El presidente de Colombia posó junto a cadáveres de rebeldes: la polémica imagen que divide al país
El presidente de Colombia mostró los cuerpos de 23 rebeldes abatidos como un trofeo de guerra. ¿Qué dice esto del rumbo del país y de la región?
El presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, protagonizó una escena que encendió la polémica: el mandatario apareció en un video caminando junto a bolsas blancas con los cuerpos de presuntos rebeldes abatidos en una operación militar. La secuencia, publicada el miércoles en su cuenta de X, lo muestra rodeado de oficiales militares y de policía, exhibiendo los restos como trofeos de una supuesta victoria contra las guerrillas.
La imagen es una muestra cruda de una táctica política cada vez más habitual en el continente: líderes que hacen campaña con la mano dura y usan a los presuntos criminales como espectáculo de poder estatal. En este caso, De La Espriella calificó el operativo como un "golpe letal" al control territorial del grupo rebelde y aseguró que se trató de "la operación militar más exitosa en Colombia en los últimos 12 años".
Qué se sabe del operativo
Según informó el propio presidente, 23 personas murieron y seis fueron capturadas, entre ellas un líder disidente conocido con el alias "Tigre", a quien describió como el tercero al mando de la organización. También afirmó que el grupo había reclutado niños y atacado a miembros del ejército y la armada durante las elecciones presidenciales de este año. De La Espriella aseguró que un menor reclutado fue rescatado y quedó al cuidado de la agencia de bienestar infantil.
Sin embargo, los expertos en seguridad colombianos señalan que las imágenes buscan demostrar una política de tolerancia cero, pero también encienden alarmas por el precedente que marcan. "No es solo un castigo en términos de ley y de aplicación del orden, es un castigo moral", dijo Elizabeth Dickinson, subdirectora para América Latina del International Crisis Group. "Los aspectos celebratorios de sus muertes alimentan esa narrativa de que esto es un conflicto existencial entre el bien y el mal. Es difícil exagerar lo poderosas que son estas imágenes".
El fantasma de los "falsos positivos"
En Colombia, estas imágenes tienen un peso particular. Durante décadas de conflicto armado, los militares midieron su éxito por la cantidad de bajas enemigas, lo que derivó en uno de los escándalos de derechos humanos más graves del país: los soldados mataron a casi 8.000 civiles y los hicieron pasar por guerrilleros abatidos para inflar sus resultados. Ese episodio, conocido como los "falsos positivos", sigue presente en la memoria colectiva.
"Colombia tiene una larga historia de casi glorificar la violencia y las muertes violentas de los líderes criminales", agregó Dickinson. "Hay un aspecto performativo en lo que está sucediendo aquí. Y realmente marca un cambio y un regreso a tiempos pasados".
Para las comunidades que vivieron décadas de violencia tanto de grupos armados como del Estado, las imágenes envían dos mensajes contradictorios: que el gobierno es capaz de derrotar a los criminales, pero también que podría estar naciendo una nueva era de violencia masiva.
El contexto regional y el rol de Trump
La escena no es un hecho aislado. En la región, líderes como el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ya hicieron de las imágenes de prisioneros una herramienta de su estrategia de seguridad. Donald Trump, por su parte, difundió videos de redadas migratorias, a veces con música de fondo, y designó a los narcotraficantes como terroristas, lo que derivó en ataques militares en el Caribe que dejaron al menos 223 muertos.
"Cuando Estados Unidos se comporta de esta manera, facilita que todos los demás caigan en esa trampa conductual", sostuvo Dickinson. "No es solamente: él hizo algo que está mal, sino que es una mala persona y, por lo tanto, merece cualquier castigo que le asignemos".
Adam Isacson, de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, sumó: "Intenta entusiasmar a la gente no solo con estadísticas sobre la tasa de homicidios, sino en realidad con estos elementos visuales, de una manera casi caricaturesca o como en la lucha libre profesional, para apelar a los instintos más bajos de las personas".
Las dudas sobre la operación
Las identidades de los muertos no fueron reveladas y la operación todavía no pasó por las investigaciones que se requieren después de una acción militar con víctimas fatales. Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, advirtió que al exhibir los cadáveres como "terroristas" derrotados, el gobierno "eliminó las distinciones entre combatientes y civiles, adultos y niños, y usos legales e ilegales de la fuerza".
En 2016, Colombia firmó un acuerdo de paz con las FARC, el grupo rebelde más grande del país, que puso fin a un conflicto de 50 años. Pero las facciones disidentes que lo rechazaron o lo abandonaron siguen operando en varias regiones. Para Restrepo, la imagen del presidente junto a los cadáveres es "novedosa en esta época del posconflicto".
De La Espriella, un político de derecha respaldado por Trump, fue tajante en su mensaje: "El tiempo en que podían moverse por Colombia con el salvoconducto del gobierno que jugó con ustedes a los congelados se acabó. La determinación de acabar con ustedes, que son un cáncer, es absoluta".