El primer obstáculo no es entrar: lo que hace que miles de salteños abandonen la facultad
Una joven salteña se convirtió en la primera universitaria de su familia. Lo que descubrió a mitad de carrera es lo que hoy preocupa a toda una organización.
La Asociación Civil Puentes acompaña desde 2023 a seis jóvenes universitarios en Salta y advirtió que el verdadero desafío no empieza cuando consiguen una vacante, sino cuando tienen que sostenerla. La necesidad de trabajar, la falta de herramientas para estudiar de manera autónoma y las crisis familiares aparecen entre los obstáculos más frecuentes.
"Vemos que ahí está la mayor dificultad: en sostenerse", señaló Magdalena de Arzuaga, directora general de la organización, que combina becas económicas, tutorías y capacitaciones.
El trabajo, el factor que más pesa
Muchos de los estudiantes que acompaña Puentes necesitan generar ingresos para cubrir sus gastos o colaborar con sus familias. Cuando eso ocurre, el impacto se nota en las materias: "Vemos que cuando trabajan, la cantidad de materias que empiezan a cursar son menores", explicó De Arzuaga.
En esos casos, el acompañamiento apunta a organizar los tiempos y evaluar cómo compatibilizar el empleo con el proyecto universitario.
Las herramientas que faltan
La situación también se explica por el nivel con el que los jóvenes llegan del secundario. La directora de Puentes fue contundente: "Los chicos salen con un nivel como muy bajo. Vemos que no pueden sentarse a estudiar y a comprender".
Por eso, durante los primeros años el trabajo se concentra en metodología de estudio, organización del tiempo y otras herramientas básicas para la vida universitaria.
Cada estudiante tiene un tutor con encuentros mensuales y participa de talleres sobre gestión emocional, estrés, comunicación, oralidad y organización del tiempo. El acompañamiento es clave porque la mayoría son los primeros universitarios de sus familias y no cuentan con un entorno que los oriente frente a las exigencias de la educación superior.
Esther, becada que estudia Abogacía en la Universidad Católica, lo resume desde adentro: "Gracias a esta oportunidad pude continuar con mis estudios de una manera más tranquila y enfocarme realmente en mi formación profesional". Y agregó que la beca "no solo representa un apoyo económico, sino también una motivación para seguir creciendo, superándose y apostando al futuro".
Una demanda que supera las becas
La convocatoria anual de Puentes se abre en esta época y trabaja en articulación con otras organizaciones que acompañan a jóvenes durante la primaria y la secundaria.
El año pasado recibieron entre 50 y 60 postulaciones y pudieron incorporar alrededor de una docena de jóvenes. La cantidad de becas depende del financiamiento de empresas y donantes individuales.
El programa universitario acompaña a 75 jóvenes en todo el país, de los cuales seis están en Salta. Está dirigido a personas de entre 17 y 22 años que hayan terminado el secundario o estén cursando el último año, y también a estudiantes de primer año de nivel superior.
"Acompañamos a los estudiantes a través de las becas económicas, de las tutorías y de los talleres. Son tres pilares", resumió De Arzuaga.
La organización mantiene el vínculo incluso cuando un estudiante consigue trabajo y ya no necesita la ayuda económica. En esos casos, la beca monetaria se pausa y se destina a otro joven, pero el tutor y las actividades continúan. "Te das cuenta de que necesitan esa contención y tratar de pertenecer a un lugar", explicó la directora.
En Salta, los jóvenes que comenzaron a ser acompañados en 2023 siguen dentro del programa y no se registraron bajas. Sí hubo estudiantes que avanzaron más lentamente por situaciones personales y familiares complejas. "Un chico no puede avanzar académicamente si en lo personal y en lo familiar están en un caos", planteó.
Hogares vulnerables
Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA ubicó a Salta con 40,9 puntos sobre 100 en el Índice de Pobreza Multidimensional Extrema, por encima del promedio nacional (32) y del NOA (39,5). El indicador mide la exposición estructural de los hogares según vivienda, servicios, empleo y educación, con datos del Censo 2022.
El estudio señala que el 53,3% de los hogares salteños tiene al menos un menor de 0 a 17 años. Según Puentes, la vulnerabilidad alcanza al 52,9% en las zonas rurales de Salta, frente al 39,9% en las urbanas. La organización vincula esa situación con las dificultades en las trayectorias educativas y cita una deserción del 14% en el nivel secundario.