El primer club de música electrónica de Entre Ríos abre en Colón: conocé la experiencia que promete

¿Sabías que Entre Ríos tendrá su primer club de música electrónica? InHouse abre este sábado en Colón con una propuesta que promete revolucionar la escena local. Enterate de todos los detalles.

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El primer club de música electrónica de Entre Ríos abre en Colón: conocé la experiencia que promete
El primer club de música electrónica de Entre Ríos abre en Colón: conocé la experiencia que promete

Este sábado, a las 23, en el Departamento Colón, abre sus puertas InHouse, el primer club de música electrónica de Entre Ríos. El espacio, ubicado sobre la Ruta Nacional 130, a la altura de calle Sarmiento, nace de un proyecto gestado durante años y promete ser un punto de encuentro para artistas, productores y público de toda la región.

Detrás de la propuesta están Kevin Soza y su socio, cofundadores de InHouse y de Lemco, una productora de eventos de música electrónica que ya recorrió distintos espacios de la provincia. En la apertura se presentará Lulú Matheou, DJ y productora argentina que transforma la pista en un espacio de conexión, con un sonido que fusiona minimal, tech house y ritmos polirrítmicos, equilibrando lo sensual y lo experimental.

Un proyecto que tomó forma tras un ciclo en una fábrica

La historia de InHouse comenzó a tomar forma el año pasado, cuando Soza y su equipo realizaron durante un semestre entero un ciclo de música electrónica en una fábrica de un amigo. La experiencia les permitió probar una propuesta diferente y darle protagonismo a artistas de la escena local.

“Nosotros el año pasado estuvimos haciendo un semestre entero, un ciclo de música electrónica acá, en una fábrica de un amigo, que lleva una década en el rubro y es muy buena, con varias medallas de oro. Cuando conocimos el lugar, dijimos: ‘Hay que hacer una especie de tap room acá, combinar un poco el arte culinario con una experiencia musical distinta todos los jueves’”, recordó Soza en diálogo con UNO.

Durante siete meses, distintos artistas pasaron por la cabina. “Queríamos que fuera un artista distinto todos los jueves. Dijimos que fueran locales, que fueran personas que se hubieran subido a una cabina. Y así fue. Un semestre entero, unos siete meses, habremos estado trabajando todos los jueves de esa manera”, explicó.

En diciembre, el ciclo terminó, pero dejó una certeza: había una escena y un público dispuestos a acompañar nuevas propuestas. Lemco, mientras tanto, continuó con sus eventos itinerantes por distintos espacios de la región. “Lemco es aparte de InHouse. Lemco es una productora de eventos de música electrónica, es un ciclo itinerante de eventos de música electrónica que está en distintas sedes”, aclaró Soza.

¿Por qué en el Departamento Colón?

Después de recorrer diferentes lugares, llegó el momento de construir algo propio. “Después de haber hecho algunas fechas con Lemco, dijimos: ‘Bueno, hagamos algo nuestro, algo donde nosotros podamos poner nuestras políticas y, de alguna otra manera, transmitir nuestros principios y nuestros valores hacia el lugar mismo’”.

Ese proyecto encontró su lugar en el Departamento Colón, una zona con la que Soza y su equipo ya tenían experiencia. Allí habían producido eventos de distintas dimensiones y construido una red de trabajo que ahora les permite afrontar el desafío. “Tenemos experiencia en el rubro. Nosotros armamos Año Nuevo acá, en el departamento Colón. Es un evento al que asisten 5.000 personas. Estamos muy vinculados a la profesión y hemos hecho eventos desde 200, 400, 1.000, 4.000 o 5.000 personas”.

“Somos sumamente conscientes de que nosotros no inventamos nada”, aseguró Soza.

La construcción de InHouse, sin embargo, demandó algo más que experiencia. El espacio se levantó con el trabajo de un equipo que puso el cuerpo en cada etapa. “Tenemos un equipo que está al frente. Mi mano derecha también es una persona que conoce de carpintería, electricidad, plomería y demás. Y después tenemos otro grupo que nos acompaña, que viene y le pone el cuerpo. Se está haciendo todo con bastante pulmón”, contó.

Una experiencia integral para los sentidos

Para Soza, ese esfuerzo tiene sentido porque la propuesta no busca limitarse a una pista y un sonido. La intención es construir una experiencia. “El arte y la producción tienen una perspectiva muy integral. Por un lado, lo polirrítmico; por otro lado, lo visual, lo sensorial. Yo creo que una producción como tal es una experiencia en la que inevitablemente intervienen todos los sentidos”.

La apuesta aparece en un momento de crecimiento de la música electrónica en la región. Según Soza, muchas personas todavía viajan a Buenos Aires o Rosario para encontrar propuestas que podrían desarrollarse más cerca. “Lo que notamos acá en la escena electrónica fue que la gente se acostumbró a viajar a las grandes ciudades, a Buenos Aires, a Rosario, para escuchar artistas que se pueden escuchar acá. Quizá el mercado, como tal, no está desarrollado como para bajar artistas de alcance internacional, aunque en la costa del Uruguay está pasando”.

Pero el atractivo, sostiene, no está solamente en quién toca, sino en todo lo que ocurre alrededor. “No solo le está interesando la música, sino probablemente el ambiente, lo que pasa alrededor de la música. La música como centro, como pilar fundamental de la pista, el sonido claro, y la gente y lo que hacen alrededor de la música”.

Por eso, InHouse busca convertirse en una alternativa para quienes quieren vivir esa experiencia sin tener que recorrer cientos de kilómetros. “Está bueno que tengan una sede acá, a unos pasos de su casa. Viajar es hermoso, realmente es hermoso ir a las grandes ciudades y viajar con amigos. Eso es siempre un acierto, siempre es una inversión, pero también representa un costo económico y, en algunos casos, algunos riesgos”.

La emoción a flor de piel

A pocos días de la apertura, la emoción atraviesa cada palabra de Soza. Después de tantos eventos y años de trabajo, la idea finalmente está a punto de convertirse en un lugar. “Es muy emocionante. Estamos viviendo estos últimos días con las emociones muy a flor de piel. No sé, es hasta difícil explicarlo. Imaginate, en estos casos producimos tanto tiempo y que la electrónica también, de alguna otra manera, pase a ser un lugar donde también se valora lo que nosotros hacemos, como profesionales, como productores, como artistas. Es hermoso”.

Y en esa emoción también aparece una definición que resume la filosofía del proyecto: InHouse no pretende inventar una escena, sino darle un espacio. “Somos sumamente conscientes de que nosotros no inventamos nada. Esto ya existía. Solo le estamos dando lugar a la gente para que se encuentre y nosotros poder hacer lo que nos gusta”.

¿Qué lugar tendrán los artistas locales?

Los artistas locales también tendrán un lugar central en la propuesta. “La intención siempre es que el artista local tenga lugar en cabina. Y que se produzca, se cruce con algún artista que esté tocando, ya sea en Rosario o en Buenos Aires”.

La búsqueda, explica, no estará necesariamente puesta en los nombres conocidos, sino en la calidad de lo que sucede dentro de la pista. “No necesariamente tiene que ser un nombre reconocido, tiene que ser un artista que suene bien. Buscamos que la gente, si no conoce al artista como tal, elija la experiencia y que confíe en nuestro criterio, confíe en que le vamos a brindar una buena experiencia auditiva”.

Los desafíos del proyecto

El desafío será sostener el proyecto en el tiempo, atravesando las dificultades propias del contexto y de la vida cotidiana. “La cuestión del desafío es lo diario, lo cotidiano. Primero, porque somos un grupo muy humano y, honestamente, creo que a pilares fundamentales del grupo les han pasado cosas este último tiempo que decís: ‘Es una pena’, y no queda más que acompañar. Y el contexto socioeconómico inevitablemente siempre figura, siempre está presente”.

Aun así, el objetivo es seguir avanzando, corregir y mejorar. “Es constantemente estar viendo qué mejorar, ajustar siempre. Pero el que hace cosas, le pasan cosas, y así vamos, con mucha fe de que la gente nos pueda acompañar y se sienta conforme con lo que estamos pensando”.

El deseo de cara al futuro es que InHouse pueda convertirse en una referencia para la escena electrónica y, al mismo tiempo, en una oportunidad para los artistas de la región. “Ojalá sea un club que tenga referencia de curaduría artística, que sea un puente, una vidriera, al mismo tiempo, también, para el talento local”.

Y, detrás de todo, queda una idea que resume el espíritu con el que Soza y su equipo encaran esta nueva etapa: entender que forman parte de algo mucho más grande y significativo para todos y cada uno. “Principalmente, seguir entendiendo que somos solamente un eslabón de una escena mucho más grande, de algo mucho más grande. Y poder dejar nuestro granito de arena. Es súper satisfactorio, súper satisfactorio”.

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