El pozo petrolero que nadie puede tapar: sigue brotando y ya mató a 13 vacas

Un pozo petrolero abandonado en Salta lleva décadas contaminando el suelo y el agua. Los pobladores denuncian que ya murieron 13 vacas y que nadie hace nada para frenarlo. ¿Cuál es el obstáculo que impide sellarlo?

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El pozo petrolero que nadie puede tapar: sigue brotando y ya mató a 13 vacas
El pozo petrolero que nadie puede tapar: sigue brotando y ya mató a 13 vacas

Un pozo petrolero abandonado hace más de cuatro décadas cerca de Pichanal, en Salta, mantiene en vilo a los pobladores de la zona. La perforación, conocida como pozo de Olmedo, continúa expulsando gases y líquidos contaminados que ya provocaron la muerte de animales y generan un riesgo creciente para el ambiente y la salud de las personas.

El olor aparece antes que el pozo. A unos cien metros de la perforación, el aire se vuelve irrespirable: una fuerte presencia de gases obliga a utilizar máscaras y genera la sensación de estar frente a una estación de servicio con todas sus tapas abiertas. En el ingreso al lugar, un año después de la primera visita de Telenoche, el panorama es todavía más desolador: un verdadero cementerio de animales. Al menos 13 cadáveres de vacas yacen en el terreno.

Un año después, el problema creció

El líquido continúa brotando con una fuerza descomunal y alimenta unas lagunas tóxicas con una resina amarilla que se extienden a unos 500 metros del pozo, perforado en 1983. Los habitantes de la zona aseguran que el aspecto del agua cambia con el paso de los días: a veces adquiere una tonalidad amarilla o verde, otras directamente se vuelve negra. Al evaporarse, deja una sustancia espesa e inflamable, similar a la grasa.

“Uno ve los cuervos y ya sabe que se murió otro animal”, lamenta Ramón, uno de los productores afectados. Para quienes viven y trabajan en el lugar, el deterioro del ambiente representa también la pérdida de años de esfuerzo familiar. “Aquí se está perdiendo el esfuerzo de tres generaciones”, sostiene.

El impacto sobre la vegetación también resulta evidente. Allí donde antes había verde, ahora predominan sectores de tierra erosionada, agua oscura y áreas del monte que comenzaron a secarse.

La pericia que confirma la contaminación

La preocupación de los pobladores encuentra respaldo en una pericia oficial que confirmó la existencia de contaminación ambiental. Según explicaron las fiscales que intervienen en el caso a Telenoche, las muestras tomadas en la zona presentaron concentraciones de hidrocarburos y de distintas sustancias químicas por encima de los límites establecidos por la legislación vigente. Entre los compuestos detectados se encuentran etilbenceno, fenantreno, naftaleno, pireno, tolueno y xileno.

Los especialistas advirtieron además sobre el riesgo de que la contaminación alcance las napas freáticas y señalaron que existe un peligro potencial para la salud de la población de Pichanal.

Un pozo que no puede cerrarse

La solución más evidente sería sellar la perforación —lo que técnicamente se llama “abandono de pozo”— pero según las pericias que citó la fiscal Sofía Fuentes no puede ejecutarse de manera inmediata. El Cuerpo de Investigaciones Fiscales determinó que, dadas las condiciones actuales, intentar cerrar el pozo representa una maniobra de alto riesgo.

Otras fuentes del sector petrolero que prefirieron dar su testimonio en reserva consideran que puede hacerse un trabajo de cierre, aunque a esta altura es mucho más costoso. Mientras se intenta determinar quién deberá asumir la responsabilidad y cuál será el procedimiento adecuado para contener el derrame y realizar la remediación ambiental, el líquido continúa brotando.

La situación plantea, además, interrogantes sobre las responsabilidades que llevaron al escenario actual. Por un lado, aparece la obligación de la empresa concesionaria President Petroleum. Por otro, surge el rol de los organismos provinciales encargados de controlar y prevenir este tipo de situaciones.

Sin respuestas oficiales

Para conocer qué medidas adoptó la provincia de Salta frente a la situación, este medio se contactó con el Ministerio de Producción y Minería de Salta. Un funcionario informó que necesitaba autorización para recibir a la prensa. Luego de esperar durante un largo rato, la autorización nunca llegó y las preguntas quedaron sin respuesta.

El único imputado al momento es Peter Michael Levine, un empresario británico dueño de President Petroleum. Su empresa se declaró en quiebra y él se encuentra fuera del país. Mientras tanto, el problema sigue. El pozo sigue abierto. El líquido continúa brotando y la contaminación se extiende sobre el campo. “Parece que tendría que morir alguien para que se muevan”, sentencia uno de los afectados mientras observa el terreno contaminado.

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