El primer viaje de Expreso Sofía terminó en un ataque a piedrazos: la azafata contó cómo salvó su vida
¿Quién querría frenar a una empresa de transporte en su primer viaje? Una piedra, una azafata herida y un misterio que la Justicia intenta resolver.
El debut de Expreso Sofía en la ruta 34 se convirtió en una pesadilla: una piedra destrozó el parabrisas y dejó a una trabajadora herida. Esto fue lo que pasó.
En la madrugada del lunes, la unidad que unía Tartagal con Salta capital fue interceptada por un grupo de encapuchados. El ataque dejó a la azafata Angy Cáceres con heridas en el cuello y el rostro, aunque milagrosamente con vida.
¿Cómo fue el ataque?
Según las primeras investigaciones, una motocicleta seguía de cerca al colectivo mientras una camioneta 4x4 esperaba al costado del camino. En las inmediaciones de General Mosconi, los delincuentes lanzaron una piedra que impactó de lleno en el parabrisas del vehículo.
La azafata, que viajaba en el primer asiento de la derecha, recibió el golpe directo. “Solo vi el impacto y cerré los ojos”, relató a Canal 10 Tartagal Comunicaciones.
El relato de la víctima
“Aquí estoy viva de milagro. Nos esperaban encapuchados en una Toyota. No puedo decirle de qué color, solo vi el impacto y cerré los ojos. La piedra fue directo a mi cuello. No tiene sangre porque primero impactó la piedra y después vino el vidrio. Apenas nos tiraron la piedra, subieron a la camioneta y se fueron”, explicó la mujer.
El conductor logró frenar a tiempo, evitando una tragedia mayor. Los pasajeros resultaron ilesos, pero el susto fue mayúsculo.
¿Mensaje mafioso?
La modalidad del ataque, con vehículos de apoyo y una planificación evidente en el viaje inaugural de una empresa low cost, encendió las alarmas. Los investigadores no descartan un mensaje mafioso vinculado a los intereses del transporte en el norte provincial.
Personal de la Policía de Salta secuestró el proyectil, que ya es peritado por la Justicia. La causa avanza para dar con los ocupantes de la camioneta y la moto que sembraron el terror en la madrugada salteña.