El profe que navega cuatro horas para dar clases en el Delta: su historia y el abrazo de los chicos
¿Cómo es la rutina de un docente que navega ríos y arroyos para llegar a su escuela? Conocé la historia de Nacho Morgantini y el momento en que los chicos lo reciben.
En el Delta de San Fernando, la escuela no se llega caminando ni en colectivo. Nacho Morgantini, profesor de Educación Física, navega hasta cuatro horas por ríos y arroyos para cumplir con sus alumnos. Su historia, difundida a través de su canal Kay Pes Camp, muestra una rutina extrema que combina vocación, naturaleza y sacrificio.
¿Quién es Nacho Morgantini?
Morgantini vive en la primera sección del Delta, a unos 40 o 45 minutos de la estación fluvial de Tigre y a 10 kilómetros del río Paraná de las Palmas. Cuatro veces por semana, se embarca hacia las escuelas de la segunda y tercera sección, donde la distancia se mide en horas de navegación.
“Actualmente voy a dar clases a la isla cuatro veces por semana”, cuenta a LANOTICIA1.COM, y aclara que el traslado no siempre es igual.
Los riesgos y costos de viajar en lancha
En algunos días, Nacho utiliza su propia embarcación, lo que implica un gasto importante: “Eso me representa un consumo de un tanque de 25 litros, unos $50.000 de nafta entre ida y vuelta, más el riesgo constante de pegarle a un tronco sumergido o romper la hélice”, relata.
En la segunda y tercera sección, los árboles caídos y los arroyos estrechos complican la navegación. Cuando el clima lo permite, incluso rema en su bote: “En épocas de lindo clima o verano también he ido remando, lo cual me implica varias horas de navegación”.
También existe el traslado docente gratuito en lanchas colectivas o escolares, pero no siempre llega a los rincones más profundos. “Para llegar a las escuelas del Delta profundo hay que tomar una lancha de pasajeros y, tras varias horas, hacer trasbordo a una embarcación más chica”, explica.
El río, un condicionante constante
El río impone sus reglas. “Cuando el río baja, la lancha escolar no puede ingresar a ciertos arroyos”, señala. La neblina puede cerrar puertos o forzar esperas de hasta una hora antes de cruzar cauces anchos como el Paraná de las Palmas.
La sudestada, por su parte, inunda la isla y obliga a suspender clases. “Eso impide que los chicos salgan de sus casas”, detalla.
Escuelas isleñas: una organización particular
Las distancias y los horarios de las lanchas hacen inviable el viaje diario de ida y vuelta. Por eso, muchos docentes se quedan en la escuela toda la semana. “Hay docentes que ingresan los días lunes y permanecen hasta el viernes”, cuenta Morgantini, y destaca el esfuerzo de sus colegas.
Las instituciones tienen matrículas pequeñas, alrededor de 12 alumnos, y las directoras suelen ser también maestras de aula. Las clases se organizan en agrupamientos integrados: primer, segundo y tercer grado por un lado; cuarto, quinto y sexto por otro.
Sin embargo, faltan servicios básicos. “En las aulas hay estufas, pero no hay gas para utilizarlas. Es una realidad lamentable”, resume.
Vida y naturaleza en el Delta
Las familias viven sin luz eléctrica en varias zonas y se dedican al corte de caña, junco y mimbre. “La pesca y la caza se realizan de forma artesanal y principalmente para subsistencia”, describe Morgantini.
Alrededor de las escuelas, la naturaleza convive con la rutina: pavas de monte, gallinetas, zorros, carpinchos y hasta el ciervo de los pantanos. “Dar Educación Física al aire libre en este entorno tiene una magia única”, afirma.
Su experiencia previa en cárceles y contextos de encierro marcó su forma de enseñar. Hoy, la aplica en el Delta, donde el vínculo con la comunidad es especial: “Existe un profundo respeto hacia la figura del docente”, sostiene.
Cuando llega, los chicos lo reciben con gritos, abrazos y sonrisas. “¡Profe!”, se escucha. Después, juegos y clases en un patio que puede ser un claro entre los árboles.
La distancia, la niebla o la bajante no importan. “Lo que me mueve todos los días es el compromiso con los chicos y con la comunidad de la isla”, concluye.
🛶 Así es un día dando clases en las islas: horas de navegación por ríos y arroyos, árboles caídos, niebla y las dificultades que impone la vida en el Delta.
— LaNoticia1.com (@lanoticia1) August 15, 2026
Del otro lado del viaje, una escuela y chicos esperando.
🎥 Mirá la historia completa en https://t.co/dZnxK6tVme pic.twitter.com/Agr3UBwDp3