El prefecto que custodia la "pampa líquida" reveló qué batalla está librando la Argentina hoy
El prefecto mayor Osvaldo Aguirre habló por primera vez en Corrientes con los veteranos de Prefectura y reveló cuál es la batalla que, según él, la Argentina sigue librando por Malvinas. No es la que todos imaginan.
La Facultad de Derecho de Corrientes fue el escenario donde, por primera vez, los veteranos de Prefectura Naval se reunieron en tierras correntinas. Allí, el prefecto mayor Osvaldo Aguirre habló con EL LIBERTADOR y repasó desde el camuflaje de los buques en 1982 hasta la batalla que, según él, sigue abierta.
«Éramos una fuerza que no estaba preparada para la guerra pero que cumplió con eficacia todo lo relativo a la defensa de la Patria», resumió Aguirre en el salón Azul, ante una concurrencia que lo escuchaba en silencio.
De las capitanías de 1767 a la refundación en las islas
El despliegue inicial tras la recuperación de las islas en abril de 1982 implicó trasladar aviones, helicópteros e infantes para refundar la institución en el archipiélago. «Al establecerse la soberanía nacional debíamos velar por el cumplimiento de las leyes soberanas, como el control de buques y la actividad portuaria», explicó el prefecto, que recordó que las capitanías de puerto funcionaban en el país desde 1767, con figuras pioneras como Juan Sol.
Sin embargo, la guerra cambió los planes. «Tuvimos que camuflar nuestros barcos, los cuales originalmente estaban pintados del blanco inmaculado que simboliza la salvaguarda de la vida humana en el mar. Esos buques terminaron siendo las dos únicas unidades artilladas de la Prefectura en la batalla de Malvinas», detalló.
«Batalla», no «guerra»: la distinción que propone Aguirre
Aguirre prefiere hablar de la batalla de Malvinas y no de la guerra en su totalidad. «A lo largo de la historia, la Argentina ha perdido batallas —como ocurrió en Vilcapugio y Ayohúma— para luego lograr la victoria en Tucumán y alcanzar la libertad», argumentó. En ese marco, ubicó las Invasiones Inglesas como la primera y segunda batalla; el enfrentamiento armado y el cese de hostilidades de 1982 como la tercera. «Y hoy estamos librando lo que considero la cuarta batalla», afirmó.
¿En qué consiste esa cuarta batalla? «En el conocimiento y la divulgación histórica. Es la tarea de hacer saber a los chicos, a los maestros y a los padres lo que hicieron los soldados argentinos al defender las islas Malvinas», definió.
La «pampa líquida» y el control de las 200 millas
Más allá de la dimensión histórica, Aguirre se refirió a lo que denomina la «pampa líquida»: el mar jurisdiccional argentino, que se extiende hasta las 200 millas náuticas. «Así como el país cuenta con la Pampa húmeda, también tenemos una pampa líquida enormemente rica en recursos ictícolas, cuyo valor económico hoy está a la altura de las principales exportaciones de la República Argentina», sostuvo.
La vigilancia cambió sustancialmente con la tecnología. «Hoy el control se efectúa sobre la base de la tecnología, operando directamente desde computadoras y plataformas en tiempo real. Contamos con el sistema denominado Guardacostas, que permite detectar la presencia de buques no autorizados», explicó. Cuando se constata una incursión, se actúa y, a través de Interpol, se sanciona a los barcos infractores. «En los últimos cinco años ya se han sancionado a más de 20 buques mediante este procedimiento», precisó.
El futuro del diferendo: diplomacia y concientización
Como licenciado en Relaciones Internacionales, Aguirre analizó el porvenir del reclamo soberano. «Las naciones se mueven fundamentalmente sobre la base de sus propios intereses. En la actualidad, Inglaterra atraviesa serios problemas de inmigración y logística. Si bien no creemos que se animen a realizar una acción de fuerza, la Argentina no debe buscar un enfrentamiento armado, sino dar con firmeza esta cuarta batalla de la diplomacia, la concientización y el conocimiento de nuestros derechos soberanos», concluyó.