claridad. Salí al tercer round, lo dejé trabajar, esquivé, lo conecté y, cuando lo metí a mi terreno, con mis tiempos, pude ver los espacios”.
Superación personal y boxeo social
La historia de Christian con el boxeo nació de una necesidad. De chico, sufrió obesidad y bullying. “Arranqué desde muy chico por obesidad, para defenderme y para mejorar mi actitud. El bullying fue un factor importante”, recordó. Su carrera profesional arrancó a los 22, cuando decidió quedarse en Roca y buscar la forma de crecer sin irse a Buenos Aires.
“A los del interior siempre nos cuesta un poquito más. Acá tenía mi trabajo, me había independizado y no podía irme a Buenos Aires, así que tuve que buscar chances para potenciar mi carrera”, explicó. Junto a un amigo empezó a organizar veladas, desde la Española hasta llegar al Gimena López. “La gente empezó a acompañar y se volvió a enamorar del boxeo. Es impresionante la cantidad de personas de distintas edades”, destacó.
Hoy, además de pelear, Luis forma a nuevos boxeadores: tiene más de 100 alumnos en su gimnasio. “El boxeo es un deporte privilegiado: necesitás una bolsa y practicarlo. Con poco podés hacer un montón. El entrenamiento es completo, desestresa mucho”, señaló. Y remarcó el impacto social: “Hay chicos que se están motivando. Te aleja de los malos hábitos y te incentiva a cuidar tu cuerpo”.
Agradecimiento y nuevo objetivo
El campeón no se olvida de su gente. “Le agradezco a la gente de Roca y de todo el Valle de Río Negro que acompaña en cada evento. Si no fuera por la gente no estaría acá ni peleando por títulos”, afirmó. También destacó el apoyo de los sponsors y la sociedad que paga sus entradas, clave para sostener su carrera desde el interior.
Su familia es su pilar. “Mi familia es mi pilar fundamental. Mi papá está en mi rincón y es mi pilar. Debe ser difícil estar en su lugar, pero él entiende que lo hago porque lo amo y disfruto”, expresó. Ahora, con el cinturón argentino en sus manos, El Potro va por más: “He sido un boxeador bendecido, tengo títulos internacionales y ahora soy campeón argentino. No sé qué vendrá mañana, pero quiero apuntar a ser campeón del mundo”.