El primer papa matemático lanza un documento de 110 páginas: lo que dice sobre la IA que nadie esperaba
El papa León XIV firmó un extenso documento sobre la inteligencia artificial que incluye advertencias y una sorprendente disculpa. ¿Qué pide que se haga con la tecnología?
El papa León XIV presentó este lunes su primera encíclica, “Magnifica Humanitas”, un documento de 110 páginas que aborda los efectos de la inteligencia artificial sobre la dignidad humana. El primer pontífice estadounidense de la historia, matemático y canonista de formación, advierte que la IA “no puede considerarse moralmente neutra” y reclama “desarmarla” para evitar que domine al ser humano.
La encíclica fija la postura de la Iglesia ante lo que el propio León XIV describió, días después de su elección, como el mayor desafío de la época. No se trata de un tratado técnico ni de una condena de la tecnología, sino de una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia. El texto fue firmado el 15 de mayo, en el 135.º aniversario de la Rerum Novarum de León XIII, documento de 1891 que respondió a la Revolución Industrial y del que el actual papa toma nombre y referencia.
¿Cuál es la tesis central?
León XIV sostiene que las innovaciones tecnológicas “pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión”. La IA, escribe, “alimenta la brecha entre los incluidos y los excluidos”. Una tesis que, según anticipan especialistas, hará del texto una referencia en el debate global. “Estoy convencido de que será un documento decisivo para nuestra época, profundo y profético”, afirmó a la agencia AP Paolo Carozza, profesor de Derecho en Notre Dame y presidente del consejo de supervisión de Meta, quien lo describió como un llamado a construir un mundo donde la tecnología “sirva a los seres humanos en lugar de degradarlos”.
El poder concentrado en pocas manos
El núcleo de la crítica es la concentración de poder en el sector privado. Patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras y datos quedan, según el texto, “concentrados en las manos de unos pocos”. Son esas empresas las que definen “condiciones de acceso, reglas de visibilidad, formas de relación e incluso oportunidades económicas”. “Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público”, advierte el papa, que ve en ello el riesgo de “nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades”.
Frente a eso, pide reglas concretas: “No basta con invocar la ética de manera abstracta; se requieren marcos jurídicos sólidos, supervisión independiente, usuarios informados y un sistema político que no abdique de su responsabilidad”. Y resume: “Una IA más moral no es suficiente si esa moralidad es determinada por unos pocos”.
Esa concentración tecnológica tiene un correlato económico. La riqueza mundial, advierte, “se concentra cada vez más en menos manos, lo que agranda las desigualdades”, y en la era de la IA y la robótica ya no es posible confiar únicamente en la “mano invisible” del mercado. León XIV insta a los responsables políticos a orientar las políticas hacia “el bien común” y a promover “el trabajo digno, la inclusión social y una distribución equitativa de los beneficios de la innovación”.
OpenAI y Anthropic, las dos principales competidoras del sector, figuran entre las empresas privadas más valiosas de Estados Unidos, con valoraciones de cientos de miles de millones de dólares, superiores al PIB de numerosos países. El papa apeló en varias ocasiones a los desarrolladores y a los responsables políticos a “frenar” y reflexionar sobre lo que están haciendo, y a orientar su trabajo hacia el bien de la humanidad.
Menores, trabajadores y guerra: las advertencias más concretas
Si la concentración de poder es el diagnóstico general, el papa reserva sus advertencias más concretas para quienes considera más expuestos. Sobre los menores, alerta de “fenómenos de captación, chantaje y explotación sexual” agravados por perfiles falsos, algoritmos que amplifican contactos peligrosos y herramientas de IA capaces de manipular imágenes y vídeos, y pide límites de edad y mayor responsabilidad de los proveedores.
Sobre el trabajo, sostiene que los enfoques tecnológicos actuales pueden “desespecializar a los trabajadores, someterlos a una vigilancia automatizada y relegarlos a tareas rígidas y repetitivas”. Reclama que toda automatización vaya acompañada de “medidas verificables de protección del empleo y de recualificación”, y que el orden económico permanezca subordinado a la dignidad humana. “La búsqueda de mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente empleos”, escribe, y añade que los gobiernos deben fomentar condiciones que favorezcan el empleo, “ya que es un bien primario para las familias y para las sociedades”.
En materia de conflicto armado, León XIV llamó a superar el concepto de “guerra justa” —invocado, según el texto, “con demasiada frecuencia para justificar cualquier conflicto”— y declaró que es “no permisible” delegar decisiones letales e irreversibles a sistemas de IA. Denunció que “la humanidad se está deslizando hacia una cultura violenta del poder”, reclamó una cadena de responsabilidad identificable que alcance a “quienes diseñan, entrenan, autorizan y emplean la tecnología” y pidió un marco internacional común “para frenar la carrera armamentística tecnológica y garantizar una protección sólida para los civiles”.
Democracia y redes: el riesgo de la desinformación
El papa dedica también buena parte del texto a la vida pública. Sostiene que la desinformación “encontró un potente amplificador” en la IA por su capacidad de “manipular contenidos, imágenes y videos”, y advierte de que la democracia se debilita cuando el pragmatismo —“lo que parece útil y eficaz”— sustituye a la verdad. “La indiferencia hacia la verdad conduce, lenta pero seguramente, a un descenso hacia el totalitarismo”, escribe. El pontífice reclama que quienes controlan las plataformas digitales guíen ese poder por “la búsqueda de la verdad” y el respeto a la dignidad, y concibe internet como “un espacio en el que puedan madurar la libertad interior y el pensamiento crítico”, no como “un instrumento de distracción excesiva, homogeneización o dominación”.
Una disculpa histórica por la esclavitud
El texto contiene además la primera disculpa formal de un papa por el papel de la propia Santa Sede en la legitimización de la esclavitud, que León XIV califica de “herida en la memoria cristiana”. “Por esto, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”, escribió el pontífice, cuya historia familiar incluye tanto personas esclavizadas como propietarios de esclavos, según investigaciones genealógicas publicadas por Henry Louis Gates Jr. Otros papas habían pedido perdón por la participación de cristianos en la trata: Juan Pablo II lo hizo en 1992 y Francisco denunció en repetidas ocasiones sus formas actuales. León XIV fue más allá al reconocer el papel de los propios pontífices, que en el siglo XV autorizaron a soberanos portugueses y españoles a someter y esclavizar a los “infieles”. La Iglesia, recuerda, poseyó esclavos hasta la Edad Media y tardó diecinueve siglos en articular “una condena formal, absoluta y universal de la esclavitud”. El papa vinculó ese pasado con el presente al advertir que el incumplimiento de los estándares laborales en la economía digital —incluida la extracción de minerales para chips de IA— constituye “una nueva forma de esclavitud y colonialismo”.
El papa León XIV en la presentación de “Magnifica Humanitas”, documento que reclama “desarmar” la IA para evitar que “domine al ser humano”, en el Aula Nuova del Sínodo del Vaticano
El cofundador de Anthropic, Christopher Olah, en la presentación de la encíclica; la empresa mantiene un litigio con la administración Trump tras negarse al uso militar irrestricto de su tecnología.
El papa León XIV durante la presentación de su encíclica, que advierte de que las patentes, los algoritmos y los datos quedan “concentrados en las manos de unos pocos”