El pozo que marcó a fuego la historia de Aguaray y cambió el mapa energético del país
¿Sabías que un pozo de 3.500 metros de profundidad cambió el destino de una región? La historia de Aguaray y su impacto en el país te va a sorprender.
Hay un punto en el mapa de Salta donde la tierra guarda un secreto que cambió la historia. En Aguaray, un pueblo pegado a la frontera con Bolivia, la búsqueda de petróleo no solo modificó la industria, sino que forjó la identidad de toda una comunidad. Lo que comenzó como una simple perforación terminó siendo el pilar del desarrollo energético de la Argentina.
Los primeros indicios de oro negro aparecieron alrededor de 1909, cuando en la Quebrada Iquirá se hizo la primera perforación. Ese lugar, que divide la parte más antigua de Aguaray del barrio Destilería, era testigo de un fenómeno curioso: el agua que bajaba de los cerros arrastraba restos de petróleo que surgía de manera espontánea, empujado por la propia presión del subsuelo.
Pero fue en 1911 cuando se concretó otra perforación, esta vez en el cerro Capiazuty. Ese hito es una de las razones por las que hoy se celebra el 16 de agosto como fecha fundacional de la localidad.
El pozo que lo cambió todo
Con YPF ya consolidada como la empresa estatal dedicada a la exploración y explotación del hidrocarburo, llegó el turno del pozo CD X-6. No era uno más: se trató de la perforación más profunda de su época, alcanzando los 3.500 metros, una verdadera proeza que marcó un antes y un después.
Ese pozo no solo fue un récord técnico, sino que abrió las puertas a nuevos yacimientos en toda el área de Campo Durán. La producción fue tan abrumadora que impulsó un megaproyecto: la construcción de la Destilería de Campo Durán, el Poliducto que llega hasta el centro del país y un gasoducto de más de 1.300 kilómetros que, durante más de siete décadas, proveyó la energía necesaria para el desarrollo de toda la nación.
YPF montó un gran campamento para alojar a los técnicos, con un centenar de casas rodantes y casillas desmontables, en lo que hoy es el pueblo. El lugar contaba con un comedor, una sala de enfermería y hasta un espacio para deportes. Hacia el oeste vivían algunas familias, y hacia el este, los originarios chané.
La construcción de una identidad
Con el paso de los años, Aguaray fue creciendo: sumó escuelas, hospital, un nuevo edificio municipal, calles pavimentadas y servicios. Pero faltaba un momento para celebrar oficialmente su historia. Recién el 5 de mayo de 1997, un grupo de docentes liderados por el escritor Vázner Castilla llevó adelante una investigación que recogió testimonios de los pobladores más antiguos y consultó al pueblo para fijar el 16 de agosto de 1911 como fecha fundacional.
Ese trabajo dio origen al libro “Aguada del Zorro”, que recopila datos de bibliotecas del sur de Bolivia, mapas y fotografías de época, con capítulos dedicados a las comunidades originarias y su cosmovisión. Con los años, se publicó una edición más completa que hoy es material de consulta obligada para estudiantes y docentes del norte salteño.
En los últimos tiempos, Don Carlos Vera, hijo de pioneros que llegaron a principios del siglo XX para dedicarse a la cría y venta de animales en la Finca Ñacatimbaí, tomó la posta. Utiliza las redes sociales para preservar fotos, historias y documentos que le confían otros vecinos, armando un enorme álbum virtual que remonta a los primeros años de esta localidad.
Aguaray, que fue foco del desarrollo energético del norte, hoy enfrenta el desafío de reconvertirse, pero sus habitantes siguen apostando a un futuro mejor, con la memoria bien puesta en ese pasado que los forjó.