El profe que dejó Pergamino y conquistó el mundo: la historia de Andrés Esper
¿Cómo un profe de Pergamino terminó clasificando a Irán a los Juegos Olímpicos? La historia de Andrés Esper, el PF que dejó huella en el vóley mundial.
Detrás de cada equipo de vóley que brilla en el mundo, hay un preparador físico que trabaja en silencio. Andrés Esper es uno de esos nombres que los fanáticos no ven, pero los jugadores extrañan. Nacido en Pergamino, este platense por adopción recorrió el planeta de la mano del deporte, y su currículum incluye una hazaña que muy pocos pueden contar: clasificar a Irán a los Juegos Olímpicos por primera vez en su historia.
De Pergamino a La Plata: el viaje que cambió todo
El 16 de septiembre de 1971 marcó el inicio de una historia que parecía destinada a quedarse en el interior bonaerense. Pero a principios de los '90, Esper tomó la Ruta 8 y recorrió los 287 kilómetros que separan Pergamino de La Plata para estudiar Educación Física en la Universidad Nacional de La Plata.
En tres años, se recibió de profesor, pero lo que vino después superó cualquier plan. Su primer trabajo fue como PF del equipo de rugby del Club Albatros, un punto de partida que no anticipaba la aventura internacional que se avecinaba.
El llamado que lo cambió todo
Una llamada de Alicia Casamiquela, entrenadora de Las Lobas de Gimnasia, le abrió las puertas al vóley. Esper se convirtió en el preparador físico del equipo femenino del Lobo, que daba sus primeros pasos hacia convertirse en un emblema del deporte platense.
Esa oportunidad fue la llave para un futuro lleno de viajes y logros. Su nombre empezó a sonar en el exterior, y pronto trabajó con equipos y selecciones de vóley, además de sumar experiencias en beach volleyball y windsurf.
“Jamás soñé con todo esto”
“El hecho de tener tantas oportunidades en el exterior es algo que jamás soñé. Pude haber deseado alguna experiencia laboral, pero era impensado que se diesen todas las que tuve. Ahora, yo considero que siempre me preparé para esto, y cuando tuve una chance intenté demostrar que tenía el nivel suficiente”, confesó Esper, con la humildad de quien sabe que el esfuerzo fue la clave.
Su historia con el vóley es curiosa, porque no venía de ese mundo. “No jugaba al vóley ni lo veía. A nivel de deportes de equipo, siempre me gustaron aquellos donde se corre. Yo practicaba y entrenaba especialidades de tipo individuales de tiempo y marca. Cuando era chico jugaba al básquet, como la mayoría en Pergamino. Luego empecé con el triatlón, y ya recibido en la Universidad entrené a ciclistas y a un equipo de rugby”, detalló.
El salto a la élite mundial
Su camino se cruzó con Raúl Lozano, el reconocido técnico platense, y juntos lograron algo histórico: clasificar a la selección masculina de Irán a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2026, donde el equipo iraní finalizó en el quinto puesto.
Hoy, a punto de emprender una nueva aventura en Italia, Esper sigue ligado a La Plata. Cuando no está trabajando, vive en su chacra sobre la Ruta 11, rodeado de animales, y disfruta de la docencia. Un trotamundos que encontró su lugar en el mundo.