El precio de enfrentar a Milei: la estrategia que salvó a Catamarca y condenó a La Rioja
¿Cuál es el verdadero costo de enfrentar a la Casa Rosada? Mientras Catamarca celebra la recuperación de YMAD y paga sueldos al día, La Rioja emite bonos por segunda vez. La estrategia de cada gobernador y sus consecuencias, en esta nota.
Mientras Catamarca mantiene sus cuentas en orden y paga sueldos sin demoras, La Rioja vuelve a emitir bonos para sobrevivir. La diferencia: una decisión política que marcó el destino de ambas provincias.
Desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, los gobernadores peronistas del NOA tomaron caminos opuestos. Ricardo Quintela eligió el choque frontal; Raúl Jalil, el diálogo prudente. Casi tres años después, los resultados son elocuentes.
¿Por qué Catamarca no se hundió?
La provincia que gobierna Jalil logró mantener la estabilidad en un contexto nacional adverso. Los salarios y aguinaldos se abonaron siempre en fecha, la obra pública no se detuvo y hasta se recuperó YMAD, un hito que pocos imaginaban.
Esa estabilidad no fue casualidad. Detrás hubo una estrategia de acercamiento con el poder central, que incluyó ceder en algunos puntos y priorizar lo institucional por sobre lo ideológico.
La Rioja, al borde del abismo
Del otro lado, Quintela rompió lanzas de inmediato con el gobierno nacional. Una postura respetable en lo personal, pero que tuvo un costo altísimo para los riojanos.
Por segunda vez en dos años, la provincia debió lanzar una cuasimoneda: 4.000 millones de pesos que circulan como vales en los comercios locales. El gobierno riojano asegura que la Nación le adeuda 1,84 billones de pesos (más de 1.700 millones de dólares) desde diciembre de 2023, y ya recurrió a la Justicia para reclamarlos.
¿Diálogo o confrontación?
Las diferencias entre ambas estrategias son un espejo para el resto del peronismo. Mientras unos eligen la resistencia, otros optan por la negociación. Pero en provincias chicas, donde el 90% de la población depende directa o indirectamente del Estado, cada decisión tiene consecuencias concretas.
En Catamarca se priorizó el bienestar de los ciudadanos por encima de las banderas partidarias. La apuesta parece haber dado resultado, aunque el costo político recién se verá en las urnas.
La historia aún no termina. Pero por ahora, la balanza se inclina claramente hacia el lado del diálogo.